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Deja el uniforme de policía y hoy es guardaparques

Antonio Canul Flota dejó su labor de policía para ser guardaparques en la zona de Vergeles

Cuidado para las familias

Antonio Canul Flota trabajó 11 años como policía hasta que lo nombraron guardaparques, una figura que hace tres meses se estableció en Mérida.

Sus conocimientos en vigilancia y primeros auxilios fueron determinantes para convertirse en uno de los primeros guardaparques de la ciudad.

Y fue así como de buenas a primeras Antonio cambió el tradicional uniforme azul marino de policía municipal por uno caqui que luce con orgullo en las inmediaciones del Aquaparque, el área que le toca vigilar.

Antonio admite que mucha gente aún no termina de comprender qué hace un guardaparques.

“Nuestra labor básicamente es de vigilancia y de mantener el parque en las mejores condiciones y seguro para que más gente lo visite”.

Para ello, dice, antes de que lo nombraran guardaparques tomó varios cursos y talleres, incluyendo sobre la flora y fauna silvestre. De ese tipo de fauna sabía poco, pero ahora ya sabe más sobre la importancia de cuidar a las especies que allí habitan.

“Más que nada nuestro fin es que más gente venga a los parques”, repite, tras comentar que para ello realizan constante vigilancia en todos los sectores del parque a fin de evitar, por ejemplo, que utilicen el lugar como “hotel”, para ingerir bebidas alcohólicas o drogarse.

“La verdad es que estamos bien entrenados hasta para resolver disturbios”, asegura. Sin embargo, añade, cuando los disturbios son mayores se pide la intervención de la Secretaría de Seguridad Pública.

“Vigilamos el parque para que todo marche en armonía y la gente pueda entrar y se sienta segura. Por ejemplo, en la laguna, en el área de los barquitos hacemos presencia por si alguien viene tomado para que no ocurra un accidente”.

“Igual vigilamos que no metan alcohol en el área de piscinas porque está prohibido”, indica.

Antonio señala que si bien en la parte de vigilancia es similar a lo que hacía cuando era policía, hay muchas cosas diferentes. Y entre lo nuevo destaca el contacto con los visitantes.

“La gente se acerca más a nosotros que cuando estaba uniformado de policía, el uniforme de policía impone, pero como guardaparques se sienten más en confianza y hasta ellos mismos reportan si ven a personas tomando o drogándose. Eso es lo bonito, que ellos mismo se acercan para decirnos y poner su queja”.

“La verdad es que guardarparques es un trabajo muy bonito”, subraya.— Iván Canul Ek

Todos ganan

Además del Aquaparque, Antonio Canul vigila los parques cercanos como el CTM en Vergel III, para lo cual se vale de una cuatrimoto que le ha encantado a los niños que lo ven. Señala que su familia también está encantada con su nueva labor, sobre todo porque ahora tienen más tiempo para estar con ellos.

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