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El Monumento a la Madre, historia de un símbolo

Vestidos de blanco

El Monumento a la Madre, el primero en el país dedicado a la maternidad, cumple hoy 91 años.

Fue donado a la ciudad por la Liga de Acción Social

Se cumplen hoy 91 años de la inauguración del Monumento a la Madre, que hace unas semanas fue blanco de las airadas protestas de grupos de mujeres a favor de legalizar el aborto.

Del más puro y blanco mármol de Carrara, esta metáfora del amor materno es una de las más bellas esculturas que habitan en la ciudad. Copia fiel del conjunto “Maternité” del artista francés Charles Alfred Lenoir (1850-1920), fue esculpida en 1928 por André Lenoir, hijo del autor, por petición de la Liga de Acción Social, agrupación de carácter cultural y social fundada en Mérida en 1909.

Las figuras, de un naturalismo detallista y minucioso, representan una actividad cotidiana del hogar: el momento en que la mamá se dispone a bañar a su bebé y cariñosamente contempla a su otro hijo de poca más edad, quien toma la mano de su hermanito y se inclina sobre él para darle un beso en la mejilla.

Monumento a la Madre

La construcción del pedestal que sostiene la pieza fue cincelado en piedras amarillas de Ticul por los hermanos Tomassi López (Leopoldo y Alfonso), artistas yucatecos que también esculpieron la placa conmemorativa al relieve, con sus cuatro rosetas de metal.

En una de las caras del pedestal se colocó una lápida de mármol en la que se lee: “Este monumento fue erigido en homenaje a las madres por suscripción pública a iniciativa de la Liga de Acción Social, quien lo donó a la ciudad de Mérida el 12 de octubre de 1928”. Abajo de esta leyenda hay otra, en francés, que traducida dice: “Reproducción del modelo original perteneciente a la ciudad de París”.

Un día de fiesta

Pocos monumentos de Mérida están tan cerca, tan a la vista de la gente y son tan fotografiados por los miles de turistas que nos visitan. Pocos tan apreciados y admirados como éste, que en el lejano 1928 puso la guinda al pequeño jardín “Morelos”, uno de los rincones más concurridos de la ciudad, que la gente no tardó en rebautizar como Parque de la Madre.

El Monumento fue inaugurado el 12 de octubre de 1928 en una multitudinaria ceremonia. Al día siguiente, el Diario de Yucatán daba cuenta del acto, que convocó a las principales autoridades del Estado y a miles de meridanos, entre ellos más de 2,000 niños y niñas de colegios de la ciudad.

Homenaje infantil

El reportero consignaba que desde las primeras horas estuvo tocando en el lugar la Banda de Música del Estado, “mientras una concurrencia numerosísima se reunía para presenciar el acto”. Cinco minutos antes de las nueve, llegó el gobernador, Dr. Álvaro Torre Díaz, acompañado de funcionarios de su administración. Los invitados tomaron asiento bajo una sombrilla construida ad hoc: en primera fila estaban el Dr. Torre Díaz, el Lic. José M. Medina Ayora, alcalde de Mérida; el Dr. Gonzalo Pat y Valle, rector de la Universidad Nacional del Sureste (predecesora de la Uady); Rogelio V. Suárez, vicecónsul de España; profesor Bartolomé García Correa, presidente del Partido Socialista, y el Lic. Gonzalo Cámara Zavala, presidente de la Liga de Acción Social.

Al pie del monumento, el gobernador pronunció un discurso en el que elogió la labor de la Liga de Acción Social y habló del amor que debe profesarse a la madre. “Y en este párrafo emocionó profundamente a los circunstantes, pues tuvo palabras evocadoras, que recordaron los días felices de la niñez al amparo del inigualable cariño maternal”.

Monumento a la Madre

Al terminar, el Dr. Torre Díaz corrió el velo que tapaba la escultura, adornada con las banderas mexicana y española por celebrarse el “Día de la Raza”, como se le llamaba a esa efeméride hasta hace poco. “Una ovación del compacto gentío saludó la aparición del monumento”, apuntaba el reportero.

El Orfeón del Departamento de Educación Primaria entonó el Himno a la Madre, coreado por las niñas de las escuelas de la ciudad, bajo la dirección del maestro Gustavo Río. Acto seguido, el Lic. Cámara Zavala hizo entrega de la estatua al alcalde y reveló la razón para erigirla: “El deseo de rendirle a la madre, como el alma del hogar, la veneración que merece, promoviendo con esto un sentimiento común de simpatía entre todos los que habitamos esta región yucateca”.

“No es posible encontrar símbolo más adecuado para la representación de la unidad en la familia, en la sociedad y por tanto hasta en la Patria, como el de la madre, cuya misión sublime es la más noble por ser su amor el más altruista de todos los amores. Y como el único ser capaz de fundir en uno solo todos nuestros corazones, quisimos hacer ostensible nuestro amor filial, para dar un ejemplo a los niños, que serán los hombres del porvenir y así se acostumbren a respetarla públicamente con legítimo orgullo”, sentenció.

El Lic. Cámara Zavala dijo que escogieron la obra de arte de Lenoir “por parecernos que sería el mejor adorno de este rincón de Mérida”.

