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Juntos por Mérida

Invitan a quienes tienen algo que decir sobre el Programa Municipal de Desarrollo Urbano a participar en el proceso de revisión y actualización del documento.— Infraestructura

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Escogido el modelo de ciudad que quiere ser, Mérida tiene mucho trabajo por delante en su desplazamiento a un tipo de gestión más inteligente, a una nueva manera de entender el crecimiento.

A fin de revertir la tendencia a la expansión progresiva y desordenada, el Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PDU) traza las líneas estratégicas para redensificar Mérida sin que pierda sus atributos, uno de los objetivos más importantes del documento.

La idea de compactar la ciudad ha sido bien recibida en términos generales. Sin embargo, dudas sobre su ejecución generan descontento y plantean muchas interrogantes, entre ellas si está preparada para responder a todo lo que implica llevar más habitantes a una colonia.

La densificación, dicen expertos, tiene que ir necesariamente de la mano de más infraestructura y equipamiento urbanos: mayor suministro de agua y energía eléctrica, parques suficientes, transporte público de calidad, comercios, escuelas, etc…

Ajustes necesarios

Definitivamente, Mérida tiene que hacer adecuaciones en este sentido, dice el Dr. Edgardo Bolio Arceo, director del Instituto Municipal de Planeación (Implan).

El PDU tendrá que ir avanzando en la identificación de responsabilidades, algunas de las cuales se asocian a presupuestos y a otros entes de gobierno, dice.

Y por el nivel de atribuciones municipales que tiene el PDU, es indispensable que trabaje de la mano de un ente de negociación, advierte el funcionario. “La ciudad es un escenario político, donde confluyen fuerzas de distinta naturaleza y es ingenuo pensar que todos tienen los mismos intereses, por tanto, es fundamental reconocer que alcanzar acuerdos es uno de los elementos más valiosos para seguir adelante”.

Se está queriendo cambiar un modelo, lo que lleva a innovaciones en la gestión de la ciudad y de su infraestructura, en la participación de los actores públicos, privados y sociales, agrega. El PDU está proponiendo un modelo, pero no tiene una varita mágica, genera una directriz y se requiere el trabajo de todos en la misma dirección para conseguirlo.

“Aunque no soy ingeniera ni arquitecta, mi experiencia de muchos años en el Ayuntamiento me permite entender que la redensificación es mejor que la expansión en términos técnicos y de presupuesto, porque se trata de usar lo que ya existe, aumentándolo: cambiar un transformador por uno más grande, incrementar la capacidad del tendido de red eléctrica o de agua potable… Definitivamente, en cuestión de infraestructura seguir creciendo es mucho más caro que mejorar lo existente”, interviene Valery Amador Hurtado, directora de Comunicación del gobierno municipal.

Una de las objeciones al PDU, está convencido el Dr. Bolio, es que existe la idea de que la política de densificación va contra la calidad de vida de los ciudadanos, pero es demasiado pronto para hacer una valoración objetiva. “Pero bueno, los señalamientos que se le hacen al programa motivan a revisar los objetivos planteados y encontrar elementos para justificarlos, fortalecerlos o hacer algún ajuste, porque creo que se ha demostrado que hay capacidad para revisar, ajustar y mejorar”.

El factor humano

Otra duda recurrente es si la nueva planificación de la ciudad pone el foco en las personas que la habitan.

El arquitecto Federico Sauri Molina, director de Desarrollo Urbano, señala categórico que no puede ser de otra manera. “El motor, el centro de una ciudad son sus ciudadanos, pensar en un instrumento de planeación que no los tome en cuenta es difícil”.

El PDU, dice, tiene muy claras las directrices de ONU Hábitat, el programa de Naciones Unidas que trabaja por un mejor futuro urbano. “En todos los foros en que hemos participado se habla de la ciudad compacta y ese modelo, obviamente, implica muchas áreas de oportunidad”.

Una prueba de que se ha cuidado el factor humano es que los meridanos tienen una percepción de calidad de vida y de seguridad muy altas, señala. “Y eso solamente se puede dar a través del tejido social”.

