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Niños integrados a una convivencia igualitaria

 

 

Yucatán está listo para educar en la convivencia – Hacen falta las condiciones de sinergia entre autoridades y profesores para llevar a todo el estado un plan
Para el LEF Juan Francisco Saidén Castillo, “si se enseña a los niños a aceptar la diversidad como algo normal, no será necesaria la inclusión sino la convivencia”.

SOTUTA.- Los niños del grupo escolar, dice, representan una “muestra” de cómo se conforma la sociedad: niños de distintos medios familiares (cada uno con un bagaje subcultural) y con las más diversas situaciones familiares; provenientes de distintas comunidades, de distintos estados, de diferentes países; con diferentes niveles de socialización, de estilos de aprendizaje, de grados de crecimiento, madurez y desarrollo, con muy distintas capacidades, y desde el movimiento de integración educativa, con diferentes discapacidades.

Todos tenemos que “ser”, “estar” y “desarrollarnos” a la máxima potencia, y desde la diversidad, hacer de este mundo un mejor lugar para vivir y trascender. Hay que crear esas relaciones de coexistencia y en esa tarea, la escuela ha de desarrollar una función trascendental.
¿Cómo se consolida la idea de la inclusión en el proyecto que usted creó?

Se parte de la idea de generar una convivencia igualitaria, vinculada a los diferentes niveles o modalidades educativas para incluir y convivir en una totalidad y en condiciones de igualdad, desde las discapacidades, que no se logra con un ejercicio de inclusión considerando sólo a los que se propone ser incluidos en juegos y actividades donde lo primordial no es ganar o perder, sino el ejercicio de la convivencia, interacción, aceptación y tolerancia de los unos con los otros.
Un espacio donde la silla de ruedas, la muleta, las “andaderas”, los burritos sean parte de los elementos esenciales y necesarios en la dinámica del juego, aliado eterno de la niñez.
Hay detrás de cada edición del proyecto un ejercicio arduo de logística, análisis de ejercicios anteriores para perfeccionar, abordar el área de oportunidad, retroalimentar; coincidir o hacer coincidir los tiempos de los actores y gestores de toda la actividad a generar; vincular con las autoridades correspondientes para no crear conflictos o violentar formas u horarios establecidos; buscar los apoyos económicos para la atención y participación de los mismos.

Verificar las situaciones de espacios e instalaciones para correr la actividad en las mejores condiciones para todos los participantes, considerando todas o la mayoría de sus posibilidades.
¿El proyecto se puede llevar a todo el estado?

En primer lugar, hace falta voluntad y compromiso: educadores con una visión muy clara de la pretensión y del alcance que el ejercicio del proyecto puede tener en los niños; ambiciosos en la tarea educativa y creyentes de que siempre es posible hacer algo más. Autoridades abiertas a las propuestas novedosas y desde luego inclusivas, dispuestas a ampliar marcos normativos, comprometidas con la niñez y todas las características y diferencias que ésta refleja.

Para su réplica en todo el estado es necesario una planificación institucional inteligente, estratégica, energética, que se alimente de la praxis y pueda demostrar con productos contundentes su eficacia.

Cualquiera puede solicitar la aplicación del proyecto para su escuela. Es una propuesta totalmente abierta y con ansias de “hacer”, pero que requiere de elementos de planeación, logística y recursos que antes hay que analizar, definir y concertar con todos los actores, gestores y autoridades que se involucran.

En este momento no existen las condiciones viables para abrir totalmente el proyecto.
Pero si esas condiciones se enfilaran en la dirección pertinente, el proyecto podría repercutir de manera muy importante en todo Yucatán y ser una muestra fehaciente para otros estados del país.

Bondades del proyecto

El proyecto en su ejercicio abre a los niños la posibilidad de participar con sus pares en actividades comunes como actores y gestores de una misma dinámica de trabajo en equipo, donde todos son seres activos con la misma importancia y unidos en la convivencia. El educador tiene la oportunidad de generar un espacio de convivencia intencionada, planificada, diseñada desde su conocimiento y dominio de las disciplinas que actúan y fortalecen la base epistemológica de la acción.

El niño, en cualquiera de sus “presentaciones”, puede resultar altamente beneficiado en su estima, al participar en actividades para las que podría haberse sentido limitado.
El contacto con actividades que conllevan éxitos triunfos y/o exposiciones a procesos lúdicos y de placer repercuten de manera determinante en la personalidad del niño.

El padre de familia, con tendencia a la sobreprotección de su niño con Necesidades Educativas Especiales (NEE), se involucra con él desde acciones iguales para todos los niños, desarrollando una nueva visión del hacer que debe caracterizar a todos los niños, independientemente de sus posibilidades o limitaciones; tendrán la posibilidad de observar que sus niños pueden mucho más de lo que ellos como cuidadores y proveedores han sido capaces de permitirles, a la vez que tienen la posibilidad de ser actores protagónicos junto con sus hijos en las diversas actividades que el proyecto genera, lo que puede redundar en nuevos vínculos emocionales padre-hijo y tal vez nuevas y mejores formas de relacionarse con su hijo y los otros niños en un marco activo de igualdad.

Los otros niños tiene la oportunidad de vivir la diversidad, no de mirarla a distancia sino de asimilarla, hacerla suya e interaccionar con ella desde el juego, en un marco de respeto, tolerancia, igualdad y amor a los otros por distintos que puedan parecer.- Ángel Aldaz

Espectáculo en el cielo