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El Diario, base de la historia periodística en Yucatán

La redacción de Diario de Yucatán en la década de los 80

El 31 de mayo de 1925, don Carlos Menéndez González, fundador de Diario de Yucatán, escribió en el primer número del periódico que los principios rectores de éste serían "el respeto a la verdad, a la justicia y a la patria".

Aunque parecería una declaración retórica, propia de la época, Menéndez González y quienes después lo sucedieron en la dirección del periódico siguieron a pie juntillas este ideario, dice el sociólogo e historiador yucateco Luis Ramírez Carrillo.

Creo además, añade, que son precisamente esas ideas las que explican la larga permanencia de Diario de Yucatán en el mercado -casi 94 años-, así como su gran influencia social y política en la  Península  y también su vigoroso futuro.

Ponerse del lado de la verdad y de la justicia ha sido la clave de Diario de Yucatán para convertirse en la exitosa empresa que es ahora, aunque, su fundador, tal vez, considera Ramírez Carrillo, no se lo haya propuesto como su principal objetivo.

Hoy, la industria editorial de Yucatán representa el seis por ciento del Producto Interno Bruto del estado y de ese porcentaje, gran parte corresponde a Diario de Yucatán y a Grupo Megamedia, el consorcio al que pertenece ahora, explica el historiador.

Fiel a los principios

A lo largo de su ya larga vida, agrega, el Diario ha sido fiel a los principios de su fundador: informar y defender las causas del pueblo yucateco, y eso le ha permitido tener una sólida legitimidad social -"algo poco común en otras publicaciones de México"- y sentar las bases de su expansión como empresa, en un entorno social empobrecido, con graves carencias económicas.

El profesionalismo y la calidad de sus periodistas, indica, ha sido otro factor central en el crecimiento del Diario, "aunque la palabra clave es legitimidad".

"El periódico ha tenido la sensibilidad de saber qué es lo que le puede dar legitimidad a largo plazo, como órgano periodístico, y no a corto plazo, que es quedar bien con el gobernante en turno, como se ha visto en innumerables casos en todo el país".

Ha sido persistente en seguir las causas sociales y en adoptarlas, dice. "Quizá lo haga por estrategia, por inercia, por interés o por cualquier razón, pero el Diario se ha sumado a muchas causas populares legítimas a lo largo de su historia, y este es su secreto".

La independencia

"Asimismo, desde su fundación se preocupó por generar un periodismo independiente y crítico del Estado mexicano y del gobierno, en un tono que algunos han llamado conservador, pero que yo añoraría, al ver lo que pasa ahora con muchos medios de comunicación y hacia dónde van", afirma.

Ramírez Carrillo es maestro en Historia y doctor en Sociología por el Colegio de México; trabaja como investigador de tiempo completo en la Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi, de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y es autor de más de veinte libros sobre historia, política, economía y desarrollo regional de Yucatán. Además, es un profundo conocedor de la prensa local, entre otras cosas, por sus innumerables investigaciones en las hemerotecas del estado.

Defensa e información

Para Ramírez Carrillo, Diario de Yucatán adquiere legitimidad social no solo por su defensa de las causas populares, sino también por su papel de proveedor de noticias, casi único, sobre todo entre 1930 y 1960.

Según el investigador, la Península de Yucatán era en esa época una zona aislada del resto del país, por sus deficientes vías de comunicación terrestres. Eso propició poco sentido de pertenencia al resto de México y el nacimiento de una tendencia regionalista. Aquí no llegaban periódicos de fuera y las otras fuentes de información eran las estaciones de radio de La Habana o Nueva York, con las limitaciones del caso.

"Durante más de treinta años, el Diario sentó cátedra. Por un  lado, daba una posición informativa de manera continua y por otro generaba un periodismo independiente del Estado".

Calidad extraordinaria

"Al revisar los ejemplares de esa época se encuentra una cobertura muy buena de las noticias internacionales, con una calidad extraordinaria. Se reproducían artículos de plumas muy importantes del inglés al español, casi en tiempo real".

"Lo mismo ocurría con la cobertura de la Segunda Guerra Mundial, que era completísima y también con otros acontecimientos históricos, como la Revolución China. La "Larga Marcha" de Mao, por ejemplo, tuvo un seguimiento puntual, detallado, con una gran cantidad de información, que el Diario publicaba al mismo tiempo que los periódicos de Ciudad de México y de otras partes del mundo".

Extensa red

"Esto se repetía con los sucesos nacionales y locales, para lo cual el Diario sostenía una extensa red de corresponsales en numerosas ciudades y pueblos de la Península".

"Una gran parte de la legitimación de la que goza Diario de Yucatán hasta ahora viene, en mi opinión, de esa época de los cuarentas y cincuentas".

Lo más interesante, añade Ramírez Carrillo, es que el Diario realizaba su trabajo periodístico y se legitimaba socialmente en medio de una sociedad empobrecida económicamente.

"En esos años el periódico tenía muy pocos anunciantes y vivía, literalmente, de la venta de sus ejemplares".

