in

Contraste peninsular

La Plaza Grande de Mérida

Mérida y Campeche, según un estudio nacional, ocupan el primer y cuarto sitios en el ranking de ciudades más seguras, a diferencia de Cancún, la tercera peor urbe del país

Tres ciudades de cada uno de los estados de la Península de Yucatán destacan entre la clasificación de las cinco primeras en reciente estudio del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE).

De acuerdo con los resultados del análisis “Ciudades más habitables de México 2019” que el jueves 7 presentó Federico Berrueto Pruneda, director de la empresa en investigación y consultoría, durante un evento en el Centro Cultural Casa Lamm, en Ciudad de México, Mérida, Campeche y Cancún figuran en el ranking de la encuesta, aunque en situaciones y panoramas dispares, contradictorios.

Por ejemplo, las capitales de Yucatán y Campeche sobresalen entre las cinco mejores ciudades para vivir en el país. En contraste, el polo turístico más conocido de Quintana Roo, se ubica en los tres primeros lugares de las peores urbes, sólo detrás de dos localidades del Estado de México.

Mérida, según la encuesta del GCE, se instala en la primera posición del listado, donde hay una percepción de 74.6 de 100 puntos posibles de aprobación de los habitantes como una ciudad segura. En el cuarto sitio está San Francisco de Campeche, por debajo de San Pedro Garza García, Nuevo León, y La Paz, capital de Baja California Sur. En quinto está la capital de Guanajuato.

En el polo opuesto y más oscuro, en el de las ciudades donde la sensación de inseguridad es alta aparece Cancún, el centro turístico de Quintana Roo más popular de la Península en el mundo, aparece en la tercer sitio por abajo de Chimalhuacán y Ecatepec, ambas en la jurisdicción del Estado de México. En cuarta y quinta posiciones están Acapulco, Guerrero, y Ciudad Obregón, Sonora.

El censo, explica Berrueto Pruneda, se efectuó en las 76 ciudades con mayor población de la nación, incluidas las 16 alcaldías de Ciudad de México, donde se entrevistaron a 30,400 personas vía telefónica, 400 por urbe, para recabar las opiniones y comentarios basados en 33 variables, como la evaluación de las autoridades locales, los servicios municipales, la calidad de vida, cohesión social y la lealtad de las personas respecto al lugar que habitan.

Además, conforme a la metodología que emplea el GCE, el estudio se complementa con el sentimiento o pulso social, con la medición de confianza en las instituciones y la percepción de crecimiento económico por medio del empleo e instalación de empresas en esas ciudades.

“El estudio es una guía comparativa para optimizar la toma de decisiones de acuerdo con las sociales, políticas, económicas y culturales de cada localidad. El instrumento contempla indicadores estandarizados con validez internacional —satisfacción de vida y cohesión social—, lo cual permite realizar comparaciones con otros países. Por otro lado, dentro de nuestro centro de investigación se incluyen indicadores propios para medir las características particulares de nuestra región, cultura y forma de gobierno, así como la evaluación de autoridades locales y servicios. La investigación permite entender los contextos urbanos de manera comparativa al aplicar la misma metodología para todas las ciudades”, se cita en el documento de GCE.

En el último censo de 2018 que llevó al cabo el Gabinete de Comunicación Estratégica, en la relación de las mejores y peores ciudades de México para vivir la encabeza San Pedro Garza García, Nuevo León. Mérida, aparece en el noveno lugar, con 67.53 puntos de 100 posibles. No figura en esa observación del año pasado alguna otra ciudad de la península yucateca. Entre las urbes con evaluaciones más bajas se mantuvo Chimalhuacán, Estado de México, con 58.83 puntos.

La primera edición del estudio de las ciudades más habitables de México que elabora el Gabinete de Comunicación Estratégica se presentó en 2012, y la constante en los últimos siete años es analizar diversas variables relacionadas con la forma en que las personas advierten las ciudades que habitan, con el propósito de conocer la percepción de la población respecto a su satisfacción física y mental, cohesión social, desempeño de autoridades y satisfacción de los servicios públicos. Además, identificar las de mayor desarrollo, así como las oportunidades para incrementar su productividad, la unión de la comunidad y el impacto positivo de todos esos factores en la calidad de vida de sus habitantes.

Radiografía del Inegi

La más reciente encuesta, en octubre pasado, del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Información (Inegi) sobre Seguridad Pública expuso que 71.3% de la población mayor de edad del país considera inseguro vivir en la ciudad que habita.

