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El plástico tarda hasta mil años en el planeta

Wilbert Mézquita Canto

Señalan ventajas de los productos biodegradables

El problema con el plástico es que pueden pasar 100 ó 1,000 años y no se descompone, señala el contador Wilbert Mézquita Canto, director de Biodeg, empresa que comercializa platos, vasos, tenedores y popotes, entre otros productos biodegradables.

“Una planta, un animal, un ser humano se mueren y sus componentes empiezan a disgregarse o descomponerse para permanecer en la naturaleza de otra manera. Eso es la biodegradación y es lo que no hace el plástico”.

El plástico, añade, permanece en la naturaleza y no tiene un plazo de vida y su vigencia es de muchos años, a diferencia de los seres vivos que tienen una vigencia muy limitada.

“Parece broma, pero cuando le dices a uno que una cucharita biodegradable se va a degradar en 15 días o un mes lo ven bien, pero cuando le dices que la de plástico tardará 1,000 años no lo creen. El plástico dura de 100 a 1,000 años y el ambiente puede deshacerlo en pedazos o volverlo partícula, pero esas partículas no son producto descompuesto, sigue siendo plástico”.

En el caso de los productos que él comercializa, asegura que están hechos de cuatro materias primas vegetales: fécula de maíz, bagazo de caña de azúcar, semilla de aguacate y agave, y que fácilmente se biodegradan.

Aunque su negocio tiene más de 40 años, don Wilbert cuenta que comenzó con los productos biodegradables hace unos 10 años, pues primero se dedicaba a vender archivo muerto, de allí pasó a vender cajas de ocho pestañas y charolas para huevo hasta que llegó a estos productos que, desgraciadamente, afirma, aún no son muy demandados por la gente.

“Me pasé cinco o seis años sin vender, por decir, ni un peso, porque la gente aún no está familiarizada con el producto. Pero lo trágico es que cuando empecé a vender estos productos fui a ver a empresarios y restauranteros y a ninguno le importó porque se fueron por el lado económico”.

Cuestan más

Y es que, señala, si algo tienen estos productos es que cuestan más que los de plásticos. Aunque aclara que la diferencia no es mucha: si acaso uno o dos pesos por unidad. Por ejemplo, un paquete de platos de 25 piezas de plástico cuesta $35 mientras que el paquete de biodegradables está a $74. Sin embargo, la diferencia varía, porque en el caso de los cubiertos no hay diferencia, si acaso, de un peso por paquete de 25 piezas.

Don Wilbert considera que muchos factores hacen que el costo de estos productos sea mayor. “Es un proceso más complejo convertir en un producto moldeable el bagazo de caña, el hueso de aguacate, el agave… convertir eso en una pasta es complicado y costoso”.— Iván Canul Ek

Otro factor, señala, es que fábricas de productos biodegradables prácticamente no hay en el país. “Yo he sabido de dos nada más en el centro del país y muchas veces son segmentadas, es decir, o hacen solo cubiertos o solo tres tipos de plato”, indica, para luego agregar que la mayoría de los productos de este tipo que hay en el país son importados.

Acerca de si aumentaría la venta de estos productos con la entrada en vigor de la ley que prohíbe el uso de productos de unicel, popotes y bolsas de un solo uso que no contengan un porcentaje de material reciclable o aditivos que faciliten su degradación, don Wilbert señala que sí aumentaría si hay demanda.

“Esta ley nos debe ayudar (a las empresas que fabrican o comercializan productos biodegradables) porque más gente va a tener que comprarlos, aunque habrá quien busque otras opciones”.

Y es que, recuerda, hace 50 años en Mérida no había bolsas, platos o vasos de plástico desechable. “Las bolsas eran de papel, los platos de cartón y las señoras iban al mercado con su sabucán. Si ha habido un mundo sin plástico no veo imposible que vuelva a haber, aunque debido a las nuevas formas de vida sí será difícil”.

“Usar cosas desechables es muy cómodo pero lo que hay que ver es que no dañen al planeta y una de las opciones son las que tenemos en la tienda. El uso de plástico es un problema de ajustar la conciencia”.

Aumentaría la demanda

Acerca de si aumentaría la venta de los productos biodegradables con la entrada en vigor de la ley que prohíbe el uso de unicel, popotes y bolsas de un solo uso que no contengan un porcentaje de material reciclable o aditivos que faciliten su degradación, el empresario Wilbert Mézquita Canto señala que sí aumentaría si hay demanda: Más gente va a tener que comprarlos.

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