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Fiesta del año nuevo maya, sin sustento: no hay evidencia histórica

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que se carece de evidencia antropológica, científica e histórica del festejo del inicio de un “año nuevo” entre las comunidades mayas prehispánicas.

Según el Grupo de Divulgación Científica del Centro INAH Yucatán, en su página de Facebook Investigación Antropológica en Yucatán, esta ceremonia es de reciente creación y fue inventada por grupos nósticos que han adoptado “lo maya” como una marca comercial y turística muy rentable.

La publicación de ese grupo responde a las interrogantes que surgieron de usuarios de redes sociales, luego de que se dio a conocer que el pasado 25 de julio se celebraría, en el Parque Ecoarqueológico de Xoclán de esta ciudad, la llegada de un “Año Nuevo Maya”.

Según lo expuesto, desde la arqueología no existe ninguna fuente iconográfica, o relato escrito (epigráfico), códice prehispánico, pintura mural, vasijas o cualquier otra evidencia que narre dicha ceremonia. Por lo que en tiempos prehispánicos no existió como tal.

En la historia solo hay una ceremonia similar para el centro de México en el post-clásico (a partir del siglo XV) entre los mexicas, que se hacía cada 52 años, según Bernardino de Sahagún, pero no se ligaba con ningún inicio de año, sino con la coincidencia de los calendarios de 365 días y 260 días. Antes de ese lapso tampoco hay registro.

Históricamente en el área maya solo hay una escasa mención que realizó fray Diego de Landa sobre lo que él pensó era el inicio de año según el calendario juliano (europeo), que con la corrección al gregoriano, sería un 26 de julio aproximadamente.

“Pero sólo sería eso, porque tampoco existe mención del fraile de ceremonias ligadas al fuego. Esa mención escueta la realizó en la región que va de Chablekal a Conkal en Yucatán”, precisa la publicación.

Ceremonia moderna

Por su lado, el antropólogo y estudioso de los grupos “neomayas”, Enrique Rodríguez Balam, confirmó en entrevista para Notimex que las primeras ceremonias por el “Año Nuevo maya” se documentaron apenas a mediados del año 2008.

“A quienes las promueven se les ha denominado como grupos neomayas, algunos integrados por personas que ni siquiera son mayahablantes y que empezaron a realizar este tipo de ceremonias en los destinos turísticos de Quintana Roo y de ahí se extendió a otros puntos como Yucatán, Guatemala, Honduras y El Salvador”, comentó Rodríguez Balam.

“Esa ceremonia del año nuevo, al igual que los llamados bautizos y bodas mayas, son una especie de recreación o reinvención de la antigua cultura maya. Se habla de una esencia maya o rescate de las tradiciones, pero la realidad es no tienen ningún sustento histórico, antropológico ni etnográfico”, expuso.

El investigador del Centro Peninsular de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM dijo que ese tipo de ceremonias se ha extendido a la par de su creciente demanda dentro del sector turístico.

Es similar a los negocios o empresas de ese sector que han agregado el término “maya” como una marca que les permita atraer clientes, y también hay casos de grupos de personas que se hacen llamar mayas con fines netamente políticos, sostuvo la fuente.

No obstante, aclaró que vender o promocionar algo como maya no tiene nada de malo, y de hecho ayuda a mantener el interés, las investigaciones y el debate en torno de las culturas de los pueblos originarios.

Tampoco se puede descartar que conforme pasen los años, el ritual del “Año nuevo maya” se popularice en esta y otras partes del país o del mundo y se vuelva un nuevo referente cultural, como sucedió con el caso de los concursos de altares de muertos en la entidad.

Tradiciones/ Fusión

El antropólogo de la UNAM Enrique Rodríguez Balam habla de la fusión de tradiciones.

Altares y Hanal Pixán

“Hacer altares con calaveritas de azúcar y pan de muerto, no tiene nada que ver con la cultura maya, pero actualmente hacer concursos para instalar esos coloridos altares que tienen su origen en el centro del país forma parte casi obligada de las actividades del Hanal Pixán (comida de las ánimas) que sí tiene un origen maya”, dice.

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