Debacle del henequén

Después de la debacle del henequén en 1929, de la que Yucatán no se recuperó nunca, y hasta el surgimiento de Cancún y de la explotación petrolera en la Sonda de Campeche, entre 1970 y 1980, la región vivía en una permanente crisis de subdesarrollo económico, señala el investigador.

"Mientras el resto del país se beneficiaba del "Milagro Mexicano" -la sustitución de importaciones y el crecimiento vía la industrialización-, aquí no pasaba nada, vivíamos en el subdesarrollo".

"Yucatán fue un estado expulsor de población durante 40 años. La gente emigraba a Ciudad de México o a Los Ángeles, ante la falta de oportunidades. Toda la sociedad, sin distinción, sufría la estrechez económica, pero pese a eso la circulación del Diario batía todos los récords, algo muy poco común en otras ciudades del país, incluso aquellas con auge económico".

Desde el primer día de su publicación, el 31 de mayo de 1925, vendió 20,500 ejemplares, pero en 1970,  después de 45 años, su circulación diaria promedio a la semana sobrepasaba los 50,000 ejemplares, una cantidad muy grande para una ciudad de 250,000 habitantes, afirma Ramírez Carrillo.

Esta penetración, dice, era consecuencia de su calidad como proveedor de información y de su papel en el abanderamiento de las causas de la gente.

Corriente regionalista

De acuerdo con Ramírez Carrillo, en la década de los 50´s y  60´s, en Yucatán empieza a articularse una corriente, en la clase política y en la opinión pública, regionalista y contraria a la persistente pretensión de los políticos del centro del país, conocidos como los "huaches", de controlar la economía y la política del estado.

En esta resistencia a la intromisión de fuera, el Diario juega un papel fundamental, que le permite consolidar su legitimación social.

Un episodio que lo muestra claramente es la imposición por "el centro" de Tomás Marentes Miranda como candidato a la gubernatura en 1952, en lugar de Manuel Pasos Peniche, quien era la propuesta del Partido Socialista del Sureste, aliado del PRI y que aglutinaba a la élite política local.

Fue tal el disgusto de la gente, que Marentes Miranda debió tomar posesión como candidato con la protección del Ejército. La percepción general era que se trataba de una  imposición del "centro", ilegítima, apoyada por el PRI, que terminó en movilizaciones populares, la mayoría encabezadas por seguidores del  PSS, que no la llevaban bien con el Diario, afirma Ramírez Carrillo.

Pero éste, como ya lo había hecho en otras ocasiones, añade, entendió que la oposición a Marentes era una causa popular y se sumó a ella, desplegando su ya conocida capacidad periodística, hasta lograr la solicitud de licencia del político impuesto por los "huaches".

El agua en Mérida

Quince años después ocurrió otro hecho que traía todos los componentes de imposición centralista y conflicto regional. Se trató del proyecto para dotar de agua potable a la ciudad de Mérida.

El gobierno federal ofreció la introducción de ese servicio con recursos que obtendría de un crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo, sin costo para la gente, pero luego de iniciadas las obras, que destruyeron las calles de la ciudad por la apertura de decenas de kilómetros de zanjas, anunció que cobraría una cuota de recuperación al propietario de cada domicilio.

La gente interpretó esa decisión como otra imposición centralista y revivió el sentimiento separatista yucateco, dice Ramírez. "Muchos pensaban: otra vez los 'huaches' vienen a jodernos. Ahora nos quieren cobrar por el agua, cuando nunca en la vida hemos pagado por ella".

Para los meridanos, el agua venía del cielo y se ponía en un aljibe o se sacaba de los pozos, pero ahora resulta, decían, que tenían que pagar por las tuberías y por la apertura de zanjas y además hacerlo en forma obligatoria. Todo eso afectó gravemente a la clase popular, sobre todo, señala el investigador, aunque la molestia se extendió a todos los sectores sociales, que veían las obras como una imposición más del centro.

Denuncia de desvíos

Simultáneamente a este problema comenzó a publicarse información sobre cuantiosos desvíos al erario atribuidos al tesorero del gobierno, que era hermano del gobernador Luis Torres Mesías.

Según Ramírez Carrillo, el Diario se afanó en cubrir ambos acontecimientos con calidad y oportunidad, aumentando una vez más su legitimidad social de largo plazo.

Y aquí ocurre otro fenómeno igual de interesante, afirma el entrevistado. La cobertura periodística de Diario de Yucatán se convierte en el puente entre los ciudadanos inconformes y el partido político que decide encabezar esa inconformidad, que fue el PAN.

"El Diario fue el puente entre una sociedad, digamos multiclasista que quería expresar su oposición a un acto impositivo y coercitivo del gobierno, y el  partido político que luego se prestó a representar ese descontento social generalizado de los meridanos y de los yucatecos".

La fuerza del panismo

De acuerdo con Ramírez Carrillo, la fuerza del panismo en Yucatán viene precisamente de este incidente derivado de la introducción autoritaria del agua potable, que el Diario documentó profesionalmente.

