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Crece la desconfianza

La pandemia y la desidia del gobierno federal ponen a prueba la fortaleza de las empresas y el ánimo de inversión, señala Coparmex

La duración de una crisis sanitaria que parece que no va a terminar nunca y el abandono del gobierno federal que los ha dejado a su suerte empeoran el desaliento de los empresarios de México y muy en particular de los de Yucatán.

El ánimo para invertir y la confianza empresarial están en sus mínimos históricos en el país. Y ese pesimismo es incluso más profundo en nuestro estado, que ha resentido más que otras entidades el impacto económico derivado de la pandemia, señala Fernando Ponce Díaz, presidente de Coparmex Mérida.

Al presentar los resultados de dos nuevos estudios, uno nacional (Data Coparmex) y otro local (Estado de las empresas afiliadas a Coparmex Mérida), el líder patronal advierte que los datos, extremadamente preocupantes, muestran un horizonte plagado de retos para los negocios y en consecuencia para el empleo y el crecimiento económico.

La reapertura de la actividad económica no ha traído aún la ansiada recuperación, las cosas están muy complicadas, comenta Ponce Díaz. “Y las dificultades seguirán mientras no podamos recuperar la vida que teníamos antes de la pandemia”.

Sin embargo, señala, los empresarios yucatecos han mantenido su compromiso ante los momentos tan complicados que estamos viviendo todos. “Han puesto de su parte para conservar el mayor número de empleos posible, pese al entorno de incertidumbre que agravan las malas decisiones del gobierno federal”.

Sobre Data Coparmex, recuerda que es un conjunto de 10 indicadores que ayudan a visualizar los retos que afronta el Estado en economía, seguridad y corrupción, y permite comparar su situación en el plano nacional. Algunos datos son obtenidos de encuestas a los socios de la agrupación y otros de la información del propio gobierno.

“Y lo que vemos de entrada es que, por la composición de su sector productivo, Yucatán ha resentido más que otras entidades los efectos económicos derivados de la crisis de salud”, coincide Amenoffis Acosta Ríos, vicepresidente de Coparmex Mérida y director del Centro para la Competitividad de Yucatán (CCY).

Desánimo y desconfianza

En estos momentos, solamente tres de cada 10 empresarios (el 31%) consideran que es buen momento para hacer negocios en Yucatán, indica el estudio. Y su confianza en el rumbo que seguirá la economía estatal en los próximos meses también está por los suelos.

Aunque no hay un solo estado donde los empresarios sean optimistas respecto al futuro inmediato —la media nacional del indicador está en 24 puntos de 100—, los yucatecos ven el panorama aún más sombrío, con dos unidades menos y lejos, muy lejos, de las 50 necesarias para considerar que la economía se encuentra en una situación esperanzadora.

Dos puntos más de desconfianza pueden parecer poco, pero es un patrón que se repite en cada medición, es una tendencia preocupante, señala Acosta Ríos. “Y este pesimismo, creemos, se debe a que estamos viendo que la economía del Estado se está deteriorando más que las otras”.

De acuerdo con el estudio, a mitad del sexenio pasado los niveles nacionales de confianza empresarial comenzaron a estar debajo de los 50 puntos, pero desde que empezó la administración de López Obrador se agudizó su caída y en marzo pasado se desplomaron terriblemente.

Para Coparmex, ese desánimo y desconfianza en la economía del país “es un efecto directo de la falta de apoyos del gobierno federal hacia los empresarios durante la pandemia”.

En cuanto el ánimo para invertir, con el 31% la entidad está en el 16° sitio del mapa nacional, lejos del 37% del promedio.

Una sola economía

Ayuda poco a disipar la incertidumbre de los empresarios yucatecos el dato sobre el comportamiento de la economía estatal en el primer trimestre del año —cuando apenas comenzaba la epidemia—, que muestra una caída del -0.6%, algo que, apunta Acosta Ríos, “ya se sabía porque el Diario se encargó de informarlo puntualmente”.

La noticia aquí es que la brecha que separaba el buen desempeño de la economía de Yucatán con la del resto del país se cierra cada vez más, opina. “Antes decíamos: ‘Si nos va mal, nos va menos mal que al resto y si nos va bien, nos va un poquito mejor’. Ahora la diferencia se ha vuelto insignificante, o sea, en términos de macroeconomía y de PIB, la pandemia de Covid nos ha golpeado muy fuerte”.

Yucatán había logrado avanzar del lugar 11 al 9 en el listado nacional a finales del año pasado. Sin embargo, para el segundo trimestre de 2020, había vuelto a retroceder hasta el sitio 16.

Empleo formal

En el sensible indicador del empleo, el Covid también muestra sus efectos.

Aunque tanto en el Estado como en el país el porcentaje de trabajos formales muestra un leve aumento, se trata en realidad de un espejismo, asegura Amenoffis. “El gobierno federal presume que hemos avanzado en la formalidad, porque ganamos 3% desde el año pasado, pero esto no es más que un efecto pandémico: en una crisis, los trabajadores informales son los más fáciles de despedir. Al parecer hay más formalidad, pero no como resultado de una política gubernamental que busque incrementar la base de recaudación o facilitar la creación de empresas, no. Simplemente es el tema de la pérdida de empleos”.

Y en Yucatán, repite lo que ha dicho en anteriores ocasiones, ningún gobierno desde Patricio Patrón hasta Mauricio Vila ha hecho algo relevante para combatir este problema, pese a que somos uno de los estados con mayores tasas de informalidad: seis de cada 10 trabajadores yucatecos no cuentan con un empleo formal. Es un asunto sensible porque hablamos de prestaciones que permiten a los trabajadores tener acceso a salud y pensiones. “Aquí tiene otra tarea pendiente el gobierno”.

Mejores empleos

También en lo que se refiere a la calidad de los empleos Yucatán históricamente ha estado rezagado. Hay poca desocupación, pero los sueldos son bajos.

A partir del gobierno de Rolando Zapata hemos mejorado un poco, pero falta más en este aspecto. Por ahora, el 61% de los trabajadores formales de Yucatán gana un salario que les permite cubrir la línea de bienestar familiar. La entidad está en el 8° lugar en este indicador.

México sin corrupción

Aunque no se percibe que sea un problema tan grave como en otros sitios, en Yucatán la corrupción también es un factor que contribuye con la falta de ánimo para invertir.

El 34% de los socios de Coparmex en la entidad ha tenido que hacer pagos extraoficiales para poder realizar trámites de gobierno. “Este indicador es importante porque no mide si se cree o no que hay corrupción, sino cuántos empresarios han soltado dinero para poder trabajar o conseguir un contrato en el gobierno”.

“Lo preocupante es que Yucatán siempre había salido mejor parado que el resto del país, pero ahora ya está igual que los demás. Es decir, la corrupción nos afecta como a todos”.

Calificación a Vila

Aunque todavía es alto el porcentaje de empresarios que piensa que Mauricio Vila cumple con el trabajo para el cual fue electo, el gobernador pasó de 72 a 62% de aprobación, es decir, perdió 10 puntos desde la vez anterior.

“Vila comenzó con 66% de aprobación y le llevó varias mediciones alcanzar el 72% con que terminó Rolando Zapata, pero el Covid lo regresó al 62%. Sin embargo, con la mediocridad nacional —la media es del 33%— le alcanza para ser el segundo mejor evaluado”.

En los demás indicadores, seguridad, gasto regulatorio, deuda pública, no hay grandes cambios respecto a la medición anterior.— D.Y.

 

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