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El Estadio Sostenible de Yucatán, en lugar ''ideal'', afirma su director

Los señores José Antonio Téllez Castellanos
  • El Estadio Sostenible de Yucatán propiciaría una regeneración urbana en los alrededores, afirma su director.
  • Nuevo punto de referencia

El Estadio Sostenible de Yucatán simboliza la voluntad de un estado que avanza decidido hacia el futuro. Innovador en su concepto y sus instalaciones —el diseño es de uno de los despachos de arquitectura más prestigiosos del planeta—, está llamado a ser un nuevo punto de referencia en una ciudad rebosante de símbolos.

José Antonio Téllez, director de Operaciones de Juego de Pelota Inc., firma neoyorquina que lidera el proyecto, destaca que el inmueble viene a sumarse a los esfuerzos de transformación y progreso de Yucatán, apalancados por obras e inversiones de gran calado, como la ampliación del puerto de altura y la instalación del centro de distribución de Amazon.

El nuevo recinto contribuirá a mejorar la calidad de vida de los yucatecos, asegura. Dejará beneficios económicos en todos los niveles: desde empleos permanentes y mejor pagados, hasta la atracción de visitantes que vendrán a los eventos de primer nivel y se alojarán en hoteles, comerán en restaurantes y comprarán en tiendas de la ciudad.

Un proyecto de esta trascendencia encuentra sentido en el empeño de un estado por trascender, por ser mejor en todos los aspectos y para todos sus habitantes, sentencia.

De 365 días

Téllez cuenta cómo va a ser su modelo de éxito, que evitará el riesgo de que el ESY se convierta en un elefante blanco, como está pasando con el Palacio de la Música, el Museo del Mundo Maya o el Centro Internacional de Congresos: potenciar sus usos más allá de lo estrictamente deportivo, propiciar que todos los días acudan cientos de personas a realizar actividades distintas al partido.

Para lograrlo, tendrá un hotel de 300 habitaciones —la mayoría con vista a la cancha—, un museo, restaurantes, cafeterías, tiendas, oficinas y otras instalaciones que favorecerán la convivencia social.

“Los edificios terminan mal, se vuelven estructuras inútiles, incómodas para la ciudad, cuando no alinean los intereses de forma correcta. Pasa a menudo con las construcciones públicas, que por falta de mantenimiento se van deteriorando y haciendo cada vez menos funcionales”, dice.

“En este caso, al ser inversión privada, existe la obligación de tenerlo siempre en óptimas condiciones. Estamos seguros de que va a funcionar, el sitio seleccionado es lo que justifica la inversión”.

Norte contra Sur

Hay quienes opinan que llevar la casa de Leones y Venados a la zona más boyante de la ciudad significa relegar —de nuevo— al discriminado Sur. Téllez no comparte ese punto de vista.

“Se eligió el terreno por una simple razón: urbanistas de todo el mundo coinciden en que un estadio debe construirse adentro de la ciudad, no afuera. Y en la zona urbana de Mérida no hay mejor sitio disponible”, afirma.

Su mayor ventaja es que favorece como ninguno el abordaje de iniciativas tendientes a facilitar el acceso en todas sus facetas: transporte público, bicicleta, taxi, automóvil particular. Incluso a pie, porque el entorno será propicio para la caminabilidad. Adicionalmente, está ubicado en la zona con mayor disponibilidad de estacionamientos aledaños.

“Y hay una buena noticia en el dilema Norte-Sur: tras la mudanza, el Kukulcán y el ‘Carlos Iturralde’ quedarán a disposición de las autoridades para proyectos de beneficio colectivo. El ESY se va a construir en el Norte, pero va a abrir la puerta a inversiones en el Sur”.

Interrogantes

En términos generales, el futuro estadio ha sido bien recibido por los meridanos, asegura. En los alrededores, muchos vecinos se frotan las manos ante la oportunidad de negocio que representa la marea de aficionados, pero hay otros que, como es natural en cualquier proyecto, tienen dudas.

Está en tela juicio la idoneidad del terreno. Tiene cuatro hectáreas, cuando, se dice, lo mínimo que requiere un recinto como el que se levantará allí son 15. Al respecto, su director insiste en que el sitio es ideal, que no hay en Mérida nada mejor.

