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La ciudad que queremos

El actual Programa Municipal de Desarrollo Urbano es el mejor que ha tenido Mérida, pero eso no significa que no pueda ser fortalecido, dice el director del Implan.— Sugerencias

Recuerda el arquitecto Edgardo Bolio Arceo que cuando se presentó el actual Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Mérida (PDU) comentó que le parecía bueno, tal vez el mejor que ha tenido la ciudad.

Y dice que hoy, dos años después, sigue opinando lo mismo, lo que no significa que el programa sea perfecto. “Puede ser mejorado, como todas las cosas”.

Desde el inicio de la plática, el director del Instituto Municipal de Planeación (Implan) hace saber que el PDU tiene un proyecto de ciudad, una visión y un modelo —llamado de Asentamientos y Desarrollo Urbano— que gira alrededor de tres ejes:

1. Una zonificación a nivel primario, es decir, define dónde es deseable crecer y dónde no.

2. Una visión municipal, o sea, no se refiere solamente al área urbana, a la ciudad, sino también a los 48 centros de población suburbanos y rurales del municipio, lo que “es muy valioso, porque hace visibles estas comunidades, que no son iguales, pero deben estar concebidas dentro de la estructura”.

3. Un esquema del funcionamiento urbano: cómo está distribuida la ciudad, cuáles son sus distritos, cuáles sus subcentros, cómo opera.

“Lo más positivo del programa es que propone un modelo de ciudad y orienta todos sus estrategias y objetivos a esa nueva forma de entenderla”, insiste.

A su juicio, no tiene sentido ponerse a debatir si el PDU es una ley o no porque está perfectamente claro que no lo es: se trata de un instrumento de planeación que utiliza leyes y reglamentos para fundamentar sus estrategias y sus acciones. “Es un instrumento técnico-normativo, que orienta la política pública en materia de desarrollo urbano y ordenamiento del territorio del municipio”.

Debe considerarse que el principio fundamental en que se basa es que la facultad para ordenar y tomar decisiones acerca del suelo reside en la Nación. Es, pues, una atribución municipal válida, derivada de la Constitución. “Pueden estar tranquilos los ciudadanos: el PDU es completamente legal. El proceso que se siguió para su elaboración, su publicación, su inscripción en los registros, siguió al pie de la letra lo que establecen las leyes”.

Evaluación constante

El funcionario reitera que el PDU es un instrumento que puede irse ajustando porque, subraya, “Mérida es lo suficientemente madura como para estar dispuesta a evaluar todo lo que hace en materia de planeación”. Y para ese fin existe el Observatorio Urbano, un órgano autónomo, interdisciplinario y plural que da seguimiento a objetivos y estrategias y sugiere lo que debe ser mejorado.

Y este organismo —integrado por ciudadanos, asociaciones, instituciones, universidades y los tres niveles de gobierno— ha señalado que es necesario hacer ajustes al PDU, principalmente en puntos como gestión del uso del suelo, expansión urbana, densificación y capacidad de la infraestructura y los servicios.

A grandes rasgos, las recomendaciones van en el sentido de actualizar el programa en tres aspectos: atender las peticiones que hizo el Cabildo cuando aprobó el documento y que quedaron pendientes; incluir planes y documentos elaborados desde 2017 hasta la fecha, y atender recomendaciones en la operación rutinaria que permitirían facilitar la implementación y uso del PDU.

El Dr. Bolio Arceo se refiere en primer lugar a las tareas que dejó el Cabildo:

—Rectificar los límites municipales conforme se van acordando con ayuntamientos vecinos. “Con Kanasín y Umán ya hay arreglos y hay que ajustar el PDU en ese aspecto, lo que tiene implicaciones de toda naturaleza”.

—Concretar mecanismos de gestión de suelo urbano, tema en el que hubo un avance en el PDU anterior y ahora requiere trabajarse más.

—Definir la zonificación secundaria, tomar decisiones a una escala más pequeña. Actualmente las políticas están planteadas para el territorio en su totalidad, pero hay un reconocimiento de que cada zona es distinta, así que en el proceso de perfeccionamiento este es uno de los temas a trabajar.

Acerca de los documentos que hay que incorporar, menciona la actualización del Plan de Manejo de Cuxtal, el Plan de Infraestructura Verde, el Atlas de Riesgos y el Plan de Movilidad Urbana que en estos días debe terminarse. “Son instrumentos estratégicos que tienen que fortalecer al PDU”.

