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En aumento los casos de VIH/sida en los yucatecos

Parte de los folletos repartidos el miércoles pasado en un evento en esta ciudad

Realidad que avasalla

Autoridad en el tema del VIH/sida, el doctor Alejandro Guerrero Flores resume en unas palabras la situación que se vive en torno al avance de esa epidemia: “Estamos viviendo una realidad que nos avasalla y no hacemos mucho caso”.

Estadísticas oficiales sustentan la afirmación del infectólogo: en 2018 hay más casos diagnosticados de VIH/sida que en años anteriores, Progreso y Kanasín van detrás de Mérida como los municipios más afectados y la población de 25 a 34 años de edad es la más azotada por el virus.

“Sí se están detectando más casos, pero esto es producto de la falta de cuidados”, subraya el doctor Guerrero Flores, uno de los primeros especialistas en atender el surgimiento del VIH/sida en Yucatán. “Yo hablaría de los jóvenes de 18 a 30 años, pero también de personas de mayor edad. ¡Nadie está a salvo si no se cuida! Una infección puede ocurrir en un evento fortuito, y no solamente de VIH sino de sífilis, gonorrea, virus del papiloma y algunos otros agentes que se transmiten por las relaciones sexuales. Hasta el virus de la hepatitis B y C”.

Es muy importante, recalca, estar conscientes de la necesidad de reforzar todas las actividades que tengan que ver con la prevención.

El doctor Guerrero tuvo larga trayectoria en el IMSS, institución en la cual se detectó —en 1983, en el Hospital Juárez— el primer caso de VIH/sida en Yucatán. Es profesor investigador jubilado de la Facultad de Medicina de la Uady y actualmente es responsable de la Clínica de VIH y Sida del Hospital Regional Mérida del Issste, en el turno vespertino.

Lo entrevistamos durante un evento que realizó el miércoles pasado el Centro Ambulatorio para la Atención del Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits) en Mérida, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se conmemora hoy sábado.

El lema de la conmemoración de este año es “Conoce tu estado”, para invitar a que más gente se practique la prueba de detección.

El médico Alejandro Guerrero señala que para el público en general que pudiera estar frente a un factor de riesgo, por haber tenido relaciones sexuales sin protección, es muy importante someterse a la prueba para conocer su estado serológico. Así, en caso de que desafortunadamente resulte con la infección podrá recibir atención médica adecuada y se convertirá en un importante eslabón de la cadena que evita el contagio a más personas.

Cuando le preguntamos si se requieren ajustes en las campañas de prevención de VIH/sida, el especialista responde:

“Sí, de plano hay que hacer varios ajustes, empezando con el hecho de que la sociedad contemple la necesidad de impartir educación sexual en los colegios desde los primeros años, independientemente de que los padres deben educar a sus hijos. A veces es muy difícil que los chicos hablen con sus padres de algunos temas y eso lo pueden sustituir la escuela o algunos educadores, orientadores en los servicios de salud, de educación, clubes, etcétera”.

El entrevistado advierte de otro problema en la lucha contra la pandemia: hay mucha ignorancia.

“Más que tabú sería ignorancia de la realidad que estamos viviendo”, enfatiza. “Estamos viviendo una realidad que nos avasalla y no hacemos mucho caso. Es como los ciclones: anteriormente nadie se preparaba y venía el ciclón y se llevaba poblaciones enteras. Ahora, con la educación, el cambio de hábitos, costumbres, etcétera, se ha logrado mucho en las zonas que pueden ser impactadas por un ciclón”.

A otra pregunta, dice que la razón de que se vea a más adultos mayores en las estadísticas de VIH/sida es que muchos de ellos fueron detectados desde jóvenes y se ha logrado tenerlos bajo control, con tratamiento adecuado, lo cual ha mejorado y prolongado su calidad de vida. Así, apunta, esas personas no fallecen a corto plazo y alcanzan edades de adultos mayores.

No obstante, añade que hay más casos de quienes se contagian siendo gente de la tercera edad, lo cual se explica socialmente porque muchos de ellos son viudos o personas que se han separado de sus parejas y todavía tienen vida sexual, con la desventaja de que no fueron educados con la cultura de la prevención y la protección.

“Y no solamente hombres. Hay también mujeres que son separadas, viudas o divorciadas que inician una nueva vida y no toman las precauciones debidas”, puntaliza.— ÁNGEL NOH ESTRADA

 

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