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El Covid-19 pone el dedo en la llaga de antiguos males en Yucatán

La emergencia por el coronavirus Covid-19 ha puesto de nuevo en el centro de atención tres enfermedades que agobian a los yucatecos, como a la mayor parte de los mexicanos, desde hace muchos años.

Se trata de la obesidad, la diabetes y la hipertensión arterial, que son también epidemias devastadoras e igualmente conducen a elevado número de muertes en la entidad.

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Y ahora, con la emergencia sanitaria del Covid-19, son una vez más motivo de preocupación porque se les considera, al igual que las enfermedades pulmonares, padecimientos subyacentes que pueden complicar la infección del nuevo virus.

Nada nuevo, pero…

Lo cierto es que la diabetes, la obesidad y la hipertensión arterial son antiguas “compañeras” de los yucatecos, con estadísticas crecientes en los últimos lustros.

“Los tres padecimientos existen en gran medida en nuestra población desde hace muchos años, pero han aumentado en las últimas décadas por diversos factores”, explica el médico internista Manuel Eduardo Cortés Ancona, jefe de Especialidades Médicas del Hospital Regional del Issste.

Desequilibrio y pérdida de imagen

Entre esos factores cita el desequilibrio entre la cantidad y el tipo de alimentos que se ingiere y el gasto de energía corporal, que tienen un papel determinante junto con la falta de percepción de la imagen propia.

Es decir, añade, la persona va ganando peso sin darse cuenta de la pérdida paulatina que eso implica en su imagen. Incluso, hay quienes consideran que no han llegado al nivel de obesidad y, por lo tanto, no intentan corregir el rumbo.

34 nuevos hipertensos cada día

De acuerdo con un reporte que dio a conocer ayer lunes la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, en los primeros 80 días de este año se diagnosticaron en Yucatán 2,711 nuevos casos de hipertensión arterial, es decir, un promedio de 34 al día.

Esa cifra es mayor que la que se presentaba en las mismas fechas –la semana epidemiológica 12, con corte al 21 de marzo– de 2019, cuando se habían reportado 2,115 nuevos hipertensos al sistema de vigilancia.

La hipertensión arterial sigue al alza en los yucatecos. En la imagen, el servicio gratuito de toma de presión sanguínea del Ayuntamiento de Mérida
La hipertensión arterial sigue al alza en los yucatecos. En
la imagen, el servicio gratuito de toma de presión sanguínea del
Ayuntamiento de Mérida

De los nuevos pacientes que han ingresado a las filas de la hipertensión este año, 1,496 son mujeres y 1,218 son hombres.

Solo en la última semana del reporte, del 15 al 21 de marzo, se conocieron oficialmente 137 registros.

Se dispara la diabetes

En cuanto a la diabetes, las cifras se han disparado de nuevo. En la de tipo II, que generalmente afecta a los adultos, se diagnosticaron 1,867 nuevos casos en Yucatán del 1 de enero al 21 de marzo.

Son 23.3 casos diarios, cuya suma total deja atrás los 1,462 casos del mismo período de 2019.

Más afectadas las mujeres

De esos nuevos diabéticos, en su mayoría son mujeres: 1,055, contra 812 varones.

Son diagnósticos de instituciones públicas. No aparecen las estadísticas de la medicina privada y tampoco se incluyen cálculos de las personas que no saben que padecen la enfermedad porque no acuden a revisiones médicas.

Los obesos: 46 nuevos casos al día

En relación con la obesidad, las cifras siguen también muy altas, aunque son menores que las reconocidas oficialmente en 2019.

Hasta el 21 de marzo se habían contabilizado 3,674 nuevos obesos entre la población yucateca, a un ritmo de 46 cada día. El número es incluso mayor que el de los diagnósticos de hipertensión y de diabetes.

Algo que no sirve de consuelo

No obstante, esas cifras son más bajas que las de 2019. En estas fechas de ese año se tenía el registro oficial de 4,378 diagnósticos, es decir, 704 más que ahora.

