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Hay 22 nuevos huéspedes en el Centenario

Desde hace 20 años Alfredo González Alba vende juguetes y globos con figuras de animales en el Centenario

En los ocho meses que el zoológico del Centenario permaneció cerrado nacieron 22 inquilinos, principalmente serpientes, llamas, monos araña, guacamayas, venados temazate y un hipopótamo.

También recibieron animales que agentes de la Secretaría de Seguridad Pública rescataron, como cocodrilos, serpientes y seis flamencos.

Estos últimos fueron decomisados entre el equipaje del aeropuerto internacional de Mérida, pero un ejemplar murió, informó Arturo Antuña Silveira, subdirector de Servicios Generales del Ayuntamiento de Mérida.

Los otros cinco flamencos ya están estables y en plena recuperación gracias al trabajo y los cuidados del personal del área técnica del zoológico. Están rehidratados, comen por sí solos y les aplicaron vitaminas y vacunas para fortalecerlos.

Hubo ocho muertes en este tiempo de cierre, principalmente murieron animales geriátricos, como borregos de Berbería, guanacos, monos araña y una cebra.

El Centenario es el parque más visitado de Mérida y de Yucatán, recibe 1.6 millones de personas al año y solo lo supera la zona arqueológica de Chichén Itzá.

Su céntrica ubicación, su oferta de animales silvestres que supera los 600 ejemplares de 92 especies, su comercio y diversión que ofrecen 80 oferentes, y el ambiente fresco que generan los árboles han hecho de este lugar un sitio referente para la sana convivencia familiar.

El subdirector Antuña Silveira descarta que esta reapertura al público rompa la tranquilidad y cause estrés en los animales, pues éstos siguen viendo gente y permanecen en contacto con personal del parque.

Al zoológico podrán ingresar 3,500 personas diarias, pero no se compara con las 14,000 que recibía antes de la pandemia.

Los primeros oferentes que abrieron sus pequeños negocios también tendrán protocolos sanitarios y piden a los visitantes que cumplan con la normatividad, que visiten el parque y dejen derrama económica porque necesitan ingresos para continuar su sobrevivencia.

“Estuve más de nueve meses inactiva. De verdad ya estábamos esperando este momento de reapertura, ya nos urgía”, comentó Rosa María Castillo Ferráez desde el interior de su local llamado “El Iglú”, que tiene más de 60 años de existencia.

“Venía desde chiquitita con mi papá (Víctor Castillo), que fue el primer dueño de ‘El Iglú’”, contó.— Joaquín Chan Caamal

“Haré todo lo posible para mantener bien a mi gente para que no se enferme. Tengo tres personas que trabajan sábado y domingo y entre semana vengo sola. Esperamos vender algo, que nos vaya bien, que salga la gente, que venga y nos compre, necesitamos algo de dinero”.

Alfredo González Alba vende juguetes y globos con figuras de animales del zoológico, también deseó que asista la gente y que guarde las medidas sanitarias para que nadie se infecte de coronavirus.

Él lleva 20 años de comerciante en el Centenario y durante el cierre la pasó muy difícil porque no es igual salir a vender a la calle que en este centro recreativo.

De un vistazo

No hay trenecito

El principal atractivo del Centenario, el trenecito, no está en servicio al igual que otras áreas que atraen a muchas personas como son los juegos infantiles y el teleférico, pero hay diversión, hay caminata y admiración por los animales con buen porte, síntoma del buen trato y alimentación que reciben en su confinamiento.

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Franck Fernandez

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