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Colonias y asentamientos del sur de Mérida, también inundados por "Delta"

Endebles viviendas de la Invasión Mielera quedaron entre agua y lodo tras las lluvias (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Endebles viviendas de la Invasión Mielera quedaron entre agua y lodo tras las lluvias (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Endebles viviendas de la Invasión Mielera quedaron entre agua y lodo tras las lluvias (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Endebles viviendas de la Invasión Mielera quedaron entre agua y lodo tras las lluvias (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Imagen del asentamiento Invasión Mielera, en el sur de la ciudad (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Imagen del asentamiento Invasión Mielera, en el sur de la ciudad (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Imagen del asentamiento Invasión Mielera, en el sur de la ciudad (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Endebles viviendas de la Invasión Mielera quedaron entre agua y lodo tras las lluvias (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Endebles viviendas de la Invasión Mielera quedaron entre agua y lodo tras las lluvias (Foto de José Valerio Caamal Balam)
Imagen del asentamiento Invasión Mielera, en el sur de la ciudad (Foto de José Valerio Caamal Balam)

Las lluvias del huracán “Delta” no solo causaron inundaciones en fraccionamientos del Norte sino también en colonias y asentamientos del Sur, como Invasión Mielera, donde la mayoría de las casas son de lona y cartón.

Algunas casas se inundaron por completo y otras quedaron como islas, rodeadas por agua en todos lados.

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Quienes pudieron se resguardaron con familiares de otras zonas o acudieron al refugio temporal en la colonia Mielera.

Sin embargo, otros no tuvieron opción a pesar de que los pronósticos no eran alentadores.

“Nosotros no alcanzamos espacio en el albergue", relató Manuel Cabrera.

"Lo bueno es que a mi hijo lo llevó mi suegra a casa de mi cuñada y nos quedamos mi esposa y yo a ver qué pasaba y también a resguardar nuestras pocas cosas porque si nos lleven todo nos va peor”, añadió.

Algunos se quedaron en sus casas

Manuel, como los demás vecinos que se quedaron, pasaron el mal tiempo con temor de que el viento estuviera muy fuerte.

“Solo Chuchito sabe por qué nos pasa. Sí es cierto, cada vez que llueve nos inundamos, pero baja. Tres días es mucho y la ayuda no viene”.

En esa zona varias casas se quedaron bajo agua, aunque en esta ocasión, señaló Manuel, no alcanzó el nivel de cuando pegó “Cristóbal” y el agua subió 1.20 metros.

“Vamos a ver si esta vez nos apoyan”, subrayó.

Lucía Chim y Cristina Caamal tampoco dejaron sus viviendas con todo y que el alcalde, Renán Barrera Concha, los visitó previo a la llegada de “Delta” para exhortarlos a acudir a un refugio.

Sin lugar a dónde ir

“Si estamos acá es porque realmente lo necesitas, pero si no lo necesitas te vas con tu mamá, con tu hermana, con tu tía…"

"Si no tienes dónde ir, aquí te tienes que quedar, aun si hubiese venido fuerte (el huracán)”, dijo Cristina.

De hecho, Lucía ya tenía preparada una lona para envolverse en dado caso que los vientos tiraran su casita.

Dispuestos a ayudarse

Además, añadió, tampoco pueden salir de buenas a primeras y dejar sus casas.

“Es como la vecina que llevó sus pavos, su tele…”.

Las mujeres añadieron que durante la tormenta estuvieron rezando, cada una en su respectiva casa, y en dado caso de que el huracán hubiese llegado muy fuerte estaban dispuestas a ayudarse.

“Creo que nos ama tanto Dios que no estuvo fuerte”, señaló Lucía, quien igual que Cristina lleva tres años y medio viviendo en Invasión Mielera.

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