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Impensables, fatales consecuencias de la “ley seca” en Yucatán

La llegada de la pandemia de coronavirus causó  diversos  estragos en amplios sectores de Yucatán, efectos que aún se sienten; sin embargo, marcó una etapa de florecimiento para el “mercado negro” de bebidas embriagantes, sobre todo en los meses en los que virus surgido en Wuhan, China, golpeó con mayor fuerza a la entidad.

Por casi  100 días, Yucatán  estuvo bajo dos periodos  de “ley seca”, como una de las medidas del Ejecutivo estatal para frenar la proliferación del virus.

Tras publicarse los  decretos  en el Diario Oficial del Estado se impusieron dos tiempos de veda del alcohol y, posterior a ellos, otros siete mandatos que sirvieron de modificaciones a los primeros edictos prohibitivos tanto para la extensión de la "ley seca" en Yucatán,  la exclusiva venta a domicilio de bebidas etílicas, la cual también fue limitada en cantidad al consumidor, y la liberación de la comercialización del producto.

La prohibición  evidenció  el alto consumo de alcohol, junto con el incremento en la  distribución y comercialización ilegal de licores y cervezas, que vio un súbito crecimiento en sus operaciones, con amplios márgenes de ganancia.

Robos, “traficantes de alcohol” y muertes

De abril a  septiembre,  fueron  comunes  las detenciones de “traficantes” de  bebidas,   aseguramientos de  cervezas y botellas de licor, algunas  de dudosa procedencia, y el incremento de pacientes intoxicados por el  consumo excesivo  de alcohol. 

Además,  hubo robos a expendios,  cierre de negocios por operar de manera irregular y el registro de  fallecimientos  por  consumo de  bebidas  adulteradas.

Según nuestros archivos, el año pasado  durante  los periodos de la veda del alcohol,  que  fueron del 10 de abril al 1 de junio –aunque  en algunos municipios comenzó a finales de marzo—,  y  del 14 de julio al 1 de septiembre, se realizaron  decomisos en  Motul, Conkal, Sinanché, Dzidzantún, Acanceh, Mérida, Tekax, Oxkutzcab, Maní, Cacalchén, Tizimín, Valladolid, Izamal, Xocchel, Hoctún, Peto, Ticul, Chocholá, Suma de Hidalgo, Kanasín, Tixkokob, Akil, Tixpéual, Chemax, Dzilam González, Sacalum, Muxupip y Tixméuac.

Durante estos lapsos  se tuvo conocimiento de cerca de  un centenar de  golpes a la venta ilegal de alcohol: 51 en el primer periodo y 46 en el segundo.  

Sin embargo, conforme  se extendió la prohibición, los volúmenes confiscados fueron en aumento.

Golpes al clandestinaje

De acuerdo con información obtenida de reportes de las policías municipales y Secretaría de Seguridad Pública, del 10 de abril al 1 de junio  se incautaron más de 10,000 piezas de bebidas embriagantes:  724 “medias”, 1,140 “cuartitos”, 4,220 “misiles”, 755 “caguamas”, 2,667 latas y 827 botellas de licor  y alcohol de dudosa procedencia.

En el caso de las botellas de licor, de ese total, al menos 255 litros eran de alcohol presumiblemente adulterado.

Sin embargo, fue en la segunda fase —programada  del 14 de julio al 1 de septiembre y que  culminó anticipadamente, pues concluiría el día 17—, que las cantidades  confiscadas se incrementaron de manera importante.

Detención de un vendedor clandestino de licor y cerveza en Cacalchén (Archivo)

Los  reportes de las corporaciones policiacas, que fueron documentados por Grupo Megamedia, señalan que en esta fase hubo importantes  aseguramientos  entre los que figuran un decomiso de más de dos centenares de cajas de cerveza en la colonia Azcorra y más de 500 “planchas” de cerveza en Caucel, en Mérida,  y varios miles de latas de cerveza confiscadas en Valladolid, Tizimín y  Chemax.

Durante la segunda etapa  se decomisaron cerca de 40,000 piezas: 8,395 “misiles”, 28,134 latas, 1,458  de los llamados “cuartitos” y al menos 1,187 botellas de licor, de las cuales unos 273 litros  fueron de licor posiblemente adulterado.

En suma, los volúmenes confiscados fueron de más de 27,000 litros de cerveza y más de 1,800 litros de licor.

Traficantes ingeniosos

"ley seca" en Yucatán por la pandemia de Covid-19
Supuesto refrigerador que era transportado en Tizimín, en julio de 2020: se trató de una considerable cantidad de cervezas empacadas como si fuera un electrodoméstico nuevo trasladado en una "mudanza" (Archivo)

En las etapas de la prohibición  se hizo evidente el ingenio de los traficantes para transportar grandes volúmenes de cervezas.  En Tizimín las hicieron pasar por un refrigerador (solo era la caja, embalada, como si fuera un electrodoméstico nuevo); también hubo casos en los que se escondieron  en el espacio de las llantas de repuesto o en el espacio del motor o el interior de las puertas de vehículos.

Hubo quienes las escondieron en camiones de carga o en cajas de otros productos como gel antibacterial, como ocurrió en Kanasín y el sur del Estado.