El mismo análisis corrobora la alta valoración que tiene Mérida en otros ámbitos sociales. Con base en los datos del tercer trimestre de 2019 de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi, la capital yucateca, y los municipios de San Pedro Garza García y San Nicolás de los Garza, Nuevo León, se mantienen con la percepción de inseguridad más baja en el país.

Los resultados de la encuesta refieren que en San Pedro Garza García, el 20.5% de los habitantes de 18 años y más considera su ciudad insegura; Mérida, 22.8%; San Nicolás de los Garza, 27.9%; Saltillo, Coahuila, 32.3%, y Los Cabos, Baja California, 34.4%.

En franca contradicción, el estudio revela que los municipios del país con la percepción de inseguridad más alta son Coatzacoalcos, Veracruz, con 94.5%, y Ecatepec y Naucalpan, Estado de México, con 92.5% y 90.1%, respectivamente.— Carlos Fernando Cámara Gutiérrez

La ciudad no es como la pintan…

Un especialista dice que hay dos tipos de Méridas

Aunque las encuestas nacionales colocan a la capital yucateca como la primera de las mejores ciudades del país para vivir, los contrastes en la realidad son paradójicos.

Para el doctor en Sociología Luis Várguez Pasos, profesor investigador de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady, “no hay que irnos con la finta, y si el tigre no es como lo pintan, Mérida menos”.

“Hay que tomar con reservas los resultados de los estudios que comparan a Mérida en los niveles de calidad de vida de otras grandes urbes nacionales y extranjeras, ya que los parámetros sólo consideran a la ciudad como municipio, pero no a la capital en cuanto a su división social, económica y cultural”, enfatiza el académico.

El doctor Várguez considera que desde su perspectiva profesional y como ciudadano, existen dos grandes Méridas. Una que va de la calle 63 al Norte y otra de la misma referencia al Sur, donde hay diferencias abismales. No es lo mismo, por ejemplo, vivir en el sector norte de la ciudad o en Santa Ana, una zona llena de servicios, con una oferta lúdica amplia, restaurantes, centros recreativos, que escasean o no hay de la calle 63 al sur de la capital.

“En el sur de Mérida hay un déficit de servicios públicos, pocas o ninguna plaza comercial de grandes magnitudes que contrastan con los complejos de Altabrisa o La Gran Plaza, por mencionar algunas. Así, los pobladores del sur y poniente de la urbe recurren al Centro para abastecerse de todas sus necesidades. Y lo mismo ocurre con la oferta artística cultural, donde hay muchos contrastes”.

El especialista indica que más allá de los factores que se consideran en el análisis del Gabinete de Comunicación Estratégica, se deberían tomar en cuenta otros tipos de parámetros que no tengan que ver con la administración o la relación de gobernanza, sino con los satisfactores de la ciudadanía para constatar si de verdad Mérida es la mejor ciudad para vivir, a la altura de urbes como Quebec (Canadá) e incluso con San Pedro Garza García (Nuevo León), donde hay una mayor igualdad en el poder adquisitivo y una calidad y eficiencia en los servicios públicos.

“El Ayuntamiento meridano tiene una fuerte deuda, por ejemplo, con los ciclistas. No hay ciclovías en la ciudad, porque la mayoría de las calles son agostas, propias para el tránsito vehicular y no se toma en cuenta tampoco a los peatones. La única opción que tienen las personas para caminar en sitios céntricos es el Paseo de Montejo”.

“Otro punto medular son los servicios públicos no tan eficientes como se quisiera. La proliferación de baches, ahora sí, en todos los sectores de la ciudad, incluso en el Norte, los problemas que traen los lotes baldíos y la deficiente recolección de basura son una guerra constante que libra el Ayuntamiento”.

El sociólogo insiste en que desconoce si con otra metodología los resultados para Mérida serían diferentes, y aunque en la ciudad no hay graves problemas de inseguridad, como en Cancún (Quintana Roo) si hay otros, como los robos a casas habitación, asaltos y otros delitos en el Centro Histórico que no deben ser ignorados.

“Qué bueno que Mérida está a la cabeza entre las ciudades más habitables de México, pero hay que tener en cuenta las contradicciones y contrastes de la ciudad, dividida en dos, con hondas diferencias y problemas que inciden en la calidad de vida de los ciudadanos, que también deben poner de su parte para que la capital siga siendo un mejor lugar para vivir”, concluye el doctor Luis Várguez Pasos.— C.F.C.G.

José Joel, hoy en el Manzanero en honor a su padre

Consultará a las comunidades