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Cuna de huracanes

Como preludio de la temporada de huracanes

En el Mar Caribe y el Atlántico, que abarca la Península de Yucatán, nacen meteoros en el inicio de la temporada de ciclones tropicales

En las últimas cinco décadas, más del 98% de los ciclones se formaron, de junio a noviembre, en las cuencas del Mar Caribe y el Golfo de México.

De acuerdo con datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y el Servicio Meteorológico Nacional, de 1972 a 2017, en las regiones cercanas a la Península de Yucatán se originaron 21 huracanes con nombres durante junio.

El año pasado, de los meteoros que se desarrollaron en la cuenca del Atlántico, ninguno tocó tierra en el territorio nacional y se gestó durante junio. En la cuenca del Atlántico Norte, que incluye el Golfo de México y el Mar Caribe, donde la temporada comienza formalmente el 1 de junio, hubo 16 sistemas: la depresión tropical 11, las tormentas tropicales “Alberto”, “Debby”, “Ernesto”, “Gordon”, “Joyce”, “Kirk” y “Nadine”, y los huracanes “Beryl”, “Isaac” y “Leslie”, de categoría 1; “Chris”, “Helene” y “Oscar”, categoría 2, y “Florence” y “Michael”, de categoría 4.

De los sistemas que se desarrollaron en el Atlántico ninguno impactó directamente en tierra. La tormenta tropical “Alberto”, formada el 25 de mayo —cinco días antes del inicio oficial de la temporada— llegó aproximadamente a 70 kilómetros al este-sureste de Punta Allen, Quintana Roo. Y el huracán “Michael”, categoría 4, se generó el 7 de octubre y se acercó a 60 kilómetros al este de Punta Herrero, también en Quintana Roo. El último sistema que se registró en el período 2018, en esa cuenca, fue el huracán “Oscar”, que se vigiló del 26 al 31 de octubre.

La ingeniera Sareti Cardós Pacheco, meteoróloga del Centro Hidrometeorológico Regional de Mérida de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) Yucatán, indica que la mayoría de los primeros ciclones tropicales de la temporada que se conforman en las cuencas del Mar Caribe y el Golfo de México, a la que considera la cuna de los primeros huracanes del ciclo, se deben a tres factores principales.

“La principal circunstancia es que la temperatura es lo suficientemente cálida para aportar energía y humedad al ciclón, ya que la profundidad del mar sobre esas cuencas es más baja en comparación con el resto del océano Atlántico, lo que permite un más rápido calentamiento y evaporación”, explica la profesional egresada de la Facultad de Ingeniería de la Uady.

Otro de los elementos indispensables en la generación de los huracanes, según la especialista, es el patrón de vientos a finales de mayo y principios de junio sobre Centroamérica, ya que hay condiciones en la superficie y en niveles bajos de la atmósfera para la formación de vórtices ciclónicos o remolinos, es decir, regiones donde el viento y la humedad rotan en dirección contraria a las manecillas del reloj, y producen áreas de baja presión y zonas del mal tiempo.

“Las bajas presiones, al salir al mar y hallar el calor necesario terminan por desarrollar en junio los primeros ciclones de la temporada en el Atlántico, debido a que esos vórtices o remolinos ciclónicos se desplazan de Centroamérica a la Península de Yucatán. Ellos son uno de los fenómenos responsables de las lluvias de junio y los primeros huracanes del ciclo que culmina el 30 de noviembre”, reitera Sareti.

La experta en Meteorología tropical por el Centro de Predicción del Tiempo de la NOAA, destaca que además de las temperaturas aún frías para la formación de los ciclones tropicales en el Atlántico, el fenómeno de la dispersión del polvo del Sahara sobre el océano coincide con el inicio del verano, lo que desfavorece el desarrollo de los sistemas de tormentas sobre esa cuenca, por lo que es muy raro ver el origen de un meteoro durante junio cerca de África y las Antillas menores.

