in

Igualdad en un oficio

Fanny Patricia Parra Miranda

Una peluquera habla de cómo venció prejuicios

Para Fanny Patricia Parra Miranda abrirse paso en un oficio tradicionalmente de hombres no fue fácil. Desconfianza e inexperiencia pesaban sobre ella; sin embargo, poco a poco se fue haciendo un lugar en la peluquería tradicional.

Desde hace 25 años se dedica al corte de cabello, oficio que ejerce de forma paralela en su matrimonio con Víctor Garma León.

Juntos tienen una peluquería y barbería en la colonia Alemán.

Según recuerda Fanny, ella terminó la carrera de técnico en turismo e intentó cursar la universidad; sin embargo, al interior del hogar se acabaron los recursos y sus padres le hicieron ver que si quería seguir estudiando, debía pagarse ella misma su formación universitaria.

Tomó talleres de cultora de belleza y ahí encontró un particular gusto por los cortes de cabello.

Con algo de conocimientos y técnicas adquiridas se acercó a la peluquería “La Catedral” de la calle 58 entre 61 y 63 del Centro.

“Ahí el dueño vio mi trabajo y me hizo ver que no era tan buena como creí ser”, recordó Fanny Patricia Parra.

“Me dijo que aún me faltaba mucho, pero que si quería podía ir aprendiendo; en ese momento aprender significaba ir y no ganar un sueldo. Llegó un momento en que dejó de ser una prioridad para mí estudiar la carrera de turismo a nivel universitario y comencé a enfocarme en la peluquería como una alternativa para ganarme la vida”.

Seis meses de trabajo comenzaron a dar frutos, pronto empezó a percibir un salario, pero entonces hubo otro problema: los clientes no le tenían fe.

“Era común que la gente llegara y quisiera que le atendiera alguno de los peluqueros del lugar. Cuando el dueño le ofrecía cortarse el cabello conmigo los clientes no querían, pensaban que como era mujer quizá no quedarían bien sus cortes”.

No obstante, por alguna circunstancia los clientes comenzaron a acceder cortarse el cabello con Fanny; la calidad de su trabajo comenzó a hablar por sí misma, pronto se hizo de una cartera de clientes habituales que entendieron que el hecho de que ella sea mujer no tenía nada que ver con que el resultado de su trabajo.

“Me gusta lo que hago, es un buen trabajo y lo disfruto. Como mujer me siento a gusto ejerciendo la peluquería”, dijo Fanny Parra.

Los derechos infantiles

En relación con los últimos acontecimientos que han dado pie a un movimiento generalizado por los derechos e igualdad para las mujeres, Fanny dice que está de acuerdo con esto, pero a la vez se siente confundida.

“Me parece muy bien que las mujeres se organicen para luchar por sus derechos, por el respeto y la igualdad porque todos tenemos los mismos derechos y podemos hacer los mismos trabajos, pero tengo que confesar que también me siento confundida porque así como muchas mujeres son agredidas y lastimadas por hombres, también hay mujeres que agreden y lastiman a niñas y niños, y ahí ¿dónde quedan los derechos, el respeto, la igualdad?”.

El próximo lunes 9 Fanny Patricia no trabajará en la peluquería, se sumará al paro de las mujeres a nivel nacional, se quedará en casa con su hija Mayté Patricia, de 19 años de edad y estudiante de odontología, mirando películas por televisión y comiendo palomitas de microondas.

“No me puedo imaginar una ciudad paralizada por la falta de mujeres, no tengo ni idea cómo se vería Mérida sin la mitad de sus habitantes en las calles, los autobuses, centros laborales, supermercados, escuelas, universidades; no sé cómo será ese día, pero pronto lo vamos a averiguar”.— Emanuel Rincón Becerra

Síguenos en Google Noticias

Ex novio de Lucero es un apestado político