Monumento a la Madre

En nombre del Ayuntamiento contestó el secretario del Concejo Municipal, Dr. Celiano Pérez, quien aceptó la donación a la ciudad y ofreció “guardar solícitamente el monumento, confiando en que la cultura de los habitantes de Mérida ha de prestarle el cuidado cariñoso que la noble idea de su erección merece”.

A continuación, el señor Ernesto Lavín Escalante recitó el poema “Ante el Monumento”, del joven poeta Ricardo Mimenza Castillo, y los niños desfilaron ante la escultura, arrojando puñados de flores al pie del monumento. Finalizó la solemne ceremonia con el Himno Yucateco, que tocó la Banda del Estado.

El proyecto

La iniciativa de levantar un monumento a la maternidad fue idea del Lic. Cámara Zavala, quien el 28 de marzo de 1927 —un mes antes de que el Congreso del Estado decretara la celebración del Día de la Madre, cada 10 mayo, como día festivo— propuso que en vez de limitar el homenaje a simples festividades, se perpetuase su enaltecimiento mediante la construcción de una obra de arte.

Presentó a la agrupación que presidía el proyecto de adquirir una réplica del grupo escultórico “Maternité” de París. Los socios aprobaron la iniciativa por considerar que la obra “reunía los requisitos para dejar constancia del valor universal de quien da la vida” y sugirieron que fuera instalada en el céntrico parque Morelos, aledaño a la iglesia de la Tercera Orden. La idea contó con el total respaldo de las autoridades, que colaboraron con los permisos.

El 10 de mayo de 1927, en presencia de numeroso público y con la asistencia del gobernador y el alcalde, se colocó una columna con una placa que indicaba el propósito de levantar en ese lugar el monumento, que debería ser inaugurado un año después, o sea el 10 de mayo de 1928.

Monumento a la Madre

Para la ejecución de la obra, el Lic. Cámara Zavala se puso en contacto con André Lenoir por conducto del señor George Dotart, quien dio toda clase de facilidades. Después de un intercambio epistolar, fueron aceptadas las condiciones del escultor por concepto de precio, gastos, seguros, etc. La pieza sería una copia de “Maternité”, perteneciente a la ciudad de París, de mármol blanco de Carrara y las figuras de tamaño natural.

El trabajo quedó concluido en agosto de 1928 y enviado a Yucatán. El Diario publicaba el 4 de octubre de 1928 que un día antes la escultura había llegado a Progreso, a bordo del vapor estadounidense “México”.

Apoyo popular

Para obtener los ingresos, la Liga abrió una suscripción pública con un año de anticipación, organizó fiestas, hizo recaudaciones entre particulares, ventas de flores y emblemas, etc. “El proyecto siempre encontró la más cordial acogida en todas las clases sociales. Agrupaciones e individuos, hombres y mujeres, ancianos y niños, ricos y pobres, todos contribuyeron gustosamente con su trabajo o dinero para realizar el homenaje a las madres”.

Como fue una obra hecha con aportaciones de la sociedad, la Liga público los ingresos y egresos en el Diario el 14 de diciembre de ese mismo año. Según el reporte, el total de los ingresos fue de 8,956.22 pesos y los de egresos 8,995.43 pesos. Aparecía que la mayor recaudación se obtuvo de las colectas realizadas en las primarias de Mérida, que ascendió a $1,347.67; que el grupo escultórico costó 50,000 francos —$4,465 al tipo de cambio que regía entonces— y que el valor del pedestal con las letras de bronce fue de $924.11.

Mejoras

El 10 de marzo de 1930 la Liga lanzó un concurso entre los arquitectos para escoger un proyecto de embellecimiento del Parque de la Madre. De acuerdo con el diseño ganador —del arquitecto Vicente Mendiola— se construyó la Pérgola central del parque, que fue entregada por la Liga a Mérida, representada por el alcalde Mauro Marrufo, el 6 de enero de 1931, en una sencilla ceremonia. La pérgola tuvo un costo total de $493.26.

En 1945, la Liga realizó otras obras de embellecimiento del parque, de acuerdo con los proyectos aprobados por la Dirección de Bienes Nacionales y el Ayuntamiento. Las obras fueron inauguradas el 10 de mayo de 1947 y costaron $9,380, pagados por la Liga con las aportaciones recaudadas entre las casas comerciales, instituciones bancarias, particulares y diversas personas. Como la vez anterior, el Diario publicó la relación detallada de los ingresos y egresos el 13 de mayo de 1947.

A lo largo de los años siguientes, el Diario ha informado de cada cambio realizado al parque o a su entorno, como la demolición de la barda que lo rodeaba, el martes 6 de junio de 1972, o las obras de repavimentación de la calle 60.A lo largo de los años siguientes, el Diario ha informado de cada cambio realizado al parque o a su entorno, como la demolición de la barda que lo rodeaba, el martes 6 de junio de 1972, o las obras de repavimentación de la calle 60.

El monumento meridano fue el primero dedicado a la madre en México y sirvió de inspiración para homenajes similares en el país y otras poblaciones de Yucatán en las siguientes décadas. El aniversario de este referente artístico de la ciudad podría servir de invitación a los ciudadanos a redescubrir y valorar el patrimonio escultórico de la ciudad.— Megamedia

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