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Copartícipes de la fraternidad

 

La noticia llega el lunes 2 de pasado. Hay récord de laureados y representantes de organizaciones galardonadas en la edición 17 de la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz.

Con la confirmación de la visita de José Manuel Durao Barroso, expresidente de la Comisión de la Unión Europea; de un delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja, y dos de la Fundación Desmond Tutu por la Paz, Mérida se convierte en la ciudad que, del miércoles 18 al domingo 22 próximos, recibirá al mayor número de participantes en la historia de dos décadas de las reuniones del organismo.

Suman 30 laureados —11 personajes y 19 organizaciones— que intervendrán en el magno evento que tendrá como sede principal el Centro Internacional de Congresos, en la confluencia de las avenidas Cupules con Colón, y calle 62 .

En la anterior Cumbre, en 2017 en Bogotá, Colombia, asistieron 27 galardonados.

Los comisionados de las tres entidades que se agregan a la relación de la asamblea que tiene como lema #MiHuellaPorLaPaz (#LeaveYourMarkForPeace), aunque comparten los mismos propósitos de la búsqueda de la concordia y la armonía mundial, tienen marcados contrastes en objetivos, misión, temporalidad y reconocimientos.

Durao Barroso es el rostro de la Unión Europea, la comunidad o asociación económica y política conformada por 28 países del llamado Viejo Continente, premiada con el Nobel de la Paz en 1992, cuando el mundo cursa difíciles trances financieros, de respeto a los derechos humanos, y de conflictos armados en África y en el Oriente Medio.

El Comité Internacional de la Cruz Roja goza de admiración y gratitud por su labor humanitaria y de asistencia en el mundo, y la Fundación Desmond Tutu, lucha contra la epidemia del VIH.— C. F. C. G.

 

 

Unión Europea (1992)

Foto: Megamedia

Hace 17 años, algunos acontecimientos políticos y económicos dibujaron un cambio significativo en el escenario mundial. Los comicios en Estados Unidos, Rusia y Francia, y la renovación de la cúpula del gobierno de China impactan de manera significativa. Además, la rebelión en naciones del norte de África y Oriente Medio, y la crisis financiera global protagonizan transformaciones.

Con ese panorama global, en 2012, el Premio Nobel de la Paz se le concede a la Unión Europea, una comunidad geopolítica que integran gran parte del Viejo Continente, “por contribuir a lo largo de seis décadas al avance de la paz y reconciliación, la democracia y los derechos humanos”.

Así, según analistas, el Comité Noruego del Nobel considera que el galardón sirve como contrapeso a la crisis económica que agobia a Europa.

Los entonces presidentes de la Comisión de la Unión Europea, José Manuel Durao Barroso, Herman Van Rompuy y Martin Schulz, reciben la presea. Durao Barroso, exprimer ministro de Portugal, es uno de los invitados que de último momento confirma su participación en la edición 17 de la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz, en la capital yucateca.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Lisboa, político de larga trayectoria, José Manuel Durao comienza su andar en los años setenta del siglo pasado cuando ingresa al Movimiento Reorganizado del Partido del Proletariado. Una década después, luego de cursar una maestría en Ciencias Políticas en Ginebra, Suiza, Duraro Barroso se afilia al Partido Social Demócrata.

De 1985 a 1995, a los 36 años de edad, se convierte en ministro del Exterior y pronto rinde frutos al lograr un acuerdo de paz en Angola en 1991. También desempeña un papel relevante en el proceso que condujo a la independencia de Timor Este.

Durao asume la presidencia de la Comisión Europea a principios de 2000, cargo que desempeña durante 10 años.

  • 1956 Nace José Manuel Durao Barroso en Lisboa, Portugal.
  • 1993 El 1 de noviembre se funda de manera oficial la Unión Europea, en Maastricht, Países Bajos
  • 2002 Se designa a Durao primer ministro del gobierno portugués.
  • 2004 Se nombra a Durao Barroso presidente de la Comisión Europea.