Antes, cuando se hablaba de mejoramiento urbano se pensaba que era petrolizar calles, hacer casas, arreglar el alumbrado público… y en realidad es todo eso, pero también mucho más, poniendo siempre en el centro de toda política, de todo proyecto, a las personas, resalta el director del Implan. “Esta transformación está orientada a generar un escenario de equidad, de inclusión, de posibilidades de prosperidad para todos los meridanos”.

La evaluación

Evaluar no es sencillo, no es simplemente averiguar si se hizo o no lo que aparece en el programa, en todo caso ese sería sólo el primer paso, continúa. Después habría que determinar el impacto de lo que se hizo tanto en sí mismo como en otras áreas: si está activando la economía, mejorando el medio ambiente, fortaleciendo el tejido social, si está logrando atraer más inversiones… “Cada acción tiene un montón de implicaciones, por lo que s indispensable esa evaluación fina, detallada”.

Parte de la tarea del Observatorio es revisar los objetivos que se plantearon y contrastar si se están alcanzando. En principio, su recomendación es fortalecer el PDU en algunos aspectos y muy pronto se hará esta tarea, dice.

El Arqto. Sauri hace notar que el mecanismo que establece la Ley de Asentamientos Humanos para la creación y el ajuste de los PDU es muy claro: tiene que estar instalado el Consejo Municipal de Desarrollo Urbano, formado no sólo por dependencias municipales que puedan tener una injerencia directa en el desarrollo urbano, sino también estatales y federales, así como la sociedad civil organizada.

O sea, los planes tienen que seguir una línea muy clara para su evaluación, su elaboración y eventualmente su aprobación, añade, haciendo hincapié en la democratización del documento mediante procesos participativos y en la necesidad de que cuente con el mayor consenso posible.

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“Como he señalado muchas veces, para que Desarrollo Urbano, encargado de ejecutar el PDU, pueda otorgar una autorización necesita estudios de las dependencias estatales y federales correspondientes”, recuerda. “Así es como Japay o CFE informan que pueden proporcionar sus servicios y lo que necesitan para hacerlo: si el transformador debe ser más grande, se instala uno más grande, por ejemplo. Muchas de estas adecuaciones van a cuenta de los desarrolladores”.

El modelo escogido para Mérida es el que marca la tendencia mundial, el de ciudad compacta, y por tanto hay esa idea de redensificación, insiste. “En Mérida muchas familias han dejado sus casas y lo que se busca es aprovechar esos espacios, que sean ocupados por más ciudadanos, es una tendencia que no inventamos nosotros”.

“Creo por tanto que criticar el PDU sólo por dos o tres aspectos y no comprender el documento en su totalidad es ser un poco corto de vista”, agrega.

La abogada Dulce Pacheco González, subdirectora jurídica de la Dirección de Desarrollo Urbano subraya que el PDU no es solamente un manual de operaciones o un instructivo de planeación, sino que realmente tiene el soporte de la Ley de Asentamientos Humanos, que a su vez tiene como respaldo el artículo 115 Constitucional, que da la facultad de la zonificación. “O sea tiene un gran soporte jurídico, un proceso para que sea un instrumento jurídico urbano, no un simple manual de operaciones”, destaca.

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“El PDU incluye todos los aspectos: ambientales, arqueológicos, culturales… todos esos criterios se unen para dar como resultado un documento que está soportado por leyes, normas, reglamentos, por un montón de instrumentos. Y el plus del actual PDU es que está alineado con programas federales y estatales”.

La postura de las autoridades de ninguna manera es estar contra las opiniones, al contrario se agradecen, da gusto ser parte de una ciudad donde la gente es tan crítica, participativa, propositiva, dice el Dr. Bolio. La invitación es a participar para que esas voces se canalicen, se puedan incorporar a los documentos de planeación cuando se abra el proceso.

“Y lo más seguro es que esto ocurra pronto, así que estas visiones para mejorar van a tener cabida. No quiere decir que todo lo que se diga se tenga que hacer, pero sí que se pondrá sobre la mesa para su discusión”, concluye.— Mario S. Durán Yabur

Foto: Megamedia

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