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Forjadores de la paz

Luchar porque los derechos humanos no sólo sean respetados, sino preservados y protegidos, encomienda común de Rigoberta Menchú, Amnistía Internacional y ACNUR

Mérida acogerá la 17a. Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz —del 19 al 22 de septiembre próximo— en momentos en que la violencia está de moda y los derechos humanos se hunden en profunda crisis.

Un informe de Amnistía Internacional advierte que el mundo entró a una “nueva era” en la que las libertades fundamentales ya no están garantizadas debido a la imposición del “discurso de odio” —con Donald Trump como principal motor de esta tendencia global— que ha derivado en la discriminación a gran escala de los grupos marginados, como refugiados, inmigrantes y minorías étnicas y religiosas.

Y para empeorar las cosas, refiere la misma organización, cada vez más países aprueban leyes que buscan inmovilizar a las organizaciones que defienden los derechos humanos y amordazar a la prensa.

En este contexto general, con tanta necesidad de acción concreta contra la violencia, el odio y el miedo, cobra especial relevancia la cumbre, reconocida como el evento internacional más importante en el campo de la construcción de la paz.

Como hemos informado, la magna reunión busca ser un activador de reflexiones y discusiones sobre diversos temas relacionados con la democracia, el respeto, la paz, el Estado de Derecho y la justicia. Asistirán al menos 11 premiados con el Nobel de la Paz y representantes de 16 organizaciones que han recibido o están relacionadas con el reconocimiento.

Como preparación del evento que convertirá a Mérida en referente mundial de la paz, a partir de hoy ofreceremos semblanzas de los 27 galardonados que han confirmado su presencia en Mérida. Comenzamos con las de Rigoberta Menchú Tum, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y Amnistía Internacional.— Mario S. Durán Yabur

 

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