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¿Cuándo una idea es creativa y cuándo una ocurrencia?

Innovación y creatividad son las llaves que abren las puertas al éxito, sin importar cuál sea la actividad o profesión de las personas u organizaciones
Innovación y creatividad son las llaves que abren las puertas al éxito, sin importar cuál sea la actividad o profesión de las personas u organizaciones

En la actualidad, innovación y creatividad son dos de las palabras más populares en el mundo del emprendimiento, de los negocios en general.

Son, coinciden muchos, las llaves que abren las puertas al éxito, sin importar cuál sea la actividad, profesión o división de las personas u organizaciones.

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La creación de productos nuevos es el principio básico para el desarrollo profesional y empresarial porque es la herramienta primordial para la diferenciación en un mundo altamente competido.

Hoy es difícil sobresalir —incluso sobrevivir— sin una buena y permanente cuota de creación.

Aquellos que fomentan esa capacidad de llegar a nuevas ideas son los llamados a convertirse tarde o temprano en los líderes de cualquier industria o mercado.

Temor que "amarra" a las empresas

El problema es saber cuándo lo que viene a nuestra mente es un pensamiento creativo y cuándo es una simple ocurrencia, una “idea loca” que nos puede llevar a hacer el ridículo o a emprender un proyecto con destino seguro al fracaso.

Este temor ha llevado a muchas empresas aferradas a lo convencional a tomar en cuenta solo las inspiraciones y sugerencias de los directivos y a cerrarles las puertas a las ideas de los demás.

Nada más contrario a la creatividad, advierten Delfina Guedemin Bojórquez y Alejandro Sánchez Pereña, Company Building & Scaling Up y asesor empresarial, respectivamente, en tecniA, el parque tecnológico y de innovación de la Universidad Anáhuac Mayab.

Difícil de diferenciar

En contra de lo que muchos opinan, para Delfina y Alejandro no es posible diferenciar entre una idea creativa y una ocurrencia en el momento en que surgen dentro de la cabeza, en tanto que se trata de simples abstracciones.

Para Delfina, una idea creativa es la que se sale de lo común, la que concibe algo distinto a lo que hay o que conecta de manera diferente cosas que ya existen.

Y la creatividad, defiende, no es exclusiva de un grupo de privilegiados, todos somos creativos, algunos más otros menos, porque esa capacidad es inherente al ser humano.

Toda idea creativa comienza como ocurrencia

Alejandro considera que en principio toda idea creativa puede ser llamada ocurrencia.

“Lo importante es ir validando que realmente se busque con ella una solución real a un problema concreto”.

“Justamente lo primero que advertimos a quienes se acercan a nosotros en busca de asesoría es que no podemos decirles si una idea es buena o mala”, interviene Delfina.

“Finalmente, lo que debe buscar de alguna manera, como dice Alejandro, es la solución de un problema y hacerle la vida más fácil a alguien”.

Lo importante, cómo realizar el proyecto

Así que puede resultar ocioso ponerse a averiguar si lo que uno piensa es la simiente de un gran proyecto o un sueño descabellado.

Según la joven experta, así como muchas ideas se ve que son factibles desde el momento en que son planteadas, hay otras que quizá parezcan fantasiosas, pero en estos tiempos, con la aceleración de negocios y la generación de tecnología, pueden aterrizarse con alta probabilidad de éxito.

O sea, se trata de un tema de ejecución, coinciden. Una cosa es tener una idea y otra cómo la realizas y es en ese punto donde cambia completamente todo.

“Ahí ya puedes decir era una idea loca ó parecía una idea loca, pero está dando resultados”.

En principio, solo humo

En realidad, por muy buena que nos parezca, una idea no deja de ser algo abstracto.

Delfina y Alejandro cuentan que a menudo se topan con emprendedores que no quieren hablar de su idea por miedo a que se la roben.

Y la realidad es que muchos podemos imaginarnos cosas similares —como ya mencionamos, todos podemos ser creativos, nuestros pensamientos son en sí mismos una creación de nuestra mente—, lo valioso es encontrar una manera propia de ejecutarlas.

Así que, insisten los asesores empresariales, no hay ideas locas ni ideas sensatas.

Lo importante es qué problema estás detectando con eso que piensas, cómo lo estás resolviendo y cómo estás llevando a cabo ese plan.

¿Es difícil ser creativo?

