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De espaldas a la gente

Los vecinos de Villas se mantienen firmes en su oposición a un complejo habitacional en la zona

“El Ayuntamiento interpreta las leyes a su modo”

El Ayuntamiento de Mérida aplica un doble rasero en la gestión de la ciudad. Condiciona sus respuestas a los intereses económicos, interpreta las leyes con discrecionalidad y las tuerce a su entera conveniencia.

Esto es lo que opinan los vecinos de Villas del Sol, que se quejan de la construcción al margen de la ley de un edificio en la arteria principal del fraccionamiento, pero más, dicen, de la falta de empatía de las autoridades municipales, de sus oídos sordos, su prepotencia.

Los ciudadanos consideran que por su naturaleza, el edificio de 72 departamentos puede alterar la forma de vida en esa zona, definida como área habitacional unifamiliar de baja densidad. Desde congestionamientos viales y falta de suficientes lugares para estacionar los autos hasta saturación en los suministros de agua y energía eléctrica y daños al medio ambiente, el impacto negativo contra las viviendas circundantes podría ser devastador, dicen.

También insisten en que para otorgar el permiso de construcción, la Dirección de Desarrollo Urbano violentó las normas vigentes en el momento de la autorización, que fue omiso al incumplir con los requisitos y requerimientos obligatorios para expedir las licencias.

“No pongo nombres, pero sí cuestiono la actuación de la actual administración municipal. No tengo elementos de prueba para asegurarlo, pero tantas cosas raras me llevan a pensar que ese proceder sospechoso ha sido intencional”, considera Nicolás Madáhuar Cámara, uno de los vecinos molestos.

El conocido empresario comenta que en poco más de un año el Ayuntamiento ha creado buen número de organismos que tienen que ver con los ciudadanos “con el supuesto objetivo de hacerlos partícipes de las decisiones de gobierno”, sin embargo, afirma, estos órganos son pura “pantalla”, fueron formados para justificar las decisiones de las autoridades, que dicen consultar con la gente, pero no lo hacen.

“No paran de decir que somos los ciudadanos el principal objetivo de su gobierno, que no hacen nada sin consultarnos, que están pendientes de nuestras necesidades, que trabajan por el bien común, que su objetivo es preservar nuestras costumbres y formas de vida. Pues bien, en el caso de Villas del Sol, entre el dicho y el hecho hay un gran trecho”.

Oídos sordos

Los vecinos no han conseguido que el alcalde los visite para conocer de primera mano cómo están las cosas.

“Ni él ni sus funcionarios nos ha consultado, ni siquiera nos han escuchado. A Barrera se le ha invitado personalmente y a través de la Asociación de Colonos de Villas del Sol, se le ha manifestado nuestra inquietud porque el desarrollo habitacional en construcción excede lo sensato y lo permitido y porque se le otorgó la licencia de construcción de manera incorrecta, pero ni nos ve ni nos oye”.

Lo peor, dice, han sido algunas declaraciones públicas de las autoridades y recuerda en particular cuando, en el Diario, el director de Desarrollo Urbano les pidió que dejaran de especular y de imaginarse cosas porque denunciaron que se estaban ofertando 72 departamentos aunque el permiso era para 56. “Pues bien, el 30 de agosto pasado, a nuestras espaldas, pese a que sólo 15 días antes le habíamos pedido por favor al alcalde que no aprobara nada sin reunirse antes con nosotros, se concedió la autorización para los 72 departamentos”.

“Aunque las autoridades dicen que todo ha sido derecho, nosotros creemos que no, que han torcido la ley apegados a los intereses económicos, haciendo a un lado a los ciudadanos”.

Según Madáhuar, análisis de profesionales “capacitados, reconocidos y certificados por el mismo Ayuntamiento” han demostrado el incumplimiento de las autoridades al otorgar autorizaciones sin haber cubierto las condiciones que exige el Programa de Desarrollo Urbano (PDU).

Como muestra, señala que la licencia de uso de suelo se concedió el 28 de febrero de 2014, dos semanas antes de que los desarrolladores presentaran el resolutivo vial, casi un mes antes del estudio de factibilidad de la CFE para el suministro de energía eléctrica, un mes antes del estudio de factibilidad del suministro de agua potable y 32 días antes de la obtención del acta circunstanciada en materia de seguridad.

Violencia urbana

En el documento de referencia se destaca que otorgar un permiso que rompe con la armonía y orden existente es considerado en términos urbanos como un acto violento. “Una violencia que desbalancea el tránsito, que cambia usos de suelo, que genera demanda de nuevos y más servicios urbanos y de infraestructura”.

