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Ciencia a toda costa

Foto: Megamedia

El campus de la UNAM en Sisal trabaja en proyectos que buscan hacer compatible la protección del sistema costero yucateco con el desarrollo de actividades económicas

La importancia de la presencia de la UNAM en Sisal podría explicarse en función de la trascendencia de lo que estudia y trata de proteger y revalorizar: el espacio costero de Yucatán.

El valor del litoral yucateco es incalculable. Está concentrado en 342 kilómetros —que se extienden a 800 km al incluir los bordes de las lagunas costeras, apuntan especialistas— en los que convergen ecosistemas terrestres y acuáticos tan importantes como vulnerables.

La gestión sostenible del territorio costero es ciertamente una obligación social y ambiental, pero resulta también un apremiante imperativo económico, ya que el litoral es la fuente de sustento de gran cantidad de familias.

Con esta perspectiva de velar por la salud del espacio costero yucateco y la consigna de hacer compatible su protección con el desarrollo de las actividades económicas, arribó la Universidad Nacional Autónoma de México a Sisal en 2004.

La Facultad de Ciencias, con el equipo de acuacultura, fue el grupo de avanzada, recuerda su coordinador general, el M. en C. Héctor Cisneros Reyes. Se estableció, acordó convenios con el gobierno estatal y se comprometió a investigar y ayudar a resolver, en su ámbito de competencia científica, los problemas más acuciantes del litoral yucateco.

“Se comenzó a trabajar en el establecimiento de granjas acuícolas y en estudios sobre la problemática particular de las pesquerías locales, como la sobreexplotación o la pesca ilegal de pepino de mar, de mero, pulpo, etc.”, comenta. “A posteriori se fueron juntando otras miradas científicas”.

En forma paralela, la Unidad Académica Sisal se planteó con qué carreras y posgrados podría fortalecer la formación de recursos humanos en la entidad. Fue entonces que se creó la licenciatura en Manejo Sustentable de Zonas Costeras, carrera que nadie más —ni la misma universidad nacional— imparte en América Latina.

Mirada multidisciplinaria

Actualmente, en los terrenos de la UNAM en el Puerto de Abrigo de Sisal concurren Unidades Académicas de las facultades de Ciencias y de Química, así como del Instituto de Ingeniería, cada una con su propia organización interna, “porque así se maneja la UNAM”, explica Cisneros Reyes. “Sin embargo, unimos esfuerzos para colaborar, con una mirada multidisplicinaria, en la solución de los problemas costeros y marítimos a los que se enfrenta el Estado”.

“Por ejemplo, nosotros planteamos realizar un estudio sobre cómo la bioquímica de la zona está afectando la diversidad marina, pero resulta que a algunos colegas les interesa saber cómo esa bioquímica afecta al hombre y se lanzan a un cenote para analizar el impacto de cremas solares, desodorantes y champúes con que la gente se mete a nadar… En ambos casos son estudios de ecotoxicología, nada más que uno dedicado a la sanidad humana y el otro a la biodiversidad”.

Debajo de estas líneas hacemos una breve descripción de algunos de los proyectos de alta relevancia para el Estado en los que están trabajando desde hace algunos años, con grandes resultados, los investigadores de la Unidad Académica Sisal.— Mario S. Durán Yabur

 

Criar camarón en el traspatio

Foto: Megamedia

En el Programa Camarón participan varias áreas que atienden todas las etapas de la cría de la especie: acopio de reproductores, fecundación, cría larvaria, nutrición, hasta que llega a su estado adulto y puede ser comercializado.

 

 

 

 

Foto: Megamedia

Una de las características de este programa es que busca constantemente nuevos métodos de cultivo, asegura el Mtro. Javier Valenzuela Jiménez, quien explica que no toman tecnologías de fuera y las adaptan a la fuerza. “De lo que está disponible en el mercado de la Península y de lo que nosotros mismos generamos vamos armando los paquetes tecnológicos”, señala. Con esto se busca abatir precios para que se deje de considerar el cultivo de camarón como un negocio exclusivo para gente que tiene dinero. “Queremos que cualquier persona del pueblo tenga tinas en su traspatio para criar camarones. Eso sí, dice, requiere mucho trabajo. “El pescador sólo cosecha en el mar. En la acuicultura hay que ‘sembrar’, cuidar, fertilizar para finalmente poder cosechar. Es una labor ardua, pero que rinde buenos dividendos”.

 

Alimento para peces “bebés”

Foto: Megamedia

La maestra Gabriela Palomino es la encargada del laboratorio de producción de alimento vivo —fitoplancton (cinco especies diferentes de microalgas) y zooplancton (rotíferos y artemias)— para el desarrollo larval de peces, camarones, especies de ornato. También proporcionan alimento vivo diverso para la realización de prácticas y experimentos.

“Se trata de un área estratégica, ya que la primera alimentación es la base fundamental para el cultivo de peces y camarones. Todos los proyectos de cultivo comienzan aquí”, dice.

 

 

Foto: Megamedia

Lo más difícil de la acuicultura, prosigue, es desarrollar las crías, alimentarlas para que lleguen a su etapa adulta.

El laboratorio cuenta con un cepario, en el que son aisladas 10 especies distintas de microalgas recolectadas en el mar de la Península. “Las cepas compradas en laboratorios, de EE.UU., son carísimas, nuestra ventaja es que las recolectamos aquí. Eso nos permite incluso donarlas a instituciones de Yucatán, Campeche y Tabasco para que hagan sus investigaciones”.

 

Salvando al caballito de mar

Foto: Megamedia

Los doctores Maite Mascaró y Nuno Simoes son los responsables del “Programa de investigación en ecología y cultivo de especies marinas ornamentales” (Piecemo), que tiene como principales objetivos evaluar el estado de poblaciones naturales de esas especies, desarrollar tecnología para su cultivo y transferir los conocimientos a productores o empresas.

 

 

 

Foto: Megamedia

El programa se concentra hoy en una de las cuatro especies de caballitos de mar que existen en el país, el Hippocampus erectus. Además de estudiarlos en todos los aspectos, en los últimos años se han enfocado en su biología térmica, esto es, sus respuestas fisiológicas, químicas y de la conducta ante mayores temperaturas, algo particularmente importante en el contexto del cambio climático. “Hemos encontrado que el caballito de mar es ‘valiente y aguantador’, pero que está en grave riesgo, porque conforme se hace más cálido el mar comienza a perder flexibilidad”.

 

 

Los nutriólogos de los peces

Foto: Megamedia

El laboratorio de nutrición acuícola da servicios a todos los proyectos de cría, formula los alimentos, cuida la parte bioenergética de las especies y estudia todo lo relacionado con sus necesidades nutrimentales.

El laboratorio está dividido en dos áreas, explica su coordinador, Dr. Juan Carlos Maldonado Flores. En una se preparan las dietas para los peces, crustáceos, moluscos; en la otra sección se hace trabajo de investigación en bioenergética, bioquímica, fisiología, etc. “Son dietas especiales para cultivo intensivo, en las que la harina de pescado es sustituida casi totalmente con ingredientes de origen no marino, vegetales en su mayoría.

Foto: Megamedia

 

Cuando movemos especies de un hábitat de agua salada a uno de agua dulce cambian sus requerimientos energéticos. Se puede compensar no estar en el mar con una dieta adecuada, que es lo que hacemos aquí”.

El Dr. Maldonado señala que su prioridad es la transferencia de tecnología, “queremos que el conocimiento que estamos generando sea aprovechado por los productores, como varias granjas de peces ya lo están haciendo”.

 

Presencia local en anteriores relevos en la Presidencia