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Educación, la clave

La psicóloga Silvia González

Proponen nuevos modelos de formación desde la niñez, para acabar con conductas que deforman el concepto de sexualidad.— No callar y denunciar, pasos importantes

Reeducar, establecer nuevos modelos de formación desde la infancia y orientar adecuadamente sobre el concepto de sexualidad son herramientas claves que ayudarían a combatir el acoso sexual, según opinaron los participantes del foro de Grupo Megamedia que abordó ese problema social.

“Para superar el sexismo, la violencia y el modelo de dominio-sumisión con el que ambos problemas se relacionan es preciso crear estudios y programas sobre la prevención de la violencia de género desde la educación”, manifestó Gabriela Bastarrachea Sosa, responsable de la Clínica de Atención Integral a la Adolescencia y a la Violencia Familiar del Hospital O’Horán.

“Es importante la reeducación, la reconstrucción de los modelos que nos han enseñado”, apuntó Frederick Santana Núñez, coordinador del Centro de Estudios Superiores de la Sexualidad (Cessex), en Mérida.

Silvia González Romero, presidenta de Voces de Prevención, A.C., también se declaró a favor de la reeducación y planteó una serie de recomendaciones para contrarrestar el acoso sexual, entre ellas no callar ante cualquier hecho de esa índole.

Como publicamos ayer, los psicólogos González Romero y Santana Núñez y la doctora Bastarrachea Sosa participaron en el foro “El acoso sexual en Yucatán”, un problema que es cada vez más visible en los ámbitos público y privado.

¿Cómo prevenir?

Una de las preguntas que se les planteó fue: ¿Qué pasos específicos se deben dar para prevenir el hostigamiento o acoso sexual?

La primera en responder fue la doctora Bastarrachea. Entre otras cosas, dijo que es necesaria una reeducación de los modelos y expectativas aprendidos desde la infancia, con el propósito de impulsar una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres y superar el sexismo y la violencia de género.

La especialista propuso el establecimiento de una declaración de criterios y principios sobre el acoso en las empresas y las instituciones, así como existe la declaración de visión y misión y los criterios sobre el “bullying” en las escuelas.

De esta forma, subrayó, una falta a esos principios implicaría una denuncia, pero con un sistema que responda realmente a ese problema y sea confidencial.

Añadió que en la actualidad cuando ocurre un caso de ese tipo en una empresa, por citar un ejemplo, todos se enteran y se forman dos grupos: uno a favor del acosador y otro que apoya a la víctima. Por eso, insistió, es necesaria la confidencialidad, para que la persona afectada se decida a interponer la denuncia y ésta reciba el curso correspondiente.

También recalcó la importancia de la reeducación y del establecimiento de nuevos modelos de enseñanza sobre sexualidad desde la niñez, para superar el sexismo y dejar de pensar en que la mujer es solamente un objeto sexual, como la ven los acosadores.

Concepto desviado

“Una de las características del que acosa es que es una persona muy sexista, que ve a la mujer como un ser inferior y como un objeto sexual. ¡Eso es lo que hay que superar!”, reiteró.

Frederick Santana señaló de entrada que hay diferencias entre hostigamiento y acoso sexual, tal como establecen ordenamientos legales y de derechos humanos.

“Ambos tienen que connotación sexual”, expuso. “¿Qué los diferencia? Que en el hostigamiento hay una subordinación real, una verticalidad; es decir, lo puede cometer mi jefa o mi jefe y yo soy una empleada o un empleado operativo. Hay una línea de poder unilateral”.

Precisó que en el acoso sexual no existe esa subordinación real y puede suceder incluso entre personas del mismo nivel y hasta con desconocidos. Citó como ejemplo a una mujer que puede ser víctima del acoso al pasar frente a un grupo de obreros de una construcción.

“Para mí algo vital es la educación”, insistió. “Y cuando hablo de educación me refiero a una reeducación integral de la sexualidad”.

Las emociones

El psicólogo también coincidió en la importancia de no guardar silencio frente a esos problemas y a trabajar en las emociones y los pensamientos, porque eso es también educación integral de la sexualidad.

“Muchos piensan que los que educamos sobre sexualidad nos enfocamos a trabajar en disfunciones de la vida erótica y no es así”, precisó.

Silvia González puso énfasis en la necesidad de tomar más conciencia sobre este problema y denunciar los casos que se presente. También habló de la conveniencia de la prevención, a la cual calificó como “el mejor seguro”.

Consejos

A continuación ofreció una lista de pasos y recomendaciones a seguir:

1) Toma nota de fechas y lugares donde se comete el acoso y de la gente que fue testigo.

