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Diez claves para solucionar el problema del ruido en Mérida

El nuevo reglamento otorga mayores facultades a la autoridad para encontrar una solución definitiva al problema de la contaminación acústica en Mérida.

Con la puesta en marcha de una normativa pionera, el Ayuntamiento de Mérida confía en encontrar por fin una solución definitiva al viejo problema del ruido, un motivo de conflicto permanente entre vecinos y negocios de ocio, principalmente en el centro de la ciudad, aunque no únicamente allí.

Las recientes modificaciones, realizadas con el mayor consenso posible, hicieron del Reglamento de Protección al Medio Ambiente y del Equilibrio Ecológico una ordenanza diferente, que permite atacar el problema de raíz, pues de entrada define facultades y señala claramente cuál es la autoridad encargada de ejercerlas, lo que no hacía el anterior.

Una de las mayores diferencias es que genera más certeza jurídica, un tema de enorme importancia, comenta el licenciado Ignacio Gutiérrez Solís, subdirector de la Consejería Jurídica del gobierno municipal.

“No se trata solamente de que la autoridad imponga sanciones más fuertes, sino además de seguir un procedimiento riguroso para llegar a ese castigo y dotar a ese proceso previo de todo un sustento legal”.

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“Y si tenemos un procedimiento con sustento legal, que se desarrolla legalmente y que se adecua a la norma técnica, pensaremos que la sanción —si es necesario llegar a ella— una vez ejecutada podrá cortar el problema de raíz. De nada serviría tener sanciones fuertes sin un procedimiento fuerte”, asegura.

En términos generales, con las numerosas reformas y adecuaciones se buscó robustecer el reglamento para hacerlo más eficiente y así garantizar su observancia. El objetivo fundamental es sentar las bases para una adecuada convivencia social y dotar de certeza jurídica a los involucrados en el proceso, señala el licenciado Gutiérrez Solís, quien detalla a continuación las 10 principales diferencias entre el nuevo reglamento y el anterior, que incluyen reglas más claras, sanciones más duras, procesos más transparentes y que de ninguna manera, aclara, busca cerrar negocios ni inhibir inversiones.— Mario S. Durán Yabur

Las 10 principales diferencias

Responsabilidad y facultades

La primera gran diferencia es que el nuevo reglamento define que la Dirección de Desarrollo Urbano es la obligada de vigilar su aplicación en el tema del ruido y le otorga las facultades suficientes para atacar el problema de raíz. El anterior no especificaba ninguna de estas dos cosas.

Se fortalece el procedimiento

Alinea el proceso con el Reglamento de Actos y Procedimientos Administrativos del Municipio de Mérida, a fin de que en el desarrollo de la causa derivada de prevenir, controlar y sancionar la contaminación por ruido se siga al pie de la letra lo establecido en las normas municipales.

Crea medidas precautorias

Establece una serie de medidas precautorias para poder atajar el problema desde que se identifica, ya que otorga la facultad de realizar en cualquier momento actos de inspección para verificar el cumplimiento del reglamento y, dado el caso, suspender al negocio tras la verificación.

Cierres parciales, si el caso lo amerita

Un cambio muy positivo es la disposición de no cerrar por completo el negocio si no es necesario. Por ejemplo, si un restaurante que funciona en un local cerrado tiene además una terraza y el problema de ruido se focaliza en esa parte, el inspector podrá cerrarla y dejar abierto el resto del establecimiento.

Se endurecen las sanciones

Hay un aumento considerable en el monto de las sanciones económicas, de un 200% en promedio. Antes la multa mínima era de $2,500 y ahora es de $8,000 y las máximas se van a cantidades mucho más grandes, dependiendo de los supuestos que están establecidos en el nuevo reglamento.

Los artículos más importantes

Son más o menos 15 los capítulos que abordan el tema del ruido, los más importantes, según el Lic. Gutiérrez, son el 49, que establece los límites máximos permisibles de nivel sonoro, y el 52, que señala la obligación de adoptar medidas de insonorización a fin de que el ruido no trascienda a los predios colindantes.