La obesidad es otra epidemia que causa estragos en la población yucateca. Las mujeres son el grupo más afectado
La obesidad es otra epidemia que causa estragos en la población
yucateca. Las mujeres son el grupo más afectado

En los últimos años Yucatán ha figurado en los primeros lugares de obesidad en todo el país. En el rubro de niños llegó a ocupar la primera posición.

Decisión de cada persona

Entrevistado sobre esos padecimientos y la preocupación que han generado por su asociación con complicaciones del coronavirus Covid-19, el doctor Cortés Ancona indica que, aunque hay alteraciones endocrinológicas y factores hereditarios vinculados a la obesidad, las personas pueden frenar o cuando menos aminorar el exceso de peso corporal.

Sin embargo, apunta, hay gente que no piensa en las consecuencias de los malos hábitos y piensa que no será víctima de la obesidad, o que se curará con medicamentos.

“¡No! Hay que cambiar de hábitos. Lamentablemente, mucha gente sigue con sus malas costumbres”, enfatiza.

Padecimientos relacionados

El especialista, quien formó parte de la directiva de la Academia Yucateca de Medicina y Cirugía, A.C., señala que el gran problema de la obesidad es que muchas veces comienza en la infancia.

Si bien hay ciertos factores hereditarios que propician alteraciones metabólicas, prosigue, en muchos casos los padres no se preocupan por la buena alimentación de los niños y no vigilan lo que éstos comen.

Niños obesos serán adultos obesos

Otro factor que señala es el mal ejemplo en casa: si los niños ven que sus padres comen productos de elevado contenido energético, como pizza y hamburguesas, y consumen bebidas alcohólicas en exceso, llegan a ver esto como algo normal.

“Si se les va dejando, los niños obesos se convertirán en adultos obesos”, alerta.

A ese problema se suma el ritmo de vida actual: el niño que antes salía a jugar el trompo ahora está frente a un aparato de entretenimiento tecnológico, la gente anda más en automóvil que a pie, ya no se camina para ir al trabajo y todo esto modifica a la baja el consumo de energía del organismo.

Datos que se ocultan al consumidor

Además, añade el entrevistado, nos venden mucha comida con exceso de grasa y carbohidratos.

En ocasiones los fabricantes ocultan la información al consumidor. Por ejemplo, dicen que equis producto no tiene azúcar, pero sí mucha fructosa, y la gente no sabe que ésta es un carbohidrato que también causa daño.

Padecimientos relacionados

También señala que la obesidad está muy ligada a la hipertensión arterial y la diabetes, aunque estas últimas pueden tener distintos orígenes.

Por ejemplo, explica, hay personas que fuman muchos cigarrillos y no hacen ejercicio físico. Aunque no comen en grandes cantidades, quizás beben mucho alcohol y la combinación con la inactividad física las lleva a la hipertensión.

Precisa que eso no quiere decir que todos los que fuman o beben mucho son susceptibles de esas enfermedades, pues se puede ver a una persona de cien años de edad que durante ochenta fue fumador, y otra que murió a los 50 y solo fumó cigarrillos durante diez años.

La carga de la herencia genética

“Diversos hábitos, como la alimentación con mucha grasa, especialmente saturada, y el tabaquismo y la obesidad favorecen la elevación de las cifras de hipertensión arterial”, subraya.

Sin embargo, recalca que la hipertensión puede ser observada en familias que por generaciones, lo que indica que sí hay casos de predisposición hereditaria.

Diabetes y sobrepeso

En cuanto a la diabetes, indica que principalmente el exceso de peso favorece la disminución de la efectividad de la insulina –por resistencia a su acción con paulatina disminución de su secreción (síntesis, producción)–, lo cual da lugar a un aumento de los niveles de glucosa.

“Esto tiene un efecto tóxico, negativo, en la salud, con complicaciones agudas y crónicas que afectan diversas funciones y pueden llevar a la muerte”, advierte.

El doctor Cortés Ancona puntualiza que si bien hay familias con muchos integrantes que presentan la enfermedad por alteraciones en genes o cromosomas, frecuentemente la diabetes es asociada con sobrepeso y obesidad.

