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La Ceramoteca del INAH, biblioteca de la arqueología

Foto: Megamedia

Memoria histórica cultural

Cientos, miles y quizá más de un millón de fragmentos o tiestos que son testigos de la riqueza arqueológica maya prehispánica de Yucatán son celosamente resguardados en la Ceramoteca del Centro INAH de esta ciudad.

El tesoro histórico de la civilización maya de la región peninsular está resguardado en 283 estantes de cedro y caoba, de 11 cajones cada uno.

Guardan los tiestos de la cultura maya de Yucatán en sus distintas épocas 215 estantes, de la arqueología de Campeche son 40, de Quintana Roo 22 y seis de estados foráneos, principalmente de Tabasco y de Chiapas, pero también hay cerámica y barro de China, Inglaterra, España y países del Caribe descubiertos en Yucatán.

Los fragmentos son pruebas fehacientes del avance que tiene la investigación arqueológica.

En 2000 había 174 estantes con colecciones; es decir, aumentó 109 estantes más con evidencias arqueológicas en los últimos 18 años.

A simple vista los tiestos antiquísimos parecieran no tener valor ni significado, pero el estudio meticuloso y tratamiento especial de la pieza revela mucho para las arqueólogas Sylviane Boucher, de origen francés, y la yucateca Yoly Palomo Carrillo, responsables de esta valiosa biblioteca arqueológica.

Solo para dar una idea de la importancia de este material, que durante cientos de años estuvo enterrado en los montículos de piedras de los sitios descubiertos por los arqueólogos extranjeros, mexicanos y yucatecos, la Ceramoteca del Centro INAH tiene la única evidencia palpable de que en terrenos de la comisaría de Komchén, específicamente en terrenos donde se ubica la calera de Mitza, existió una Acrópolis maya de gran importancia.

Las arqueólogas Sylviane y Yoly mostraron al reportero un trozo reconstruido de un cajete que por el color rojizo de la cerámica, sus simbolismos y figuras descubiertas revela que en Komchén existió una Acrópolis.

“Esta pieza de cajete (plato hondo y grande circular como una cacerola) data de mil años antes de Cristo, si hoy estamos en el año 2000 quiere decir que tiene más de 3,000 años de antigüedad”, explicó Sylviane. “Es la pieza más antigua descubierta en Yucatán. Los objetos de Chichén Itzá y Uxmal son de la época de 1,000 años después de Cristo; es decir, son de hace 2,000 años”.

Una Acrópolis la forman construcciones masivas de edificios ceremoniales a gran escala, los cuales eran sectores muy importantes de la ciudad. Allí se asentó el poder político, administrativo y era lugar reservado para los entierros de los gobernantes. De todo esta estructura no quedó nada, más que ese fragmento de cerámica resguardada en la Ceramoteca.

¿Qué valor histórico tiene lo que resguardan?, preguntó el reportero a las investigadoras.

“Toda la memoria de la arqueología de Yucatán está aquí”, responde Sylviane. “Si viene un huracán y lo destruye y todo se mezcla sería terrible. Es un tesoro cultural e histórico”.

“Son piezas que han cambiado los paradigmas a través del tiempo sobre las diferentes teorías arqueológicas, la historia de las civilizaciones están plasmadas en las diferentes colecciones. Podemos ver cómo pensaban los arqueólogos de los años 20 y 30 a través de sus colecciones y palpamos la evolución al día de hoy”.— Joaquín Chan Caamal

“Yucatán es rico por el trabajo de las 20 personas que trabajan en la Ceramoteca, entre personal de restauración y nosotras que hacemos el trabajo de clasificación e investigación”, indicó. “Son años de trabajo. Yo, dice Sylviane, llegué en 1982 cuando se construyó el edificio y empecé a trabajar en este espacio, y Yoly, trabaja desde 1990”.

La Ceramoteca inició su actividad en 1983 y empezó la laboriosa tarea de clasificar los tiestos resguardados en el Museo Palacio Cantón. Hoy, los estantes debidamente clasificados con un sistema similar a la taxonómica biológica son la columna vertebral de cada ciclo del tiempo que vivió la civilización maya prehispánica. Allí están las evidencias de la secuencia cultural evolutiva, el trabajo de los arqueólogos e investigadores, la secuencia cronológica de lo más antiguo a lo más reciente.

El equipo de la Ceramoteca no tiene para cuándo terminar su trabajo porque son cientos de miles de tiestos que son parte de un difícil rompecabezas que cuando se logra armar da forma a una joya arqueológica que si es atractiva, bonita y de suma importancia engalana alguna vitrina de algún museo que lo exhibe como el más grande diamante hallado.

 

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