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Conoce 5 tips para vencer el miedo a hablar en público

Si eres de los que al pararte ante una audiencia sientes mucha ansiedad, comienzas a sudar, se te seca la boca, te tiembla la voz, te falta el aire, sientes taquicardia y un fuerte deseo de escapar, no estás solo.

Hablar en público es una de las mayores aprensiones de la gente, incluso más que el miedo a las alturas, a las víboras y a las arañas, a viajar en avión, a los espacios cerrados o a las multitudes, al dentista… Es tan común ese miedo que hasta nombre tiene: glosofobia.

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Este pánico escénico es natural, no tiene nada que ver con la edad, el género, los estudios, ni con el escenario.

A quien siente este miedo le impone lo mismo hablar en una ponencia, un examen o una presentación, que en la comunidad de vecinos, en una reunión o una boda.

Incluso cuando necesitan expresar su desacuerdo delante de un grupo en el que no se sienten cómodos.

En desventaja si no lo superas

No es para que avergüences. Sin embargo, sucumbir a este miedo puede afectar negativamente tu vida personal y profesional.

Desaprovechar las oportunidades de hablar en público para exponer tus ideas y proyectos te pone detrás de otros que aceptan el desafío.

Rechazar oportunidades de hablar en público es rechazar oportunidades de negocios.

Las personas que se expresan con seguridad ante una gran audiencia y transmiten de forma convincente sus ideas son percibidas como expertas, consiguen mejores puestos de trabajos, crecen profesionalmente y son más exitosas en los negocios.

Causas del miedo escénico

El miedo a hablar en público se enmarca en una problemática compleja, aunque resumiendo puede decirse que básicamente proviene de la inseguridad provocada por pensamientos negativos: no estar a la altura de las circunstancias, ser incompetentes o convertirnos en la burla de quienes nos escuchan, señala la escritora Marpi Jiménez.

Al hablar en público nos sentimos evaluados y la inseguridad se convierte en miedo y ansiedad, agrega.

“Desde mi experiencia personal y mis lecturas, creo que en principio tiene que ver con que lo que, a lo largo de la historia, la sociedad ha presentado como ‘modelos de lo que debe ser’”.

“O sea, existe la idea de que solamente algunas personas, por su preparación, su experiencia, su poder (económico o académico) tienen la razón y por tanto merecen ser escuchadas”.

La vergüenza, otro motivo

Otra razón es la pena, la vergüenza, continúa la licenciada en Teatro, quien dirigirá a partir de mañana el “Taller de hablar en público”, organizado por el Instituto Megamedia.

La persona tímida suele rehuir el contacto social por temor a hacer el ridículo o a que los demás se formen una idea negativa sobre su desempeño.

Suele experimentar una gran ansiedad cuando debe enfrentarse a un auditorio. La pena impide a quien la siente conectarse con la gente.

Hay también temor a decir “no sé”, como una vergüenza a no saber y muchas personas se quedan en esa etapa, continúa.

Y salir de ahí es lo más difícil, añade, porque nos enjuiciamos a nosotros mismos, con dureza, incluso antes de emitir una palabra.

Importancia de la imagen que proyectamos

“El miedo a hablar forma parte de una problemática compleja”, repite.

“Y es un asunto complicado además porque al mismo tiempo que exigen un acumulamiento de información, requiere un proceso intelectual ordenado y ágil: la síntesis, la organización de ideas…”.

“Tenemos también que nosotros no tenemos un reconocimiento de nuestro cuerpo como tal".

"Esto tiene que ver con la imagen que proyectamos y con la forma como, según los demás, debemos vernos, porque existe todo un catálogo de convencionalismos respecto a la imagen según el papel que desempeñamos en la sociedad: como mujer, como hombre, como empresario…"

Preparación para hablar en público

"Como dijo alguna vez el matador de toros Rodolfo Gaona: “¡Para ser torero hay que parecerlo!”.

