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Conciencian de riesgo urbano

Una de las casonas meridanas baldías

Labor preventiva por las casonas en franco abandono

Independientemente del compromiso de conservación del patrimonio cultural edificado que tiene el Ayuntamiento con el Centro Histórico de Mérida, considerado como el segundo más importante del país, lo primordial para esta administración es la seguridad de los meridanos, indicó Federico Sauri Molina, director de Desarrollo Urbano municipal.

Por ello, señaló, es continuo y permanente el diálogo con los dueños de los predios peligrosos para que se restaure o derrumbe la parte ruinosa. Aunque en este trabajo siempre tienen estrecha coordinación con especialistas del Centro INAH de Yucatán.

El funcionario dijo que la Unidad de Protección Civil y la Dirección de Gobernación municipales emiten recomendaciones para cada caso particular y gestionan los recursos materiales, humanos y económicos para crear medidas de mitigación emergentes con las que eliminar el peligro de los predios.

En algún momento, una de las medidas aplicadas fue el tapiado de esas casonas con el fin de proteger a los peatones, mientras se realizan las acciones de consolidación y mantenimiento adecuado de los predios.

Algunos de ellos están intestados o no se ha localizado a sus dueños. Al ser propiedad privada, no es competencia del Ayuntamiento intervenirlos sin permiso.

Sin embargo, la Comuna se ha dado a la tarea de informar y coordinar a los propietarios, además de concienciar de esta situación peligrosa en la que están sus predios abandonados.

Les pide que colaboren y acepten la ayuda de la autoridad para la pronta restauración de las fachadas (elemento que en su momento está ruinoso), ya sea por medio del programa de rescate de fachadas de la Dirección de Desarrollo Urbano o por parte de ellos.

De los 35 predios identificados como ruinosos, únicamente seis tienen un estado de deterioro muy avanzado, lo que no permitía una intervención para su rescate o consolidación. De esos seis, solo dos fueron demolidos en forma parcial.

Una casona abandonada en la calle 44 con 65 cuyo segundo piso estaba a punto de caer; en otra casona de la calle 47 entre 60 y 62, su marquesina y paredes del segundo piso eran un peligro para los transeúntes.

Otras casas o edificios abandonados que son un peligro están en la calle 55 entre 46 y 48 (2); calle 59 entre 42 y 44 (2); igual una que está frente a la glorieta San Fernando, junto a la notaría pública 67, cuya marquesina ya se desplomó y dañó varios automóviles.

Asimismo, la casona que se ubica en la calle 64 entre 67 y 65, que es paradero de autobuses. La marquesina de esta casa está “descascarada”, ya se observan las cabillas y brinda sombra a los usuarios del transporte de la ruta Animaya.

También en la esquina de la calle 66 con 61 hay una casona que ya perdió su techo y sus paredes están blandas. En la 42 entre 65 y 63, junto a una fábrica de ropa, un largo trecho de pared está “pandeado” y tiene la advertencia de que se puede caer.— Joaquín Chan Caamal

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