“El polvo del Sahara, como su nombre lo refiere, proviene del desierto que abarca la parte norte de África, y se levanta por las tormentas de arena que se generan sobre esa región y los vientos de componente este que soplan del occidente del continente africano, lo que permiten que el polvo suba varios kilómetros a la atmósfera y así viajar al océano Atlántico, eso ocasiona un ambiente seco y cielos mayormente soleados”.

“Como la Península de Yucatán se ubica a miles de kilómetros del Sahara, las concentraciones de polvo son lo suficientemente débiles para dispersar la luz del sol en la atmósfera causando que los cielos se tornen de colores opacos durante las horas cuando el sol está en el cenit”, abunda la ingeniera de la Conagua Yucatán.

Lluvias como avanzada

Como preludio de la temporada de huracanes, las lluvias también se incrementan durante junio. Este año, según la ingeniera Cardós, tres ondas tropicales, un sistema de baja presión y tres vaguadas fueron los fenómenos meteorológicos que favorecieron condiciones de lluvia sobre la península de Yucatán durante el mes anterior.

“A diferencia de otros años, en esta ocasión a final del junio se presentaron las lluvias intensas sobre la región con un acumulado máximo en 24 horas. La precipitación del sábado 29 de junio pasado sobre Oxkutzcab acumuló un total de 129 milímetros. El aguacero, originado por una vaguada o canal de baja presión, que se extendió sobre la Península propició que toda la columna atmosférica tuviera la energía y humedad suficientes para generar esa lluvia catalogada como intensa debido a su magnitud e intensidad de caída”, señala la meteoróloga.

Otros de los días de junio pasado en los que hubo precipitaciones importantes fueron el domingo 30, debido a una vaguada y a la onda tropical número 10 que afectó Yucatán. En Chocholá se reportaron 89.4 milímetros. A principios de mes, el domingo 2, una baja presión causó un acumulado de lluvia de 69.6 milímetros en la misma comunidad, al suroeste de Mérida.

“Por los diferentes sistemas que se presentaron a lo largo del mes pasado, el acumulado de junio en Yucatán es de 136.9 milímetros, lo que corresponde al 96.6% de la precipitación que se prevé para el sexto mes del año, es decir, que se estuvo cerca del acumulado promedio del estado que es de 141.7 milímetros”, precisa la ingeniera Sareti Cardós.

En junio de 2018, la especialista de la Conagua Yucatán recuerda que se registraron las primeras ondas tropicales en la península de Yucatán y una zona de inestabilidad que dejaron lluvias importantes en la entidad.

“Con un intervalo de tres a cinco días, cuatro ondas tropicales y una zona de inestabilidad a mediados de ese mes dejaron los máximos acumulados en Yucatán de 243 milímetros en Kuxeb, Chemax, el 16 de junio del año pasado. Es la precipitación mayor reportada en 24 horas para un mes de junio. El fenómeno meteorológico que ocasionó el torrencial aguacero fue una zona de inestabilidad que se desplazó desde el occidente del Mar Caribe a la Península, donde se formó un área de baja presión con 10% de posibilidades de formación de un ciclón tropical, que finalmente no ocurrió”, cuenta la especialista yucateca.

Según el promedio de precipitación para junio en Yucatán, de 141.7 milímetros, la meteoróloga apunta que durante 2018 llovió 164.4 milímetros, de los cuales 116% fue en junio. En el año anterior llovió 16% más de los normal.

“Si se compara junio de 2018 con el mismo mes del actual año, se observa que la distribución de la precipitación fue muy diferente a causa de los fenómenos que afectaron la región. El año anterior, la mayor parte de las lluvias y los acumulados se registraron en la zona oriente de Yucatán, a diferencia con el actual año en que las lluvias más intensas cayeron en el sur y noroeste del estado”, apunta la experta.