Llevarlo lejos de los límites urbanos plantea muchos inconvenientes, daños ambientales y grandes costos —para los inversionistas, el municipio y los aficionados— que hacen inviable el proyecto, señala. “Esto nos lleva a insistir que el estadio tiene que estar dentro de la ciudad para ser posible”.

El terreno mide más de 40,000 metros cuadrados y puede aprovecharse la infraestructura que ya existe a su alrededor. La ubicación es ideal y el tamaño suficiente, zanja.

“Nuestra idea es generar una conversación que no se limite al tema vehicular o a los estacionamientos, sino abarcar todo lo que tiene que ver con la accesibilidad universal”, argumenta. “Desde luego que consideramos importante el tema del estacionamiento y lo estamos trabajando con las autoridades para cumplir el reglamento”.

Inquietud vecinal

También se cuestiona que el nuevo recinto estará en una zona saturada de centros comerciales y densamente poblada. Algunos vecinos temen que en días de partido la marabunta de espectadores —le caben de 27,000 a 32,000— colapse sus colonias.

Leer: Expertos señalan incumplimientos de normas en el proyecto del Estadio Sostenible

Para que eso no ocurra, responde Téllez, las autoridades tienen listo un plan de movilidad sostenible para aplicar en el entorno del inmueble, que de esa forma no solamente no causará más conflictos, sino que ayudará a mejorar la movilidad en una zona que de por sí ya tiene problemas de tránsito.

Regeneración urbana

Infinidad de análisis advierten que el crecimiento urbano de Mérida es insostenible a largo plazo porque la expansión extrarradio exige al municipio generar servicios en el monte, donde no hay nada… y no hay dinero que alcance para eso, señala. “Lo mejor es estar dentro de la ciudad, por las razones ya señaladas y por una que me falta mencionar: la derrama económica hacia la comunidad no podría suceder si nos salimos de ella”.

Las obras del Plan Integral de Mejoramiento Urbano en torno al coloso podrían costar unos $300 millones, calculan expertos. Corresponderá al Ayuntamiento acometer y sufragar la mayor parte de los trabajos y el grupo inversor colaborará en los que le incumben, detalla.

“Ese es otro de los efectos positivos del proyecto: la regeneración urbana. Tenemos una política de buen vecino y pondremos todo lo que esté a nuestro alcance para impulsar el mejoramiento de la comunidad. Al gobierno tocará hacer algunas obras, a nosotros otras, pero todas, en coordinación, serán por el bien colectivo”.

Acuerdo

Acerca del terreno, propiedad del gobierno estatal, confirma que ya está documentada una intención de compra a un precio que determinarán valuadores certificados.

Al tocar el tema de los inversionistas, más que dar nombres, Téllez describe perfiles: hay personas físicas, empresas, fondos de inversión, nacionales y extranjeros. Y se está en busca de inversionistas locales, que pueden participar como socios o mediante la adquisición patrimonial: están por salir a la venta cuartos del hotel y espacios para oficinas, centros de negocios, showrooms, cafeterías, restaurantes, tiendas…

El retorno de la inversión comenzará con la venta de los derechos del nombre del inmueble a una marca comercial, una práctica común en el deporte de Estados Unidos y Europa, revela. También estarán los recursos que generarán el hotel y los espacios comerciales.

Téllez descarta que el costo de construcción del nuevo estadio encarezca las entradas para ver a Leones o Venados y aclara que serán los equipos quienes, con total libertad, establecerán sus estrategias de venta. “En lo particular, creo que los precios no van a subir, aunque podría haber otro tipo de lugares para quienes puedan pagarlos. Pero eso lo decidirán los equipos”.

¿Hay con qué llenarlo?

Téllez está convencido de que hay suficientes aficionados en Yucatán para llenar el nuevo coloso, que dispondrá del doble de asientos que el Kukulcán o el “Iturralde”, porque al ser más funcional ofrecerá una experiencia distinta a los asistentes, que podrán disfrutar de mayor visibilidad, mejor acústica, conexión a internet. Comodidad y placer, en dos palabras.

“Tenemos muy claras las premisas básicas del proyecto: el estadio tiene que ser urbano y el mejor sitio disponible en Mérida es el que hemos seleccionado, desde luego que trabajando bien los desafíos.

“Queremos darle a Mérida uno de los mejores estadios de México, de Latinoamérica, posiblemente del mundo. Es nuestro mayor interés”.— D.Y.

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