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El autor de unos carteles explica lo que significan

Rogelio Enrique se toma una selfi con uno de sus anuncios a su espalda

“Bendición silenciosa”

El autor de la publicidad cubana instalada en Mérida y Cancún se llama Rogelio Enrique, tiene ciudadanía ecuatoriana y durante cinco años ha viajado por varias partes del mundo y sueña con una Cuba próspera, bella, linda y unida porque actualmente ve que es una nación desecha y con una migración del 40%.

Cuando leyó la nota informativa certera y balanceada que publicó el Diario y algunos comentarios que señalaban los símbolos como parte de la Orden Iluminati, el ciudadano cubano ofreció conceder una entrevista para que precise algunos conceptos y sus objetivos.

Aquí le presentamos la entrevista con el personaje cubano, quien se identificó plenamente, pero solo autorizó que se publique sus nombres de pila.

¿Cuál es la intención de los carteles que contrató en Mérida?

“Primero contraté uno hace algunos meses y lo puse frente a la plaza de Liverpool (Galerías Mérida), busqué el lugar más visible y céntrico posible solo con la intención de enviar bendiciones para todos, una bendición silenciosa, discreta ‘ab imo pectore’ (desde el fondo de mi corazón) nada más. Sólo con la energía de los símbolos y mucho amor para todo el estado de Yucatán y para mi terruño, mi patria, mi país, mi nación, Cuba.

“Luego en enero se me ocurrió poner algunos más con la misma intención, sin poner redes sociales y número de teléfono, pues solo para bendecir y desear cosas buenas para todos. El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas, el amor lo es todo”.

¿Qué significan los símbolos que se ven en los carteles?

“Pues bien, de fondo está la bandera de Cuba, es un triángulo rojo con franjas azules y blancas, es mi bandera. Vemos dos manos blancas símbolos de paz, unidad, pero también cargan consigo un emblema, un escudo que están llevando consigo y moviéndolo hacia un lugar, hacia una posición hacia el centro de la bandera, lugar donde va la estrella de la bandera cubana. Ahí vemos dos islas de Cuba que están dobladas y formando silueta del elefante (el elefante es un animal que no se deja vencer por cualquiera dado su fuerte ímpetu y la intensidad de los sentimientos que procesa). El elefante es símbolo de sabiduría, suerte y lealtad. Luego vemos un triángulo equilátero que dentro tiene el ojo de horus (representación del conocimiento, la iluminación y la visión, la armonía, la divinidad, la proporción y protección).

“Pongo 7 bendiciones, son 7 cosas que quiero para mi país y me gustarían para todo el mundo, pero en el caso singular nuestro, son una emergencia. Primero (1) es el amor, sin amor no hay nada, es lo más importante del mundo. El amor es magia y es la más poderosa del universo, eleva, transmuta, expande y reconecta con el sentido sagrado de nuestra existencia humana en esta tierra. Nuestro apóstol y héroe nacional José Martí decía que por el amor se ve, con el amor se ve. El amor es quien ve. Espíritu sin amor, no puede ver.

“Como ve, el amor es todo. Continuo con patria (2), nosotros los cubanos necesitamos mucho una patria, más que patria, una nación cubana. Recuerdo otra frase del apóstol José Martí que viene a colación: La única verdad de esta vida, y la única fuerza, es el amor. El patriotismo no es más que amor”.

“El caso es que la nación cubana, desde mi perspectiva, no está como algunos piensan, dividida… está desecha. Para que exista una nación entre muchas otras cosas se necesita un territorio que habitar, una constitución, un contrato social incluyente con todos y para el bien de todos con igual de derechos y deberes. Nosotros tenemos el 40% de la población cubana entre cubanos y disidentes dispersos por el mundo viviendo bajo otras soberanías, otras leyes, otros contratos sociales y el contrato social nuestro no nos incluye”.

“Por tanto, dividida sería que la mitad del país quisiera un sistema o un gobernante y la otra mitad la igualdad de derechos; por tanto, nuestra nación está desecha.

¿Por qué escogió Mérida y Cancún para esta publicidad?

“Llevo tal vez los últimos 5 años viajando, errando por el mundo, he conocido lugares muy bonitos, pero ninguno me ha atrapado. En todos los que he estado he decidido seguir aquí, tal vez por la cercanía con Cuba, por sus mares, su gente, su paz, su espiritualidad, su todo, es el único lugar que me ha atrapado, tal vez sea algo ancestral, pero desde que vine por primera vez, solo por una horas, tuve la necesidad de regresar, es como llegar a mi otra casa”.— (Continuará).— Joaquín Chan Caamal.

¿Qué mensaje quiere transmitir?

“El mensaje, como te explique anteriormente, es de paz, amor, unidad, que nosotros como hombres y seres humanos que somos nos dividen muchas cosas, pero hay un denominador común, que es el amor que a toda la humanidad nos une, que nosotros los cubanos no podemos seguir clasificándonos ni caracterizándonos en cubanos de afuera, cubanos de adentro, cubanos comunistas, anticomunistas, revolucionarios, contrarevolucionarios. Todo eso es abstracto y no existe. Todos tenemos un denominador común que es el terruño que se llama Cuba, no existen partidos políticos, la política y la religión despiertan pasiones, antes que todo eso somos primero cubanos, da igual de dónde seas, al final no todos estamos tal vez donde queremos, pero sí sabemos dónde nos gustaría y quisiéramos estar, que es en una Cuba linda y bella y próspera. Que todos unidos podemos hacer a la isla próspera y linda, no otra vez como antes, si no superior, todos unidos podemos hacer la nueva nación cubana”.

Mensaje “Paz, amor, unidad...”

¿Qué mensaje quiere transmitir? con los carteles, se le preguntó a Rogelio Enrique.

Denominador común

“El mensaje, como te expliqué anteriormente, es de paz, amor, unidad, que nosotros como hombres y seres humanos que somos nos dividen muchas cosas, pero hay un denominador común, que es el amor que a toda la humanidad nos une, que nosotros los cubanos no podemos seguir clasificándonos ni caracterizándonos en cubanos de afuera, cubanos de adentro, cubanos comunistas, anticomunistas, revolucionarios, contrarevolucionarios. Todo eso es abstracto y no existe. Todos tenemos un denominador común que es el terruño que se llama Cuba, no existen partidos políticos... antes que todo eso somos primero cubanos...”.

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