Registros históricos

A partir de 1996, explica la Ing. Cardós Pacheco, con la ampliación de la red de estaciones en Yucatán, hay registros más completos, con mayores datos y precisión para calcular el promedio de las lluvias en la entidad.

“El récord de precipitaciones en junio, en los últimos 23 años en la entidad, data de 2002, como el año más lluvioso, ya que el promedio de precipitación estatal fue de 272.3 milímetros, un 92.1% por encima de lo normal, casi el doble de lo que llueve en el sexto mes del año. Quince años después, en junio de 2017 se anotó el segundo registro más alto de lluvias con 234.6 milímetros, es decir que llovió 65.6% por arriba del promedio estatal de 141.7 milímetros”, especifica.

La meteoróloga de la Conagua Yucatán subraya que en el extremo opuesto, en junio de 2007 fue el año que llovió muy por debajo de la media, con un acumulado de 82.3 milímetros, lo que representa el 58% de la lluvia que debía caer ese mes.

“A pesar de que en junio de 2002 quedó como el año más lluvioso de ese mes, el 27 de junio de 2011 hubo un acumulado de 237 milímetros en 24 horas sobre la comunidad de Catzín, municipio de Chemax, debido a una torrencial precipitación por el paso de una zona de inestabilidad atmosférica sobre la península de Yucatán. Ese sistema, al salir al sur del Golfo de México, evolucionó en el ciclón tropical “Arlene”, el primer fenómeno de la temporada de huracanes de hace ocho años”, recuerda Sareti.

En Mérida, según estadísticas de la Conagua Yucatán, en junio de 2003 se registró el mayor acumulado de 330.7 milímetros de precipitación pluvial.

Sin embargo, el 18 de junio de 1993, se reportaron 148.8 milímetros en 24 horas sobre la capital yucateca.

Bochorno de verano

A pesar de las condiciones “normales” de precipitación, durante junio de este año, destaca la Ing. Cardós Pacheco, hubo períodos muy calurosos en gran parte del territorio yucateco, y cita como ejemplo que el domingo 9 de junio la temperatura máxima fue de 43.5 grados en Ticul, el valor más elevado de 2019.

“También varios municipios de la entidad reportaron registros cerca de los 40 grados, con lo que se determinó que la temperatura máxima promedio en el estado fue de 36.5 grados. Junio pasado se situó 2.7 grados por encima de la temperatura promedio estatal, lo que lleva a la conclusión que junio es el mes más caluroso del período de 2000 a 2019”, afirma la profesional de la Conagua Yucatán.

En la capital yucateca, de acuerdo a los datos de la meteoróloga, el registro más alto fue de 40.3 grados el sábado 8 de junio pasado, con lo que también se anotó como la temperatura más alta durante el año que transcurre. El mismo valor se reportó al día siguiente y de nuevo el lunes 24 pasado.

“El promedio de temperaturas máximas para junio en Yucatán es de 33.8 grados, de acuerdo a la media estatal. En 2009 se reporta como el más calurosos del período de 2000 a 2018, con 34.9 grados. Sin embargo, según el récord de valores extremos yucatecos, en junio de 1992 se anotaron 45.2 grados en Telchaquillo, y en el polo opuesto del mismo mes, la mínima extrema, de 6.5 grados, fue en Holcá, municipio de Kantunil en junio de 1995”, recuerda la profesional.

“En Mérida, el junio de intenso bochorno fue en 2009, con un promedio de 38.1 grados, y aunque en ese año se registró el mayor número de días calurosos, el 16 de junio de 1998 se reportó una temperatura máxima extrema de 42.1 grados. La mínima récord para el mismo mes, fue el 2 de junio de 1997 con 17.2 grados, concluye la meteoróoga Cardós Pacheco.— Carlos Fernando Cámara Gutiérrez

Si se compara junio de 2018 con el mismo mes de este año, la distribución de las lluevias fue diferente a causa de los fenómenos que afectaron la región

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