Además del castigo, restaurar el daño

El nuevo reglamento señala también la obligación de adoptar medidas de mitigación. Esto es, aparte de aplicar las sanciones por no respetar la normativa, las autoridades pueden requerir al infractor que establezca una serie de medidas para reparar o compensar los daños que está causando.

Mayor castigo para los que reinciden

Otro gran cambio que introduce esta reforma es la figura de la reincidencia, a la que define claramente: cuando un infractor sea sancionado dos veces por la misma conducta y entre una sanción y otra no medie más de un año de diferencia. Evidentemente, se le aplicará una sanción mayor.

Pautas para una medición certera

Otra diferencia es que el nuevo reglamento se alinea con la Norma Oficial Mexicana en materia de emisión de ruido. Ahora todas las diligencias siguen esa NOM, que indica cómo deben hacerse las verificaciones. Son pautas muy técnicas que permiten tener una medición más certera.

Elementos quedan certeza jurídica

La alineación con la NOM conduce a otro tema que no estaba contemplado en el reglamento anterior: los instrumentos para medir el ruido. Indica con cuáles sonómetros de precisión y otros instrumentos especializados y calibrados deben llevarse al cabo. “Y esto es un elemento de certeza jurídica”.

 

Cartografía del ruido

La autoridad ataca la contaminación sonora desde varios frentes

Contra los señalamientos de que el ruido en Mérida no ha cedido ni un poco y como respuesta a la inquietud de los ciudadanos que se preguntan cuándo comenzará a aplicarse al 100% el nuevo reglamento que, según promesa de las autoridades, acabará con el problema, el licenciado Ricardo Gutiérrez Solís da a conocer algunos datos que considera significativos.

El reglamento ya se está aplicando, como corroboran los numerosos actos administrativos derivados de la normativa a partir de su entrada en vigor, el 22 de junio, dice el subdirector de la Consejería Jurídica del gobierno municipal.

“Se han hecho 820 verificaciones. O sea, no fueron quejas ni denuncias, sino que nosotros, como autoridad, nos dimos a la tarea de empezar a realizar inspecciones con el objetivo de elaborar un mapa del ruido, para marcar los sitios más conflictivos en esta problemática que viene de mucho tiempo atrás”.

De esas 820 verificaciones, 520 fueron en calles del Centro Histórico —en las 26 cuadras principales del corazón de la ciudad— y las 300 restantes en centros comerciales, templos, talleres y en general en todos los establecimientos que pudieran estar contraviniendo la norma en los demás puntos de la ciudad. “Ya de allí, de saque, el reglamento está generando una acción de la autoridad”, enfatiza el abogado.

Procesos abiertos

Veinte de esas verificaciones se han ido a procesos administrativos, porque hay que recordar que entre las facultades que confiere a la autoridad el nuevo reglamento está el de poder hacer verificaciones, no iniciar un proceso administrativo sin antes hacer visitas previas para tener una idea clara de lo que está pasando y luego, como resultado de esas verificaciones —y si ese fuera el caso— abrir un proceso.

“¿Qué más hemos hecho? ¿Qué más ha sucedido? Ya hay 32 quejas formales que se han atendido, que se están desahogando y que veremos en el corto o mediano plazo si como resultado hay una disposición de sanción”, señala.

El funcionario refiere que también se han realizado actividades que tienen que ver más con el tema de cultura cívica que con la aplicación del reglamento. Se han repartido 200 folletos en negocios para informarles de la nueva normativa, preguntarles si ya han oído de ella, si saben cuáles son los decibelios autorizados y cuáles son las sanciones que se van a imponer. Con esto se busca crear conciencia en la gente de la entrada en vigor de este reglamento, hablar de qué es lo que este proyecto trae.

“No queremos ser una autoridad que llegue y corte cabezas, que lo podríamos hacer legalmente, pero nuestra intención es que los mismos ciudadanos estén conscientes de la importancia de respetar la nueva reglamentación. Por eso primero les advertimos: ‘Te vengo a avisar de que ya entró en vigor y que es tu obligación cumplirla… luego no me vayas a decir que no sabías nada”.— Mario S. Durán Yabur

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