in ,

Importantes aportaciones

Foto: Megamedia

Rápida integración de la comunidad china en Yucatán

Los chinos que llegaron a esta parte del país entre 1903 y 1930 fueron muy bien recibidos por la sociedad en general, a diferencia de lo que ocurrió en Sonora o Sinaloa, donde los rechazaron, y en Torreón, donde incluso los mataron”, explica el doctor en Sociología Luis Alfonso Ramírez Carrillo, investigador de la Uady, quien se dedicó cuatro años a estudiar la migración china a Yucatán.

En Yucatán se registraron incidentes contra los chinos, pero leves, y la integración se dio bien, “sin negar la existencia de conductas racistas y xenofóbicas contra ellos”.

Los que se asentaron en Mérida se juntaron con otros chinos en el Centro. Su iglesia era la dedicada a San Cristóbal, patrono de los viajeros, en cuyos alrededores también se estableció la comunidad libanesa.

Simultáneamente, atrás de ese templo surgió una numerosa comunidad china de lecheros y horticultores, dice el investigador de la Uady, que acaba de publicar un libro sobre el tema: “El dragón y la ceiba”.

En entrevista con el Diario —esta es la cuarta entrega—, Ramírez Carrillo afirma que desde sus inicios los miembros de esta tercera ola migratoria —antes hubo una en la Guerra de Castas y otra en el auge henequenero— se integraron a las instituciones locales.

El Partido Socialista del Sureste, entonces el partido del gobierno, armó una liga de trabajadores de la colonia china, lo que les dio a sus miembros legitimidad laboral frente al estado y una ciudadanía plena, platica el investigador.

Su integración a Yucatán y al país la demostraron en 1942, cuando México le declaró la guerra a las potencias del Eje, en la Segunda Guerra Mundial, y el gobierno pidió apoyo a todos los ciudadanos, incluyendo los de ascendencia extranjera.

“De la docena de comunidades chinas establecidas en el país en ese entonces, solo respondieron al llamado las de Chiapas, especialmente la de Tapachula; Tijuana y Mérida”, explica.

Para hacer patente su apoyo, la comunidad china en Yucatán participó con un numeroso contingente en el desfile del 20 de noviembre de 1942, a seis meses de la declaración de guerra a Alemania.

De acuerdo con el Dr. Ramírez Carrillo, el Diario publicó al día siguiente la crónica de ese desfile. En ella se decía que el contingente que más llamó la atención, el más aplaudido, había sido el de la colonia china, que envió a cerca de 60 jóvenes, con rifle al hombro, a desfilar en dos alas, haciendo la “V” de la victoria y portando las banderas de los países de Latinoamérica en guerra contra el Eje.

Nueve pelotones

Este batallón, formado por nueve pelotones, iba comandado por Eduardo J. Valdés Suárez y Felipe Cantón, y entre los que cargaban las banderas, según la crónica del Diario, figuraban los siguientes: Julio, Enrique y Gustavo Wong; José, Roberto, Manuel y Ramón Chiu; Julio Molina, Antonio Wu, Luis Wi, Felipe Cinco y Manuel Mer Chi.

Ramírez Carrillo señala que la participación de este grupo en el desfile muestra a una comunidad china totalmente integrada a la sociedad yucateca.

Es la lista de los que desfilaron figuran curiosamente algunos apellidos que no parecerían chinos, como Molina, añade el investigador, “pero en el desfile hay Molinas chinos cargando banderas, aunque también éstos podrían ser solo amigos de los chinos, no sabemos...”.

Otra muestra no solo de integración social, sino de la magnitud de la migración china a Yucatán, es el mausoleo dedicado a esa comunidad en el Cementerio General.

Según Ramírez Carrillo, en ese lugar se encuentran los restos de por lo menos 800 personas plenamente identificadas como chinas.

Añade que otro mecanismo de integración social de los chinos fue la religión, a la que se sumaron con mucha fuerza y devoción.

Esto propició que la comunidad china en Yucatán haya aportado dos importantes jerarcas a la Iglesia Católica: Luis Miguel Cantón Marín, rector del seminario de Mérida y Obispo de Tapachula, quien falleció en 1990 en un accidente aéreo, y el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong, también rector del seminario, obispo de Papantla de 2012 a 2013 y actualmente secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero de la Santa Sede.

“El papá del obispo Cantón Marín fue Luis Cantón Mas, quien originalmente llegó a San Francisco, California, procedente de Cantón, China y allí, como no pudieron descifrar su apellido, lo nombraron Cantón.

Así llegó a Progreso, donde abrió un comercio y se casó con la yucateca Florencia Marín Sánchez, con quien formó la familia Cantón Marín.

El arzobispo Patrón Wong es hijo del señor Wílberth Patrón Montes y de doña María del Carmen Wong Mayín, hija a su vez del inmigrante chino Julio Wong, dedicado al comercio, y de su esposa, apellidada Mayín Ruiz, de padre chino.

El Pbro. Adriano Wong Romero, fallecido en marzo de 2018, fue otro de los sacerdotes de ascendencia china que sobresalió en la sociedad yucateca, dice Ramírez Carrillo. Continuará.— HERNÁN CASARES CÁMARA

 

De un vistazo

Importancia social

Una muestra más de la importancia social de los chinos en esta parte del país es que no solo se integraron, sino mantuvieron durante un tiempo su cohesión cultural a través de tres agrupaciones, dice el Dr. Ramírez Carrillo.

Tres agrupaciones

La primera en crearse, en 1916, fue la Asociación China de Yucatán. Un año después se creó la Liga de Trabajadores Chinos y en los años 20 abrió una oficina del Guomindang, la agrupación de apoyo a Chiang Kai-shek en la guerra civil china.

Síguenos en Google News, da clic AQUÍ .

Domingo Mundial de las Misiones: Homilía del XXX domingo Tiempo Ordinario

Giro en el caso Ravelo