Comité Internacional de la Cruz Roja (1917, 1944 y 1963)

Foto: Megamedia

A lo largo de tres siglos de existencia, su presencia es invaluable en todo el mundo.

Aunque surge prácticamente entre el humo de los cañones y las balas de la Primera Guerra Mundial, sus esfuerzos por ayudar a los soldados heridos o caídos durante cruentos combates pronto halla eco por su labor imparcial, neutral y humanitaria.

El Comité Internacional de la Cruz Roja es la única organización que recibe en tres ocasiones el Premio Nobel de la Paz, aunque al fundador, Henry Dunat, se le galardona en 1901.

La atención de las personas afectadas por los conflictos y la violencia armada es su primordial misión, aunque también promueve leyes para proteger a las víctimas de la guerra. Su cometido proviene de los Convenios de Ginebra, en 1949.

Tiene su sede en Ginebra, Suiza, y emplea a unas 16,000 personas distribuidos en 80 países, que operan gracias a los financiamientos de donativos voluntarios de los gobiernos y de las agrupaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

La primera ocasión que se le otorga el premio, en 1917, es por el transporte de soldados heridos a su país de origen por medio de Suiza durante la Primera Guerra Mundial.

Dos décadas y siete años después de nuevo recibe el galardón por las actividades humanitarias y las atenciones que su personal ofrece a los prisioneros de la segunda conflagración mundial, de 1939 a 1945.

El más reciente reconocimiento, en 1963, por su valioso apoyo en los conflictos armados en Argelia y Congo, países africanos, y en el Tíbet, una de las cinco regiones autónomas que, junto con las 22 provincias, cuatro municipios y dos regiones administrativas especiales, conforman China.

El Comité Internacional de la Cruz Roja lo dirige La Asamblea y el Consejo de la Asamblea, ambos los preside Peter Maurer, a partir del 1 de julio de 2012.

 

  • 1863 El 17 de febrero se funda el Comité Internacional de la Cruz Roja.
  • 1929 El 27 de julio se firma el Convenio de Ginebra.
  • 1996 El Comité Internacional de la Cruz Roja recibe el recibió el Premio Balzan
  • 2003 Le otorgan el Premio Internacional Jaime Brunet a la promoción de los derechos humanos.

Fundación Desmond Tutu contra el VIH (1984)

Foto: Megamedia

Joy Ngoma, nieta de Desmond Tutu, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1984, acompañada de Brian Rasch, asisten a la Cumbre Mundial de Mérida en representación del primer arzobispo negro anglicano de Ciudad del Cabo y Johannesburgo.

 

 

Conocido como la voz de los sudafricanos negros, Tutu se distingue por ser un crítico abierto del apartheid.

Hijo de un maestro de escuela y una empleada doméstica, nace en 1931 en Klerksdorp, Transvaal, Sudáfrica. De joven intenta estudiar medicina, pero las dificultades económicas se lo impidieron y se dedica a la educación.

Durante las décadas de los años setenta y ochenta del siglo pasado, Tutu se desempeña en el área pedagógica y escala cargos importantes en diversos colegios.

Es ordenado obispo de Lesoto en 1976, y casi una década más tarde, en 1985, es secretario general del Consejo Sudafricano de Iglesias, donde continúa su lucha en favor de los derechos humanos.

Después de recibir el galardón de la paz, el 22 de julio de 2010, anuncia su retiro de la vida pública. Dimite de sus cargos como rector de la Universidad del Cabo Occidental y como representante en el comité consultivo de las Naciones Unidas sobre la prevención del genocidio.

A partir de ese año enfoca sus esfuerzos a batallar contra la epidemia del VIH, una epidemia que castiga a su país. Su empeño le lleva a crear la Fundación Desmont Tutu contra el VIH, en la que trabaja incansablemente para tratar de disminuir el impacto del sida en la población sudafricana, donde se estima que 7.2 millones de personas están infectadas.

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