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Errores graves en unos mapas

Rusel Santos y Jesús Pacheco Gasca muestran un mapa de la zona en conflicto con el ejido de Chuburná

Pruebas frágiles para exigir pago de indemnización

Decenas de vecinos de los fraccionamientos Del Arco y Vista Alegre que han sido amenazados por el ejido de Chuburná con despojarlos de sus casas si no pagan una indemnización, aseguran que adquirieron esos terrenos a un particular desde 1975, cumpliendo todos los requisitos de ley.

Según el historial registral de esos predios, éstos son propiedad privada desde 1913, dice Russell Santos Morales, uno de los voceros de los afectados.

Las pruebas que exhibe el ejido para atribuirse la propiedad de nuestras casas — dos mapas, uno de 1975 y otro de 1986— tienen notorios errores, añade.

No solo están alterados los puntos de medición, sino que en ninguno de los dos planos aparece la antigua carretera Mérida-Conkal, construida hace más de 40 años y por donde ahora atraviesa la avenida Correa Rachó.

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El presidente del Comisariado Ejidal de Chuburná, Baltazar de los Reyes Huchim Ramos, y su asesora jurídica, Rebeca Buenfil Méndez, exfuncionaria de la Procuraduría Agraria, demandaron a 55 vecinos del fraccionamiento Del Arco y a cerca de 60 de Vista Alegre, en agosto de 2017, por, dicen, construir sus casas en terrenos de ese ejido.

En su demanda, que admitió el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 34 (TUA), los ejidatarios piden la restitución de sus tierras o una indemnización económica, pero los vecinos la consideran injusta y producto de una nueva embestida de la llamada “mafia inmobiliaria”, integrada por abogados y exfuncionarios públicos dedicados al despojo de sus casas y terrenos.

De acuerdo con Jesús Antonio Pacheco Gasca, uno de los vecinos más antiguos del fraccionamiento Del Arco, él compró su lote al propietario de esos terrenos Héctor Medina Vidiella, en 1975, hace 43 años, en una operación atestiguada por el notario Sergio Iván Priego Medina.

“Ese predio y los demás son privados desde 1913, aunque los dueños han cambiado con los años, y tenemos los documentos de prueba”.

La mayoría de esos terrenos pertenecía a la antigua hacienda Vista Alegre. En 1967, la familia Aristi Arcila adquirió una parte y un porcentaje de ésta lo vendió a Medina Vidiella. Sin embargo, desde junio de 1925, el gobierno había expropiado dos polígonos de esa hacienda para entregarlos al ejido de Chuburná.

Años después, por el crecimiento de la ciudad, el mismo gobierno expropió 300 hectáreas a ese ejido en 1975 y 120 hectáreas más en 1986, pero los ejidatarios se quedaron con mucho más tierras que fueron vendiendo.

En 1994 reclamaron la propiedad de un triángulo de 25 hectáreas, que no se había incluido en la primera expropiación y permanecía en ese momento en manos de particulares, y lograron la restitución de una parte. Como prueba mostraron las mediciones de los planos que sirvieron para la dotación de tierras en 1925 y las expropiaciones de 1975 y 1986.

El ejido presentó estos mismos planos en su demanda ante el TUA contra los vecinos de los fraccionamientos Del Arco y Vista Alegre. (Continuará).— Hernán Casares Cámara.

Ejido de Chuburná Golpe de la “mafia inmobiliaria”

Vecinos de Del Arco y Vista Alegre consideran injusto el intento de despojo del ejido.

Graves inconsistencias

“El plano de 1975, elaborado por la Secretaría de la Reforma Agraria, tiene muchas partes ilegibles y graves inconsistencias”, explica Pacheco Gasca. “Las tablas de construcción están borradas y en una de las tablas informativas se asegura que al momento de la elaboración de ese documento no había ninguna infraestructura en la zona, lo cual es una mentira, pues en ese año ya existía la carretera a Conkal”.

Y más errores

Ese plano, dice, no contempla esa vía porque la incluyó como parte de la zona expropiada. El mismo error se comete en el plano de 1986: se vuelve a omitir el trazo de la carretera a Conkal y se insiste en decir que no hay infraestructura en la zona y que los asentamientos humanos son muy pocos. No es posible decir que en 1975 y en 1986 no existía la carretera a Conkal y que los asentamientos eran escasos, afirma Pacheco Gasca.

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