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El crecimientode Mérida, bajo reglas más claras

En los últimos años

Del caos a la sensatez

Los cambios registrados por Mérida en las dos últimas décadas bajo la presión urbanística y los intereses inmobiliarios, que han tenido un peso excesivo en su crecimiento, hacen pensar a algunos que tarde o temprano dejará de ser la ciudad que los meridanos necesitan para vivir y convivir.

El Dr. Edgardo Bolio Arceo, director del Instituto Municipal de Planeación (Implan), no comparte esas ideas pesimistas. Independientemente de las opiniones de cada quien sobre la dirección que sigue Mérida, dice, la ciudad tiene hoy una política de desarrollo urbano que busca, mediante la planificación, el ordenamiento y la regulación de las acciones de crecimiento, hacerle frente a esa realidad que amenazaba con rebasarnos.

Ese instrumento de planificación urbana, explica, se sostiene en dos grandes pilares: la Ley General de Asentamientos Humanos y una serie de sugerencias, ideas, planteamientos internacionales a los que México se ha suscrito. “La premisa de la que parte el nuevo Programa de Desarrollo Urbano (PDU) es que es insostenible una ciudad que crece, crece, crece, crece… y que, por tanto, es necesario establecer criterios del ordenamiento del territorio”.

Es importante señalar que anteriores programas de desarrollo urbano permitían que la ciudad creciera en cualquier dirección sin ningún tipo de lineamiento ni control. Para subsanar esa deficiencia, el PDU actual establece cuatro zonas del municipio —urbanizadas, urbanizables, no urbanizables y reservas de crecimiento— con visión a mediano y largo plazo. Es un modelo concéntrico: la zona 1 abarca del Periférico para adentro; la 2 está un poco más alejada, luego siguen la 3 y la 4…

“Nos queda claro que este proceso planteó un cambio en la tendencia del desarrollo urbano. No es que impida nada, pero sí establece incentivos para modificar la directriz. Lo que se pretende es aprovechar la infraestructura instalada, los servicios y la capacidad de la ciudad en el área urbanizada”.

El municipio está teniendo problemas por su extensión y su densidad poblacional, de apenas 38 personas por hectárea, una situación insostenible desde el punto de vista del costo de los servicios, de la seguridad, de la infraestructura, de la movilidad, de las capacidades para atender una ciudad con estas características.

Las recomendaciones son que la ciudad llegue cuando menos a 60 habitantes por hectárea en un primer movimiento y alcanzar después los 90. “Esto implica que donde estamos acostumbrados a que haya uno, lo mejor sería que haya dos”.

Modelo insostenible

Algunos nostálgicos desean que la Mérida de hace 40 años siga tal como la recuerdan, si ha de seguir creciendo, dicen, que sea donde no hay nada y que la autoridad lleve servicios hasta allá, “pero eso es inviable”.

“Una visión de sostenibilidad urbana recomienda que se propicie el uso del equipamiento, infraestructura y los servicios que ya hay. La propuesta general es que necesitamos consolidar el área urbanizada”.

El doctor en Arquitectura señala que el PDU es perfectible porque es un documento que está vivo, como está viva la ciudad. “Pero por lo pronto lleva la opinión generalizada de todos los que participaron en su elaboración, que fueron miles de meridanos organizados en cámaras, colegios, especialistas y no especialistas”.

El PDU actual, insiste, es el resultado de una experiencia poco común en nuestro medio: el trabajo colaborativo. “Lo habitual es que la autoridad haga un documento base y lo someta después, pero en el caso del PDU no fue así: desde sus inicios su elaboración fue participativa. Y también tuvo los procesos de consulta pública y pasó por todas las diferentes fases”.

Trabajo en equipo

Mérida es uno de los municipios de avanzada en el país en materia de desarrollo urbano, porque no solamente tiene un instrumento de planeación, sino además creó un organismo auxiliar —el Observatorio Urbano—, para vigilar que se alcancen los objetivos planteados y presentar propuestas para mejorar, señala.

Este Observatorio le entregó recientemente al alcalde, Renán Barrera Concha, un reporte del estado de la ciudad y le recomienda que el PDU vaya ajustándose, fortaleciéndose de manera regular. “Lo mejor de todo esto es que la propuesta del modelo de ciudad fue construido en forma colaborativa. Y dentro de los elementos centrales de la visión de los ciudadanos estuvo que el ordenamiento del territorio tenía que hacerse con sustentabilidad”.

En resumen, la propuesta del nuevo PDU es “vamos a dar incentivos para reutilizar, reacomodar, aprovechar nuestra ciudad y vamos a buscar elementos que desalienten la expansión, el crecimiento indiscriminado… Creo que es algo sensato”.— Mario S. Durán Yabur

Nuevo PDU La ciudad que queremos

El Programa de Desarrollo Urbano es el resultado de un trabajo colaborativo.

Partricipantes

Participaron en su elaboración más de mil meridanos, señala el Dr. Edgardo Bolio Arceo: maestros y alumnos de universidades, comisarios, cámaras empresariales, colegios de profesionales, servidores públicos y asociaciones civiles.

Objetivo

El PDU es un documento estratégico que busca planificar, ordenar y regular las acciones de crecimiento, mejoramiento y conservación de la ciudad.

Ordenamiento

“Para poder mantener la calidad de vida a la que están acostumbrados los meridanos tenemos que ordenar el territorio”.

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