Definitivamente, no es difícil desarrollar nuestra creatividad. Hay gente que por carácter, experiencia, intereses, es más imaginativa.

Incluso hay profesionales que de alguna manera están obligados a potenciar esta habilidad, como actores, músicos, pintores, diseñadores, desarrolladores de software…

Hay otros que por la naturaleza de su trabajo o por donde están no tienen la necesidad y llegan a pensar que no tienen esa capacidad.

Para estos casos, existen especialistas dedicados a desplegar la creatividad de las personas.

“Mal vistas” en algunas organizaciones

Ahora bien, la creatividad y la innovación pueden ser mal vistas en algunas organizaciones sin visión de futuro, porque nos desenfocan del día a día, cuestionan lo que ya hay.

“Para mí, una gran parte de la creatividad tiene que ver con las ganas o con el hambre de hacer algo. Es la necesidad de no parar”, dice Alejandro.

Delfina comenta que por tratarse de una habilidad hay formas de desarrollarla, pero también hay muchas cosas que la inhiben, como el miedo al fracaso o al qué dirán.

“Y esto es un tema que tratamos con los emprendedores, ese miedo paraliza, impide expresar lo que uno piensa y que es diferente”.

Difícil diferenciar entre creatividad y originalidad

Los expertos de tecniA tampoco encuentran grandes diferencias entre la creatividad y la originalidad.

Básicamente, ser original es buscar la diferenciación y ser creativo es hacer algo distinto, fuera de la norma, que en el fondo son lo mismo, opina Alejandro.

En términos estrictamente técnicos, se vincula la originalidad a un carácter de novedoso, aunque hay también lo que llamamos “modelos de utilidad”, que es conectar de forma diferente cosas ya existentes para obtener nuevos resultados.

“Así que ser creativo sí es ser original, aunque lo que surja no sea 100% novedoso”, apunta Delfina.

La forma en que se expresa la idea es la diferencia

Y la diferencia entre una idea creativa y una ocurrencia depende mucho de la forma en que expreses la idea y el mundo en que lo apliques. Los pintores, por ejemplo, muchas veces son ocurrentes.

Una idea siempre es algo subjetivo hasta que no se realiza. Una idea que no se plasme es solo humo.

Si lo que piensas se concreta, se crea, alguien le encuentra valor y está dispuesto a pagar por ello deja de ser una ocurrencia.

Alejandro comenta que muchas empresas —entre ellas Google— tienen una compañía aparte que se dedica a recibir lo que se les ocurre a los empleados y validarlo.

“No desechan ideas: prueban y prueban, sin miedo a fracasar, sin miedo a lo que nace en la cabeza de los demás”.

¿Cómo hacerle para pensar fuera de la caja?

Pensar fuera de la caja, una expresión traducida literalmente del inglés (Thinking out the box), significa, básicamente, pensar diferente. Buscar opciones que están más allá de los límites visibles, de los supuestos tradicionales.

Significa desterrar el “siempre se ha hecho así” de nuestras rutinas de actuación.

Hay muchas herramientas para estimular esta nueva forma de pensamiento, dice Alejandro.

“A mí me gusta imaginar cómo mis ídolos hubieran afrontado ese problema. Mis ídolos o gente experta, cómo ellos o sus empresas hubieran resuelto el caso”.

Indispensable sacudirse los prejuicios

Para pensar fuera de la caja es indispensable sacudirse los prejuicios y cuestionárselo todo: los principios, los procesos y las soluciones, añade.

También es muy importante ponerse en los zapatos de los demás, vivir la experiencia desde la parte del cliente.

Dice Delfina que actualmente existen muchas metodologías para desarrollar la forma de pensar diferente.

Llama a "no matar" ninguna idea

Normalmente, en las organizaciones líderes los gerentes permiten a los empleados expresar sin ningún tipo de límites lo que se les ocurre en relación con el negocio.

“No hay que matar ninguna idea, hay que analizarlas todas, comenzando desde lo más diverso para irlas acotando”.

Diversidad, que a fin de cuentas así es el mundo

Equipos de trabajo multidisciplinarios

Otra práctica que ayuda a pensar diferente es la creación de equipos de trabajo multidisciplinarios, prosigue la asesora.

Lo ideal es conformar los grupos con personas de diferentes formaciones, edades, perfiles, experiencias, conocimientos, temperamentos… la diversidad permite establecer mayores conexiones.

