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El sargazo, otro reto

En 2018 y 2019

Contrastes por las secuelas del Covid en la Península

A la contingencia sanitaria y económica por la pandemia del Covid-19 que aqueja a la península de Yucatán, ahora se añade otro problema para la alicaída actividad turística de la región.

Una nueva arribazón de sargazo, por el momento retraída, cohibida, a las costas peninsulares, específicamente a las de Quintana Roo, amenaza con entorpecer las intenciones del sector hotelero de salir del abismo financiero al que cayó a partir de marzo, y como daño colateral arrastrar a las entidades vecinas de Yucatán y Campeche.

Al igual que en 2019, en que la invasión masiva de la macroalga tapizó las playas quintanarroenses, y algunas secuelas se filtraron a las yucatecas, lo que arrojó importantes pérdidas por la disminución del arribo de turistas durante la temporada de verano, este año las primeras evidencias científicas parecen confirmar que la historia se repetiría.

La doctora Ileana Ortegón Aznar, profesora investigadora del Departamento de Biología Marina del Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), analiza los factores que intervienen en ese fenómeno natural, que cada año muestra un incremento e intensidad en la arribazón; si el sargazo que actualmente afecta algunas playas de la Riviera Maya y Cancún llegaría al litoral yucateco y campechano, y confirma que según monitoreos de especialistas de la NASA y de la Universidad del Sur de Florida su mayor afectación sería durante junio y julio, precisamente cuando las autoridades prevén cese la crisis por el coronavirus y se reactive la dinámica turística en la Península.

Además, el Observatorio Ciudadano del Sargazo, en el reporte cotidiano que publica en su portal, detecta que las playas de Cancún, la Riviera Maya y Mahahual reciben hasta el momento recales moderados del alga, y destacan que Playa del Carmen es el destino turístico que registra la mayor concentración de colonias de esos organismos marinos.

Noticias alentadoras

Sin embargo, paradójicamente, la crisis por la propagación del coronavirus en la Península, según la académica de la Uady, ayudaría a que en esta ocasión la afluencia del sargazo sea en menor cantidad e intensidad que en los dos años anteriores, debido la paralización de las actividades industriales en la zona sureste.

“Es muy posible que al detenerse las actividades industriales y agrícolas, particularmente en la zona de Quintana Roo, por la pandemia la arribazón de la masa no sea tan fuerte como en 2018 y 2019, ya que los desechos orgánicos que se vierten o arrastran las lluvias al mar son nutrientes para las macroalgas, que por su carácter se reproducen por fragmentación, de ahí su rápida y masiva propagación y extensión”, explica la doctora Ortegón Aznar.

“Al no existir el aporte que por lo general cada año nutre a las corrientes del Golfo que avanzan de sur a norte y arrastran el sargazo hasta el Caribe, se esperaría que en esta ocasión la arribazón no sea tan importante, que sea muy semejante a la del período de 2015, ya que hay, en teoría, menos materia orgánica y nutrientes que llegan por desechos al mar o por las lluvias de la temporada que ya comenzó. Sin embargo el comportamiento de las algas es inestable e impredecible, por lo que no se puede afirmar el efecto y sus consecuencias”, añade.

Con posgrados de maestría y doctorado en Manejo de Sistemas y Recursos Acuáticos por el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, la investigadora yucateca recuerda que según las observaciones de los expertos de la NASA se vaticina que este año, a finales de este mes comenzarían a arribar al litoral de Quintana Roo las primeras oleadas de sargazo, hasta el momento escasas y de manera tímida.

Algunas playas

“Las muestras de los mapas a través del satélite indican un movimiento más lento de las algas, no en las cantidades de 2018 y 2019 en la que hubo una arribazón desproporcionada. Hasta el momento solo hay pequeñas zonas marcadas en Akumal, Cancún y Playa del Carmen, que me parece es el punto focalizado. A pesar de ello, las previsiones son que en junio y julio se incremente la llegada de los organismos, justo durante la época álgida de lluvias que acarrean los fertilizantes que se utilizan en las granjas cercanas a las costas, y todos los desechos que se vierten a los ríos y lagunas que llegan al mar, lo que se convierte en nutrientes para el sargazo”.