Tan solo con la cantidad de cerveza confiscada alcanzaría para darles un vaso de 473 ml a 57,000 personas. Incluso sería suficiente para  colocar  un litro en cada asiento  del  Estadio Sostenible de Yucatán, cuyo aforo para un partido  de fútbol sería de 27 mil personas y de  23 mil para un juego de béisbol.

Si se toma en cuenta el precio promedio de las cervezas, se tiene que el valor aproximado de la cerveza decomisada   sería de más de 700,000 pesos. Lo anterior adquiere ese valor  si el volumen total  del líquido se tradujera en “cartones” de cerveza, cuyo precio es de unos 350 pesos, cantidad  que se duplicó o triplicó  en el “mercado negro” de bebidas embriagantes.

A precios de oro

La prohibición también generó aumentos sustanciales en los precios de los productos ofrecidos por los  comercios clandestinos. Según reportes de municipios como Peto, Valladolid y Mérida, el costo de una “caguama” o un “misil” oscilaba entre los 80 y 150 pesos, cuando el precio promedio va de los 28 a 38 pesos.

Los “six pack” o canastillas se cotizaron entre 250 y 300 pesos, cuando en promedio cuestan entre 70 y 90 pesos. Mientras que las planchas de 24 latas oscilaron entre los 600 y 800 pesos, aunque hubo reportes de que alcanzaron hasta los 1,200 pesos en algunas zonas.

Detenido en Peto en agosto de 2020, durante el segundo período de la "ley seca" en Yucatán (Archivo)

Se informó que las cajas de cerveza “media”  alcanzaron los $800, y las “cuartitas” los $400. Los cartones de 12  “caguamas” o “misiles” también presentaron un incremento, pues algunos puntos el precio llegó a más de 1,200 pesos.

Más de 150 detenidos

Los aseguramientos también arrojaron un número considerado de detenidos por quebrantar la “ley seca” en Yucatán. Según los conteos de los hechos registrados, al menos 162 personas fueron arrestadas, entre los que se hallaba el vendedor clandestino de Acanceh, a quien se le culpó de la muerte de vecinos por alcohol adulterado, y fue liberado.

De acuerdo con la Ley de Salud del Estado de Yucatán,  todo aquel que quebrantó lo dispuesto en dicho mandato pudo alcanzar hasta 6 años de prisión y hasta 200 días-multa, según se establece  en el Código Penal del Estado.

Saldo fatal por la "ley seca" en Yucatán

Durante estos períodos de “ley seca”  también se reportaron hechos fatídicos: durante la suspensión de la venta de alcohol hubo al menos 21 muertes por alcohol adulterado.

 En Acanceh y su comisaría Petectunich, siete personas perdieron la vida por el tóxico líquido. En Mérida, al menos 10 sucumbieron tras consumirlo.  En Progreso, tres fueron las fatales víctimas y en Umán, se reportó una muerte en similares condiciones.

En todos los casos, el licor  que se consumieron estaba adulterado con metanol, isopropanol o gel antibacterial, altamente tóxicas si se ingieren.

Robos en expendios

Por otra parte,  cuando menos nueve  locales fueron presas  de los amantes de lo ajeno. Dichos robos ocurrieron en Mérida Yaxkukul, Izamal,  Baca, Progreso,  Motul,  Kanasín y Dzoncauich.

Los botines, en la mayoría de los casos, fueron cervezas y dinero en efectivo. Sobre estos hechos, se tuvo conocimiento de cuatro detenidos.

También fue cerrada más de una decena de  comercios por venta ilícita durante  la prohibición.

Intoxicaciones etílicas

Con las cifras presentadas es notorio  que la “ley seca” en Yucatán no fue tan “seca” y dicha afirmación halla fundamento en las intoxicaciones etílicas que se registraron en los periodos sin comercio legal de bebidas etílicas.

Solo durante la “ley seca” estatal, que  abarcó 18 semanas epidemiológicas de 2020 —de la 15 a la 21 y de la 24 a la 34—,  los registros federales arrojaron que hubo 100 intoxicados por alcohol en la primera fase y 124 en la segunda, siendo un total de 224 afectados por la ingesta desmedida del alcohol.

 Yucatán concluyó  el año de manera trágica en este rubro, pues cerró 2020  como el primer lugar a nivel nacional en intoxicación aguda por alcohol, con 2,444 casos.

De esa cifra 2,309 son hombres y 198 mujeres.

La situación no mejoraría este año

Según los registros de la Dirección General de Epidemiología (DGE) de la Secretaría de Salud, Yucatán ha ocupado el primer lugar en casos de intoxicación alcohólica, respecto a otros estados, desde hace varios años.

En 2018, la DGE reportó 10,524 casos de intoxicación con alcohol atendidos en instituciones de salud públicas en Yucatán. Un año después, Yucatán alcanzó 9,779 en las estadísticas nacionales.

Este año el panorama no se ve prometedor, pues hasta la octava semana epidemiológica de 2021, ya se tenían registrado 103 intoxicaciones etílicas.

El clandestinaje también ha visto nuevos modelos de operación, cómo la instalación de cantinas clandestinas como ocurrió en Tizimín, Valladolid y Mérida, que fueron desmanteladas y dejaron cuando menos 80 detenidos.

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