Se consume mucha y se gasta poca energía

En el caso específico de la obesidad reitera que desde la infancia se puede apreciar un número significativo de individuos con tendencia a la acumulación de grasa, muchas veces porque se gasta menos energía que la que se ingiere o porque hay alteración de la microbiota intestinal (población de microbios que habitan en el intestino).

“En tiempos recientes, el estilo de vida con los nuevos hábitos que favorecen menor actividad física y los alimentos de preparación e ingesta ‘rápidos’ han sido determinantes en el aumento de los casos de sobrepeso y obesidad”, añade.

Señala que hay casos en que las alteraciones endocrinológicas y metabólicas o, como en la diabetes y la hipertensión, factores hereditarios tienen un papel determinante en la aparición de la obesidad.

Factores de riesgo heredados y adquiridos

Aun así, considera que es bajo el número de personas que padecerán esas enfermedades por carga genética exclusivamente.

“Hemos visto que en los casos de muchos familiares con esos padecimientos por lo general existen otros factores de riesgo heredados, como hipercolesterolemia (elevación de la cantidad de colesterol en la sangre) familiar heterocigota, o adquiridos, como obesidad, tabaquismo, etilismo moderado o intenso y sedentarismo, entre los más frecuentes”, prosigue.

“Por ello, quienes tienen tales antecedentes deben mantener una dieta sana con mucha verdura de hoja, no fumar, no beber mucho alcohol, hacer ejercicio y reducir las situaciones de estrés”.

La sociedad, fundamental

Ante la gravedad de los problemas, el jefe de Especialidades Médicas del Hospital Regional del Issste indica que la sociedad no solo puede participar activamente en la solución sino que su papel es fundamental.

Ese papel, apunta, es educar –“o tal vez es mejor decir enseñar de nuevo” – a los responsables de los educandos, pero educar de tal forma que de verdad aprendan lo que harán en el futuro.

“Si los padres y los maestros no participan activamente en un cambio benéfico, esos problemas serán mayores y dañarán a la sociedad por sus efectos en la salud de sus integrantes y el costo de su atención”, previene.

En la casa y en la escuela

También insiste en que en los hogares y en la escuela se debe poner énfasis, desde la infancia, en evitar todo lo que favorezca la ganancia de peso, así como el tabaquismo y el alto consumo de bebidas alcohólicas.

“El problema es que si los padres ya tienen costumbres arraigadas no pueden enseñar a sus hijos a estar activos y a comer alimentos más recomendables”, continúa. “Así, los hijos van a aprender algo no bueno de sus progenitores”.

Segundo hogar y primera escuela

El médico internista recalca que la escuela es el segundo hogar, pero el hogar debe ser la primera escuela y los padres tienen que enseñar la primera parte de este proceso, que considere incluso el respeto al maestro.

Tensión, estrés y miedo por el Covid-19

En cuanto a las afectaciones que genera a la salud la tensión prevaleciente por la epidemia del coronavirus Covid-19, el doctor Cortés Ancona dice:

La pandemia del SARS-Cov 2.0 genera mucha tensión porque las personas no pueden realizar sus actividades productivas y de relación social por el temor del contagio y del riesgo para la vida de muchas personas que contraigan la virosis.

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–Muchos, sabemos, no pueden mantener a sus familias y deben salir a buscar el sustento, lo que favorece la exposición al agente. Y ese sustento, por la misma situación, puede no ser suficiente para la alimentación y las medidas preventivas.

–Otros cometerán delitos y atentarán contra la integridad y la vida de muchas personas.

Alteraciones emocionales

–Hay angustia en gran cantidad de gente que no recibe sus salarios como debe ser. También angustia en muchos por estar encerrados y no ver a sus familiares, por no saber qué está pasando realmente.

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–El estrés, en su forma negativa como en esta situación, da lugar a cambios hormonales, con aumento de la cortisona o de la adrenalina, que afectan el funcionamiento del organismo y ocasionan otras alteraciones emocionales que modifica la conducta y actitudes. Por ejemplo, se come mucho o se tiene mucho miedo a infectarse.

–La verdad es que en la escuela y en la casa nadie nos enseña a hacerle frente a esta situación.

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