Las consideraciones de la especialista, licenciada en Biología por la Uady, concuerdan con los reportes diarios del Observatorio Ciudadano del Sargazo, organismo que refiere que la situación de las macroalgas en Quintana Roo es predominantemente baja, y solo en algunos destinos turísticos como Cancún; a lo largo de la Riviera Maya, con especial énfasis en los populares arenales de Playa del Carmen, y en Mahahual se registran recales moderados distribuidos a lo largo de sus concurridas y blancas playas.

Yucatán se libraría

La doctora Ortegón Aznar afirma que la presencia y las posteriores afectaciones de las manchas de algas en las costas de Quintana Roo que comienzan a llegar, no se extenderían al litoral yucateco, ya que se trata de diferentes clases de sargazo, y se extienden de manera muy diferente, principalmente debido a la corriente del Golfo en el océano Atlántico que sí incide en las costas de la entidad vecina al territorio de Yucatán.

“Hay dos tipos de arribazones de sargazo. Las del Caribe, que tienen una circulación de sur a norte y son flotantes. No son plantas, es una macroalga que se mantiene a flote gracias a sus vesículas llenas de gas; tiene una textura dura, bastante robusta que contrasta con su cuerpo flexible, una de las razones por las que sobrevive a las corrientes fuertes del Golfo que las arrastran al Mar Caribe y después a las costas de Quintana Roo”.

“Aunque algunas de estas algas podrían llegar a determinadas playas de Yucatán, las cercanas a Quintana Roo, el sargazo que se aprecia en el estado no flota, está adherido al sustrato y sí crece en el fondo del mar. Sin embargo, cuando llegan las temporadas de los 'nortes' y los huracanes las mareas las arrastran y recalan en las costas yucatecas, pero no son las mismas. Igual situación sucede en las playas y la bahía de Campeche. En el caso del sargazo de Yucatán y Campeche las arribazones del sargazo casi siempre ocurren de octubre a noviembre”, precisa.

La experta universitaria confía en que a pesar de que los pronósticos se cumplan, y en junio y julio haya una arribazón relevante de sargazo en las costas quintanarroenses, en agosto disminuiría su propagación y extensión, lo que ayudaría a la castigada actividad turística de esa entidad, uno de los pilares que sustenta básicamente su economía.

Atractivos y limitantes

“A pesar de las predicciones de los especialistas, se esperaría que este año disminuya la invasión masiva de las algas, por todos los antecedentes derivados de la pandemia que padecemos, lo que ayudaría a conservar más limpias las playas y por ende a que no se limite la actividad turística en la Península, en especial en Quintana Roo, entidad que resulta más afectada por el recale del sargazo”, juzga.

“El verdadero problema es que el gobierno federal y los hoteleros no se ponen de acuerdo para resolver la invasión de las macroalgas que cada año llegan a las costas peninsulares”, apunta la doctora Ileana Ortegón.— Carlos F. Cámara Gutiérrez

Recursos marinos

La doctora Ileana Ortegón Aznar, investigadora de la Uady, opina del sargazo.

Sin remedios

A la pregunta de si hay alguna solución para que el sargazo no perjudique aún más la alicaída actividad turística de la Península, la especialista destaca que por el momento solo hay paliativos.

Faltan normas

“No es problema que ataña a un país, todos tienen que poner de su parte para evitar tirar desechos y contaminantes al mar, porque las corrientes que arrastran el sargazo seguirán. Hay que legislar en cómo aprovechar esas algas, y no poner trabas a esas medidas ni a las licitaciones para su uso”, concluye.

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