Y en el punto de la vida rutinaria, de la operación, se han identificado procesos que deben ajustarse —facilitándose o aclarándose— a fin de que el ciudadano tenga más certeza en los trámites que debe realizar.

“La ciudad está en constante cambio y sus instrumentos de planeación también deben ser dinámicos, ágiles, así que todas las sugerencias serán puestas a consideración”.

“Y cualquier modificación se hará en los términos que la ley establece, no vamos a hacer cambios de líneas, ni de palabras, ni de planos, ni nada fuera de un marco absolutamente legal. El proceso de fortalecimiento del PDU será completamente transparente”.

Un tema delicado

El Dr. Bolio Arceo también habla sobre el temor de que Mérida pierda los valores, las tradiciones, la forma de vida que la hacen distinta a tantas otras, una de las preocupaciones que externaron cuatro expertos en urbanismo entrevistados por separado por el Diario. Y su posición es que los conceptos de identidad, cultura y patrimonio cultural también son de permanente cambio.

“Todos queremos ver atributos que permanecen en el tiempo, pero las ciudades cambian al ritmo en que cambian sus habitantes”.

“¿Qué quisiéramos, que Mérida fuera todavía la de Montejo, la de Lucas de Gálvez, la de Carrillo Puerto? ¡Queremos que sea la Mérida de 2019, pero con elementos de todas esas épocas! Entonces parte del reto consiste en conciliar algunas permanencias con algunas transformaciones, de manera que podamos hilar todos los tiempos en el mismo lugar”.

Y acerca de la estrategia de densificación, epicentro de las críticas, aclara tajante que no se está pensando en destruir la ciudad que ya existe, sino sacar adelante un proceso de transformación responsable que se ajuste a las necesidades del tiempo.

“Que esa preocupación no quite el sueño a los especialistas, de hecho les pedimos que en el proceso que se va a abrir participen no con ideas sueltas sino con elementos que ayuden a la toma de decisiones”.

“Los cuatro ven razonable la idea de aprovechar lo que ya tenemos en vez de seguir expandiéndonos, sus preocupaciones están en si se trata de una receta general o debe señalarse que para tal zona es una dosis y para otra zona una dosis diferente. Hacia allá vamos”.

Esfuerzo de gestión

Otro reproche al PDU es que no está haciendo nada por detener la desordenada expansión del Periférico hacia afuera. En respuesta, el titular del Implan presenta un dato “para que la comunidad ponga en comparación”:

“Estamos pasando de un esquema que permitía urbanizar 80,000 hectáreas a uno que admite 26,000. Este avance requirió de un enorme esfuerzo de conciliación de todos los grupos”, apunta.

“Quisiéramos que fueran menos, como otros desearían que fueran más, pero debe reconocerse que hay un marcado cambio de tendencia pasar de ‘todo el territorio es urbanizable’ a ‘gran parte del territorio no es urbanizable’. Puede ser mejor, pero sería justo reconocer el esfuerzo de gestión con actores de distinta naturaleza: empresarios, universidades, grupos de vecinos…”.

El Dr. Bolio Arceo niega también que pocos hayan tomado parte en la definición de los temas delicados, como el del uso de suelo. “En todas las votaciones estuvieron el Consejo Urbano, el Consejo de Desarrollo Urbano, académicos, expertos”, afirma. “Todas las sesiones —algunas con asistencias numerosas, otras con menos— fueron representativas de diferentes visiones”.

De hecho, confiesa, en algunos puntos no hubo acuerdo y hubo que dejarlos pendientes para que el proceso pudiera seguir, así que en esta siguiente fase de actualización del PDU habrá que continuar esas negociaciones.

Acuerdo plural

“Tan importante como las ideas fue la capacidad para concertar acuerdos y llegar a un proyecto aceptado por todos. Esto es lo más valioso del PDU, que todos dieron el visto bueno, unos más contentos que otros, pero el esfuerzo para la construcción de un acuerdo colectivo fue enorme… y eso es lo que estamos defendiendo”.

Obviamente, prosigue, es posible otro proceso de valoración y de negociación, “pero no puedo dejar de defender el resultado de un acuerdo ciudadano plural”.— Mario S. Durán Yabur

Lo más positivo del vigente Programa de Desarrollo Urbano es que propone un modelo de ciudad para Mérida y orienta hacia allí sus estrategias y objetivos

 

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