Todo esto la gente necesita saberlo, necesita entender que el miedo a hablar es algo por lo que pasan todas las personas, añade Marpi.

“Los grandes oradores y oradoras tienen estudiado un personaje que representan. A lo mejor te los topas en el súper y son completamente diferentes a como se comportan en público”.

Experiencia

Marpi, una de las figuras emergentes del arte escénico local, admite que hasta la fecha cada vez que se para ante un público la atacan los nervios y surge el temor a no poder expresarse.

“Aún siento algo de miedo, ya no tanto a ser juzgada, pero creo que el temor ante las audiencias es inevitable, sobre todo cuando hay conciencia de la importancia del mensaje que va a ser transmitido”.

El miedo es una defensa natural que nos ayuda a protegernos de cualquier amenaza externa que pueda ir en contra de nuestra seguridad.

Aunque hablar en público no representa ningún tipo de peligro, este temor se activa porque nos enfrentamos a algo nuevo y tememos hacer el ridículo.

Si tú como emprendedor sufres esta fobia, no te desanimes. Cientos de personas de éxito en todos los ámbitos profesionales han neutralizado estos miedos hasta conseguir desarrollar la habilidad de exponer sus ideas en público hasta convertirse en grandes oradores.

Los 5 tips para superar el miedo

Marpi comparte cinco tips para ayudarte a perder el miedo a hablar en público:

I. Busca un modelo. Piensa en tres o cuatro personas de tu entorno cercano de las que admires su forma de expresarse y tómalas como referencia.

Concientiza qué es lo que te gusta de su manera de hablar: el tono de voz, gestualidad, dicción, la imagen que proyecta, su amenidad, cómo se mueve cuando está hablando, cómo conecta con la gente.

“Esos referentes a veces los tenemos de la televisión, del cine, de figuras políticas, de líderes mundiales, pero están lejos de nosotros, por lo que parece que la meta a alcanzar está muy distante".

"Pero cerca de nosotros siempre hay personas que tienen muy buena práctica de expresión oral y nos quedan más directas para usarlas como ejemplo”.

La energía, factor que se puede aprovechar

II. Siente pasión por el tema que presentas. Pasa a veces que una persona habla con tanta emoción que su mensaje, aunque no aporte un gran conocimiento, termina atrapando a la audiencia.

Aprovecha positivamente la adrenalina que suelta tu cuerpo, como un boxeador antes de una pelea.

En este punto es bueno tener organizada la presentación mediante una estructura que te puede ayudar a reducir la ansiedad, pero, sobre todo, deja que tu energía te empodere.

III. Conoce bien tu tema. Es muy importante que te familiarices con el contenido de tu presentación. Investiga, lee y estudia sobre tu tema.

Cuando se domina el tema de la exposición, las posibilidades de cometer errores se reducen notablemente, lo cual genera confianza y disminuye el nivel de aprensión.

Conversa con amigos y compañeros sobre los puntos que vas aprendiendo y conociendo.

La audiencia y el escenario

IV. Conoce la audiencia. Siempre es importante saber a quiénes les vas a hablar.

Debes conocer el rango de edad de quiénes te escucharán, sus intereses, el tema cultural y la idiosincrasia, entre otros factores. No es lo mismo dar una charla para médicos que para ingenieros o artistas.

También es primordial saber para cuántos vas a hablar -si son veinte o cien personas- y si quienes te van a escuchar estarán por voluntad propia, si van a pagar un boleto, si van invitados. Es bueno saber esto porque eso te va a ir marcando las pautas para irlos enganchando.

V. Conoce el escenario. Tan importante como para quién vas a hablar es en dónde: ¿va a ser en una casa?, ¿en un auditorio?, ¿en un espacio abierto?

Hay que considerar todo lo que tiene que ver con el sitio donde vas a hablar porque eso también te indicará cómo puedes ir vestido: si es necesario usar corbata o puedes ir más cómodo y relajado, cuidando la imagen que vas a proyectar. Tan importante como lo que se va a decir, es que el orador se vea bien.

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