Por eso el PAN ha durado aquí más tiempo que en otras entidades, porque tiene una base popular que se empezó a formar desde esta época, dice. "Sin embargo, a veces, ese partido no lo entiende o se le olvida que el panismo en Yucatán no surge, como en otras partes de México, a iniciativa de la Iglesia, de los empresarios más ricos o de la clase adinerada, sino de los sectores populares y las clases medias".

Estos fueron los que luego se aglutinaron en torno al PAN para llevar a la alcaldía de Mérida en 1967 a Víctor Correa Rachó y después a la candidatura de ese partido a la gubernatura en 1969, cuando fue derrotado en unos comicios que muchos consideraron producto de un fraude electoral a favor del PRI.

En toda esta jornada política de varios años, el Diario jugó también un papel fundamental "en la defensa de la verdad y la justicia", señala el entrevistado,  como lo ha hecho en muchos otros episodios de la historia local.

Uno de ellos, recuerda el investigador, fue en 1995 cuando el periódico se puso del lado de una persona acusada injustamente de asesinato. Esta posición, aunque mermó sus ingresos publicitarios, aumentó enormemente su legitimidad y credibilidad social, que dura hasta nuestros días.

Cancún y Campeche

Al final de la década de los sesentas, Yucatán seguía siendo una sociedad bastante pobre, pero las cosas empiezan a cambiar entre 1970 y 1982, con la apertura de Cancún, como un importante balneario turístico y con el inicio de la explotación de los millonarios mantos petrolíferos de la Sonda de Campeche.

El petróleo y las divisas que traía el turismo generaron mucho movimiento y mucho interés y la Península se convirtió en una zona prioritaria para el gobierno federal. Los yucatecos, de rebote, indica Ramírez Carrillo, "empezamos a recibir la inversión y el dinero y la economía de servicios en Mérida comienza a crecer. Llegan cientos de compañías de fuera y todos quieren anunciarse, lo que beneficia al Diario".

Yucatán no produce nada, añade, pero recibe el dinero de los empleados de Villahermosa, Campeche, Cancún o Playa del Carmen que vienen a Mérida a gastar su dinero.

La ciudad deja de ser un expulsor de población y se consolida como un centro regional de servicios. Crece su infraestructura y aumentan los hospitales, las universidades, los bancos, las casas de bolsa, así como el comercio y la venta de casas y terrenos.

Grupo Megamedia

Es en este periodo cuando el Diario cosecha lo que había sembrado y se beneficia del nuevo auge económico, señala el investigador. "Elabora un plan de transformación que incluye la renovación de sus rotativas, la modernización de su diseño y la actualización de su estrategia informativa -para hacer frente a la diversificación de la sociedad, que surge a partir de 1990-, y el gran reto de la revolución tecnológica y el cambio de paradigmas que comenzaban a asomar y que hoy son una avasalladora realidad. En este sentido, en 2009, Diario de Yucatán da un paso lógico e inteligente: brinca a Grupo Megamedia".

Según Ramírez Carrillo, a partir de entonces, sus servicios editoriales ya no se limitan al periódico y a los lectores de Mérida y del interior del estado. Los directivos de Megamedia entienden la necesidad de diversificar su plataforma para poder atender los intereses informativos de los tres estados de la Península y atraer los contratos de publicidad de los anunciantes, aprovechando el carácter de polo regional que ya había llegado a tener Mérida, a tal grado, explica el entrevistado, que "Megamedia no podría existir en Campeche o en Cancún, tenía que ser en Mérida, y así seguirá siendo".

Variedad de servicios

Grupo Megamedia ofrece ahora información a través de diversos medios impresos y digitales, así como servicios de publicidad, mercadotecnia, estrategia y diseño, logística y  distribución, capacitación, comercialización, etcétera.

Ramírez Carrillo afirma que a casi un siglo de su fundación, Diario de Yucatán está ahora ante una sociedad que busca información, pero en un nuevo escenario. Hoy, la información y la política son a multinivel, afirma. La gente tiene, al mismo tiempo, una opinión sobre el presidente de la República y otra sobre el gobernador o el alcalde. Antes eran compartimentos exactos, la opinión era similar si todos pertenecían al mismo partido. Hoy se diferencian, incluso como consumidores. "Estamos frente a un crisol de criterios, por decirlo así, donde ya no existen opiniones únicas, porque en un solo arcoíris informativo pueden haber distintos colores políticos".

Y lo mismo sucede con el medio para distribuir la información. Ha cambiado todo el esquema y lo escrito convive con lo digital y  el papel con el celular.

"Diario de Yucatán enfrenta estos retos como el resto de los medios de comunicación en el mundo y aunque se esperan años difíciles, éstos”, señala Ramírez Carrillo, “no serán tantos para el Diario por la legitimidad social  adquirida a pulso durante tantos años".- HERNÁN CASARES CÁMARA

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