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Central rol del empresario

Alfonso Romo Garza

“Es mejor ver lo que hace AMLO y no oír lo que dice”

El Tren Maya es un proyecto de infraestructura que busca generar efectos multiplicadores en la economía y en la sociedad del Sureste y no necesariamente producir ganancias, manifestó el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo Garza, ayer en una conferencia ante más de 300 personas convocadas por Vector Casa de Bolsa, en el salón de un hotel de esta ciudad.

En su intervención, el funcionario se refirió también a otros proyectos de la Federación en la Península y dio las razones que, según él, explican la desconfianza que prevalece entre algunos grupos hacia el presidente López Obrador.

En reiteradas ocasiones habló del papel central de los empresarios en la resolución del escaso crecimiento del país y se refirió a la “durísima política de austeridad, que no vimos ni siquiera en el gobierno de Zedillo”, así como a la reforma fiscal que, dijo, podría derivar en excesos de las autoridades.

Sobre el Tren Maya, como adelantamos en la portada del Diario, Romo Garza afirmó que no es un proyecto para que deje dinero, “no hay un solo tren en el mundo que lo haga”, sino que se trata de inversiones que se hacen para impulsar el desarrollo regional.

“Hay que verlo como un medio para unir a la mitad del territorio nacional con la otra y es, además, un proyecto de largo plazo, como se hacen en otros países, para crear infraestructura con efectos multiplicadores”.

El “plan b”

El proyecto, añadió, tiene cosas muy positivas y el Presidente está muy seguro de que se terminará en su gestión. Ya se ha formado un comité para hacer los estudios y se han traído expertos de otros países.

Ante una pregunta del público sobre qué haría el gobierno si no logra acabar a tiempo el Tren Maya, Romo Garza respondió que en el supuesto caso de que eso ocurra, hay un “plan b” para que el tramo que hagamos en el sexenio “quede listo”.

Además, indicó, hay que ver al tren como parte de un conjunto de otros proyectos, como el corredor del Istmo de Tehuantepec y la refinería de Dos Bocas, que estarían “creando un país dentro de otro país”.

Aparte del Tren Maya, el funcionario habló de otros planes concretos para la Península, como el de la importación de gas, porque sin este combustible, afirmó, no habrá el crecimiento esperado en la zona.

Recordó que en El Bajío, donde el crecimiento del PIB era de 1.5%, creció a 4% con la llegada de los gasoductos y del gas natural.

Asimismo, habló de la existencia de otros proyectos, incluyendo los de infraestructura en materia de energía en la Península.

Resaltó el papel de Mauricio Vila Dosal, de quien dijo “es muy buen gobernador”, porque está pendiente, en especial ayudando mucho a destrabar problemas.

Sobre la desconfianza de varios sectores de la población hacia el gobierno de López Obrador, entre ellos los empresarios, Romo Garza reconoce que “algo hemos hecho que no hemos generado la confianza de todos” y aceptó que prevalece la incertidumbre entre hombres de empresa e inversionistas generada, algunas veces, “por los dichos de AMLO, que confunden a la clase conservadora y que luego los miembros de ésta reproducen en mensajes en las redes sociales”.

Recordó cómo al inicio del sexenio se dieron varios hechos que generaron desconfianza, como “el error del aeropuerto” (la cancelación del proyecto de la terminal en Texcoco); la amenaza de una calificadora con quitarle el grado de inversión al país, lo que habría propiciado una salida de capitales, o el aumento en el costo del capital.

Aun cuando la popularidad del Presidente es del 70 por ciento —un porcentaje muy alto, si se toma en cuenta que la base social de éste es del 30 por ciento de la población—, la desconfianza hacia AMLO es histórica, recalca Romo Garza.

Son 20 años de estar escuchando lo del “peligro para México”, “la mafia del poder” y otros eslogans, dice. Quitar esto cuesta trabajo y tiempo y por eso recomiendo que ante los dichos del Presidente lo mejor es “ver lo que hace y no oír lo que dice”.

Al referirse a su puesto en el gobierno, el empresario norteño, uno de los pocos que manifestó su apoyo a López Obrador desde hace varios años, afirmó que la Oficina de la Presidencia “puede ser todo o nada, e incluso un jarrón chino, que solo sirva para adornar”.

Sin embargo, Romo Garza explicó que cuando aceptó el puesto le pidió a López Obrador que les dé una responsabilidad específica y les dio la de impulsar el crecimiento del país, a través, entre otros recursos, de la banca de desarrollo.— HERNÁN JAVIER CASARES CÁMARA.

Encomienda

El empresario Alfonso Romo Garza habló en Mérida sobre la oficina que dirige:

Sin precedentes

La Oficina de la Presidencia, dice el funcionario, aunque “pertenece a un gobierno de izquierda, todos los que trabajamos allí venimos del sector privado, algo que nunca se había dado en México”.

Reforma fiscal

Invitado por Vector Casa de Bolsa, Romo Garza dio una conferencia ayer en un hotel de la ciudad. Ante una pregunta del público, indicó que la oficina a su cargo revisa las recientes reformas al Código Fiscal de la Federación, “porque una cosa es la lucha contra los factureros y el lavado de dinero, y otra cosa es considerar al contribuyente como un delincuente en potencia”.

Riesgos

Esto, dijo el funcionario, podría traer excesos negativos de las autoridades fiscales.

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