2) Acumula pruebas. Conserva correos, mensajes y notas que recibas.

“Como es algo desagradable, algunas veces decimos: ‘no quiero verlo ni oírlo’. Y entonces los desechamos. No, hay que guardarlos”, aconsejó.

3) No mantengas en secreto el acoso. Cuenta lo sucedido a personas de tu confianza y busca apoyo.

4) Intenta averiguar si otras personas del entorno han sufrido acoso. Esto es muy importante.

5) Puedes enfrentarte directamente al acosador, siempre y cuándo te sientas capaz de ello y estés preparada para esa situación. Hay que hacerle notar al acosador qué comportamientos concretos no se pueden repetir.

6) Informa de la situación y busca apoyo en la oficina correspondiente y con los jefes del acosador.

7) Presenta una queja, reclamación o denuncia. Existen protocolos sobre acoso sexual. Si no te sientes escuchado acude a instancias internacionales.

“Como bien decía la doctora (Gabriela Bastarrachea), hay que trabajar en el aspecto legal para que la persona que llegue a denunciar sea tratada con el debido respeto”, agregó. “Creo que hay muchas cosas que podemos hacer en este tema”.

“No se vale, no es justo, ni en las empresas ni en ningún otro lugar, que se cometa el acoso sexual”, prosiguió. “No puede ser que a nivel social aceptemos tratos que no nos corresponden por miedo a perder el empleo o a no pasar el examen de estudios. No es justo”.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Trabajar en prevención, no en el castigo

Reiteran que es decisivo impulsar más la denuncia

No es con mayores castigos como deben combatirse los problemas de acoso y hostigamiento sexual, sino con educación, que es el principio de toda medida de prevención, coinciden los tres expertos invitados por el Diario para conversar sobre el tema.

La educación debe encabezar los esfuerzos encaminados a erradicar estos comportamientos ofensivos, intimidantes que la justicia de Yucatán ya tipifica como delitos, señalan.

“La prevención es la clave. Y para prevenir hay que educar, tanto al que tiene la tendencia a acosar como a la víctima, mujer u hombre”, señala la psicóloga Silvia González Romero, presidenta de Voces de Prevención, A.C.

En realidad, señala, toda la sociedad necesita educarse en estos temas. La idea es que todos sean capaces de reconocer qué es aceptable y qué no en materia de acoso sexual, una cuestión que se encuentra en una zona gris entre la seducción consentida y la agresión, la injuria, la intimidación.

Es importante también fomentar la cultura de la denuncia, continúa. Pocas víctimas se atreven a hacer pública la agresión porque saben que serán criminalizadas.

Las leyes que castigan el acoso ahí están. Por esa parte ya hay una sanción para quien comete este tipo de violencia, pero… ¿qué más se puede hacer?, interviene el psicólogo Frederick Santana Núñez, coordinador del Centro de Estudios Superiores en Sexualidad.

“Es muy importante que al acosador, además de castigarlo con la privación de su libertad, se le reeduque, porque lo meten a la cárcel, cumple su condena, sale y reincide. Es necesario que estas personas tomen conciencia de por qué tienen esas conductas y que sepan qué tienen que hacer para no repetirlas”.

En cuanto a la prevención, hay que trabajar con niños, niñas, adolescentes, con adultos… Es un problema complejo y hay que abordarlo como tal. “Prevenir es la clave. Y prevenir en toda la extensión de la palabra. Me encanta ver que las nuevas generaciones, las y los jóvenes, están tomando mayor conciencia de este problema, están alzando la voz y la sociedad civil está jugando un papel importante y esto es necesario porque las instituciones que deberían estar actuando contra el problema no lo están haciendo”.

La doctora Dra. Gabriela Bastarrachea Sosa, responsable de la Clínica de Atención Integral a la Adolescencia y a la Violencia Familiar del Hospital O’Horán, señala que coincide totalmente con los puntos de vista de los otros foristas.

“Ya tenemos las leyes, lo que se requiere ahora es propiciar la denuncia. Falta todavía ajustar las formas que la favorezcan, hay que trabajar en la confidencialidad”.

La doctora Bastarrachea está de acuerdo con que a los agresores, además de aplicarles las sanciones que marca la ley, se les incluya en grupos de reeducación, “porque la génesis de la violencia viene de esta situación de construcción social de las masculinidades y feminidades que ha permitido este desequilibrio de poder y estas desigualdades. Como esto es aprendido, es factible desaprenderlo y aprenderlo otra vez de forma diferente. La educación es el principio”.— Mario S. Durán Yabur

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