“Lo que tiene que haber es un orientador, un catalizador de estas lluvias de ideas”.

Delfina y Alejandro también hablan de cómo podemos hacer para escuchar nuestros instintos y seguir ese olfato que nos lleva a detectar ventanas de oportunidad.

Los mayores problemas son las mayores oportunidades

“Soy fan del empresario Peter Diamandis, cofundador y director ejecutivo de Singularity University. Tiene una frase que debería ser mantra de todo emprendedor: ‘Los mayores problemas del mundo son las mayores oportunidades de negocio’”, señala Delfina.

“Esto es, para detectar las oportunidades hay que sensibilizarse sobre lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, querer, con verdadera pasión, solucionar un problema y buscar la ayuda de alguien”.

Un componente básico en el tema de las ideas innovadoras o diferentes es encontrar algo que te mueva, que te apasione, apunta Alejandro.

El fracaso, camino al éxito

Una verdad incuestionable es que la inmensa mayoría de los nuevos negocios naufraga a los pocos meses de abrir sus puertas y esto se debe en el 80% de los fracasos, según Harvard Bussiness School, a falta de clientes. El otro 20% es porque el producto está mal desarrollado.

Es decir, el 100% de los casos es por generar productos que nadie quiere.

A la hora de crear negocios y desarrollo económico, mientras no nos centremos en la problemática de un cliente o un usuario muy particular no podremos enfocarnos en el mercado, asegura Delfina.

“Pasa que quieres abarcar mucho y al final te encuentras con que no todos son iguales. Hay que buscar a quien ‘sufre el mayor dolor’ y buscar solucionarle ese problema de manera diferente. Así se llega a la comprensión del mercado”.

Acompañamiento de las ideas

Eso es parte de lo que hacen los asesores de tecniA. Cuando llegan los emprendedores no les piden tanto que cuenten su idea sino que digan qué problema atiende, cómo lo resuelve y quién va a pagar por esa solución.

“Y si no tiene claro ese concepto, lo acompañamos a descubrirlo, lo que muchas veces significa volver al principio, para no realizar inversiones que pueden convertirse en pérdidas”.

“Claro, con esto les decimos que más que asegurar su éxito —nadie puede hacerlo— le ayudamos a mitigar el riesgo”.

Confusión entre riesgo e incertidumbre

En este sentido, Alejandro comenta que tiende a confundirse el riesgo con la incertidumbre, cuando son completamente distintos.

El riesgo, explica, siempre es atractivo para el inversionista, porque trae ligado el éxito, las ganancias. En cambio la incertidumbre a nadie le gusta.

“Lo que hacemos con los emprendedores es tratar de limpiar su camino de incertidumbre y ayudarlos a medir sus riesgos”.

Requisitos de un proyecto innovador

Por último, los expertos de tecniA nos comparten las condiciones que debes reunir si quieres convertirte en emprendedor:

  • Tener identificada la problemática que buscas resolver con el producto o el servicio que piensas ofrecer.
  • Que esa problemática esté validada por los clientes. Eso lo consigues con entrevistas en la calle, hablando con la gente. Hay que aprender a escuchar lo que el mercado dice.
  • Contar con un buen equipo de trabajo. Hay casos de éxito de emprendedores solitarios, pero no son la mayoría. Es más factible triunfar con el respaldo de un buen equipo, de hecho cuando salgas en busca de financiamiento, una de las primeras cosas en que se fijarán los inversionistas es en el equipo que está detrás de ti.
  • Hambre de éxito, pasión por el proyecto. Estar dormido, soñar con la idea, pararse y escribir a esa hora. Si a ti no te apasiona, alguien sí sentirá ese entusiasmo, alguien sí se sentirá desbordado por ese proyecto.
  • Un método. Es indispensable contar con una metodología, con herramientas técnicas, que te permitan poner en marcha la idea.
  • Capacidad de autocrítica. Indispensable para saber si no lo estás haciendo bien y en ese caso retomar el camino.
  • Resiliencia. El que es un emprendedor y se apasiona se vuelve un experto en resistencia.
  • Compromiso. El último requisito, pero tal vez el más importante, el más esencial. Hay muchos lugares, muchos programas que te pueden ayudar a ejecutar tu proyecto, pero si tú no tienes compromiso, de nada sirve lo demás.

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