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El cambio de las luminarias causó un “efecto cebra”

Las luminarias chinas que se instalaron en la gestión de Angélica Araujo Lara propiciaron un escándalo en Yucatán. A la izquierda

ABC Leasing, la empresa contratada por la ex alcaldesa priista Angélica Araujo Lara en 2011 para poner miles de luminarias en el alumbrado público, colocó las lámparas de inducción en postes inadecuados, además lo hizo sin el conector correcto.

De acuerdo con un análisis del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas de Yucatán, entregado a Central 9 en 2012, la mitad de los postes en Mérida medía 7.5 metros de altura y el resto 9 metros. Sin embargo, Angélica Araujo no tomó en cuenta esta circunstancia y colocó las luminarias, sean de 60 ó 40 watts, en ambos tipos de postes. Esto ocasionó una mayor eficacia lumínica de las lámparas colocadas en los postes de 7.5 metros, respecto a las colocadas en los de 9 metros.

En los primeros, la iluminación debajo del poste era de 12.4 luxes y en las colocadas en postes de 9 metros, de 8.3 luxes, cuando debía tener 11 luxes en promedio. (El lux es la unidad de medida del nivel de iluminación de una lámpara).

Lo que se observó fue una distribución no uniforme de la luz, que era muy intensa al pie o en la base del poste, pero muy débil en la calle y en el frente de las casas alejadas del poste. Esto ocasionó un “efecto cebra”; es decir, espacios de luz y sombra en un mismo tramo, en lugar de tener una iluminación pareja y extendida a la mayoría de las casas.

La proporción entre la intensidad de la iluminación que había al pie del poste, con las lámparas de inducción, y la que se registra a 10 ó 15 metros alrededor, por ejemplo, era de 15 a 1, cuando según la Norma Oficial Mexicana de alumbrado público esa proporción debe ser de 6 a 1 en las vías secundarias y de 4 a 1 en las primarias.

Esto explica por qué, a partir de la colocación de las lámparas de inducción magnética, mucha gente empezó a percibir una disminución en la iluminación de la ciudad. Estas lámparas no solo eran deficientes, sino excesivamente caras.

En noviembre de 2011, Central 9 publicó que las luminarias que colocó el ayuntamiento de 40, 60 y 100 watts marca W-Energy-Lux, fabricadas totalmente en China e importadas por Grupo WWest México Energía Verde, costaban entre 90 y 100 dólares en ese país, de acuerdo con una cotización obtenida en tres fábricas chinas de luminarias.

El arrendamiento promedio de esas lámparas acordado por las autoridades municipales de entonces con AB&C Leasing, en cambio, fue de 436 dólares: tres tantos más.

Además del sobre precio, otra irregularidad fue la misma figura del arrendamiento financiero puro, elegida para costear la operación de cambio de luminarias, en lugar de recurrir a un préstamo bancario, mucho más barato.

Angélica Araujo optó por el arrendamiento financiero porque así no era necesario pedir la aprobación del Congreso del Estado, como marca la ley para todos los endeudamientos de los ayuntamientos —el arrendamiento es considerado como gasto, no como deuda— y, por tanto, no era obligatorio presentar estudios técnicos y financieros, que detallaran la operación y la justificaran.

Con el arrendamiento financiero, los proveedores de las luminarias y los arrendadores pudieron aumentar el precio y las ganancias, y cobrar su dinero un mes después de la firma del contrato, gracias a que AB&C Leasing firmó un contrato de factoraje con Santander, cediéndole los derechos de cobro.

Un analista consultado por Central 9 en 2013, dijo que “el negocio de las luminarias significó una ganancia limpia de casi cien millones de pesos. Lo que falta saber es cómo se repartió”. Continuará.—— HERNÁN CASARES

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