in

Un “manejo perverso”

Una de las nuevas obras en la colonia México. Una asociación civil señala que en muchas construcciones se ocupa espacio “de acera a acera”

Insisten en que hay desorden en la colonia México

La asociación civil S.O.S. Colonia México afirma que el director de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Mérida, Federico Sauri Molina, formula “declaraciones falaces con las que pretende manipular a la opinión pública” para esconder “la discrecionalidad” con que se manejan los asuntos de la dependencia a su cargo.

Al responder a recientes señalamientos del funcionario municipal, la asociación reitera que en la colonia México hay desorden en materia de desarrollo urbano que se tolera desde los altos círculos de la autoridad.

“La agresión al entorno comenzó con la primera administración municipal de Renán Barrera”, subraya Nicolás Andrés Dájer, presidente de S.O.S. Colonia México. “A los antiguos vecinos les ponen muchas trabas si desean hacer modificaciones a sus viviendas, pero se otorga un trato diferente a quienes construyen oficinas y espacios comerciales sin respetar las normas”.

También dice que el arquitecto Sauri Molina recurre a “un manejo perverso” al mezclar las disposiciones del Programa de Desarrollo Urbano con las normas que protegen a las zonas declaradas Patrimonio Cultural Municipal.

También hay un manejo perverso, enfatiza el directivo, al invitar a los ciudadanos a reportar cualquier irregularidad en las construcciones, pues hay documentos turnados a la Dirección de Desarrollo Urbano, con pruebas y sustento legal, que simplemente son ignorados.

El 23 de noviembre pasado publicamos que S.O.S. Colonia México reportó desorden en materia de desarrollo urbano en esa zona, que atribuyó a omisiones, tolerancia y, en algunos casos, complicidad de la autoridad municipal con los infractores.

El meollo del problema, dijo en aquella ocasión Nicolás Andrés a nombre de un grupo de vecinos, es que se violan flagrantemente los ordenamientos que en teoría deben regular el desarrollo urbano de Mérida.

Incluso, la asociación civil expuso algunos casos en los que no se respetaron tales disposiciones y señaló que el abandono de varias casas del rumbo se explica en gran medida por los escollos a que se enfrentan sus propietarios cuando intentan modificarlas, pues se encuentran con candados jurídicos que súbitamente son abiertos para otras personas.

En respuesta, en una entrevista que publicamos el lunes 9 y el martes 10 de este mes, el arquitecto Sauri Molina manifestó que en la colonia México no hay discrecionalidad en la aplicación de las normas de construcción y de urbanismo y que ese sector está protegido por ordenamientos que restringen actividades.

También negó que haya favoritismo o acuerdos bajo la mesa para hacer modificaciones o demoliciones de inmuebles y recordó que la colonia México, al igual que la colonia García Ginerés, fue declarada zona de Patrimonio Cultural Municipal en 2007. Y en la gestión 2012-2015 —la primera administración de Renán Barrera— se amplió el polígono protegido. Hizo notar que desde 2017 está vigente un Programa Municipal de Desarrollo Urbano que sustituyó al aprobado en 2012. Por lo tanto, recalcó, todo lo anterior a 2017 se calificó con políticas totalmente distintas a las de ahora y hay casos de “derecho adquirido”.

Discrepancias

En nueva entrevista, el señor Andrés Dájer reitera que hay falacia en las declaraciones del director de Desarrollo Urbano. Y refuerza sus afirmaciones con los siguientes conceptos:

—Dice (Sauri Molina) que en 2017 se aprobó un nuevo Programa de Desarrollo Urbano (PDU) y que todo lo hecho antes se regía con políticas distintas. Sin embargo, el PDU se tiene que ajustar al reglamento de la declaratoria de zonas de Patrimonio Cultural Municipal, que dispone que toda construcción nueva debe ser acorde con el entorno. Esto no ocurre. Hay quienes han construido como les da la gana, sin respetar las normas legales.

—El mismo reglamento dispone que solo se pueden demoler las edificaciones que no tienen valor arquitectónico o artístico, lo cual será determinado por la Dirección de Desarrollo Urbano. Aquí es donde se aplica la discrecionalidad.

—El mismo reglamento indica, en la fracción 49 del artículo 4, que en las zonas de Patrimonio Cultural Municipal se debe garantizar la calidad de vida de sus habitantes. En los hechos no es así, porque en la colonia México se ha afectado el tejido social. En 2007, año de la declaratoria, era de uso de suelo habitacional, era una zona viva y de pronto se comenzó a martirizar a los vecinos. Y no solo se les martirizó con acciones absurdas sino que se depreciaron sus propiedades, al grado de que muchos tuvieron que malvender. No se había secado la tinta de las escrituras cuando entraba maquinaria a demoler.

—¿A cuál derecho adquirido se refiere el arquitecto Sauri? Alude a una escuela de lenguas de la calle 23 con 24 que, según dice, con las nuevas normas hoy no podría estar allí, pero “se instaló hace 20 años”. No es así: la inauguró Renán Barrera.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Colonia México Quejas y oficios ante la autoridad

Nicolás Andrés, presidente de S.O.S. Colonia México, expone algunos casos de reportes.

Misiva a Desarrollo Urbano

El 12 de septiembre de este año el directivo entregó a Desarrollo Urbano una carta dirigida a su titular, Federico Sauri, para señalar irregularidades en la instalación de unas oficinas en el predio 116 de la calle 27 entre 22 y 24.

Relato detallado

El 23 de septiembre, en otra carta, expuso el mismo asunto al alcalde Renán Barrera, pero con más detalle: en julio se iniciaron obras de remozamiento sin los permisos, el 6 de agosto inspectores del municipio ordenaron la suspensión y colocaron sellos de clausura parcial, dos horas más tarde ingresaron de nuevo trabajadores, el 9 de agosto la autoridad municipal ordenó el desalojo y colocó de nuevo sellos de clausura, el día 14 los posesionarios del predio rompieron los sellos y siguieron los trabajos, y finalmente el 19 del mismo mes inspectores del Ayuntamiento retiraron los sobrantes sellos rotos y colocaron en las puertas copia de un permiso para “remozamiento de vivienda”. Desde el 9 de septiembre opera allí una empresa del ramo inmobiliario.

¿Y las licencias?

Uno de los vecinos recurrió a los mecanismos de transparencia para conocer el tipo de permiso y otros documentos relacionados con ese predio. La respuesta de Desarrollo Urbano, por medio de la Unidad de Transparencia del Municipio —es del 20 de noviembre—, es “la inexistencia de la información” y “ningún trámite autorizado”. En síntesis, no hay permisos.

Licencia de última hora

La asociación civil, recuerda Andrés Dájer, nació como un frente vecinal ante agresiones al entorno urbano de la colonia México. Una de sus primeras acciones está relacionada con una “licencia para construcción de uso diferente a casa habitación” en el predio 119 de la calle 27 entre 24 y 26. La licencia fue firmada por Federico Sauri el 27 de agosto de 2015, a escasos cuatro días de que finalizara la primera administración de Renán Barrera.

Síguenos en Google Noticias

Cuatro víctimas de trata

Males yucatecos