Autorizar un uso de suelo diferente al predominante, en los términos actuales de la Ley General de Asentamientos Humanos —que el mismo Ayuntamiento señala como base legal de su PDU— es un acto de violencia urbana, ya que altera las condiciones y la capacidad de la ciudad de recuperar el estado original, añade el texto.

A esa capacidad se denomina resiliencia, un término determinado en la ley y que forma parte de los 17 objetivos de la ONU para un Desarrollo Sostenible, objetivos que se presume están incluidos en el PDU, prosigue el texto.

Estos objetivos de la ONU buscan, entre otras cosas, reducir los impactos y daños ocasionados por los factores de riesgo y desastres naturales, entre ellos los de la densificación extrema y la sobreutilización de la infraestructura y los servicios, porque ponen en riesgo la estabilidad y seguridad de la ciudad y de sus habitantes. “Y mucho se ha dicho que el PDU está alineado con los principios de la ONU”.

Los habitantes de Villas del Sol se mantienen en pie de lucha pese al desdén de las autoridades, que se niegan a ceder en su obstinación aunque conocidos urbanistas, como hemos publicado, han comprendido la molestia de los ciudadanos en este polémico caso. El Dr. Marco Tulio Peraza Guzmán, por ejemplo, señaló hace unos meses que el origen del conflicto “está en la falta de respeto a los modos de vida tradicionales de los meridanos”.

En otras ciudades ocurre lo mismo, como en Cancún, pero allá no hay tradiciones tan arraigadas, por lo que se puede hacer lo que sea y probablemente los habitantes tengan que adaptarse, pero en Mérida no es así y menos en el caso de colonias antiguas, porque ya tienen modos de vida que quieren conservar, indicó el urbanista.

“Y ese no solamente es un derecho legítimo. Estamos viendo que Mérida se diferencia de las demás por su calidad de vida, que está fundada en esos valores, en esas tradiciones, en esas formas de crecer, de desarrollarse y de vivir. Entonces, si por un lado nos estamos ostentando como una ciudad segura, ordenada y por otro lado estamos haciendo lo contrario a futuro, vamos a echar a perder todo eso”.

Cuenta Madáhuar que hace unos días leyó en el Diario sobre inconformidades de vecinos de la Colonia México y para su sorpresa —aunque no es el mismo tema, admite— el director de Desarrollo Urbano adujo derechos adquiridos, “lo que a nosotros nos ha negado”.

Según el funcionario, en la México rige el PDU de 2012, por lo que no puede aplicarse el de 2017, prosigue. “Y en nuestro caso vemos una licencia de 2014 que se dio de manera incorrecta, porque todavía estaba vigente el de 2012, y en una renovación, van a más, pasan de 56 departamentos a 72, aplicando el PDU de 2017. ¿Aquí sí hay retroactividad? ¿Hay en Mérida dos pesas y dos medidas?”.

La construcción marcha a todo lo que da. Los desarrolladores tienen una licencia, no están haciendo nada indebido, lo que es ilegal es el permiso del Ayuntamiento, la licencia es la que está mal, la que fue manipulada, dice.

La clave del problema, insiste, está en la turbia recalificación del uso de suelo y no en la obra en sí. La discrepancia será ahora resuelta por la Justicia, después de que tribunales federales admitiesen a trámite amparos de los vecinos contrarios a la obra.

“Los amparos siguen su curso, pero es triste que los ciudadanos tengamos que irnos a pleitos legales —que además son muy costosos—, cuando es el Ayuntamiento el que debería velar por el respeto a nuestros derechos”.

“Renán Barrera habla todos los días de gobernar con y para los ciudadanos, pero son palabras vacías. Nuestros derechos humanos, lo digo claramente, están siendo vulnerados por quienes tienen la obligación de defenderlos”, concluye el empresario yucateco.— D.Y.

Villas del Sol

Opiniones de tres urbanistas sobre el polémico caso de Villas del Sol:

Mto. Jorge Bolio Osés

La apuesta por elevar intensamente la densidad en la ciudad existente es peligrosa, opina el maestro en Urbanismo. “Se está afectando lo que llaman algunos la identidad de la ciudad, el bienestar de la sociedad en términos de la convivencia a la que estamos acostumbrados”.

Dr. Marco Tulio Peraza

En la falta de respeto a los modos de vida tradicionales está el origen del conflicto en Villas del Sol, opina el doctor en Arquitectura y profesor de la Uady, para quien es legítimo que los meridanos, sobre todo los de colonias antiguas, quieran conservar sus modos de vida y los defiendan.

Arq. Fernando Alcocer Ávila

“La autoridad habla de densificar la ciudad, pero nada dice de aumentar el equipamiento urbano ni la infraestructura, lo que significa que la dotación de agua potable y de energía eléctrica se va a repartir entre muchas más personas”.

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