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La edad no es ningún pretexto

Los reyes de la tercera edad Eleazar Efraín Ambrosio Toro y reina Magdalena Nájera Pozo, quienes invitan a su coronación este domingo 16 en el parque “Iches Burgos” de la colonia Chuburna.

Reyes infantiles y de la tercera edad gozan su energía

¿Se imaginan un carnaval en el que en lugar de flores tiraban huevos podridos y tomates?, así fue la infancia de Eleazar Efraín Ambrosio Toro, rey de la tercera edad del Carnaval de Mérida.

En su visita al Diario acompañado por la reina Magdalena Nájera Pozo recordaron cómo eran los carnavales de antes. “Desde muy temprana edad me disfrazaban y nos íbamos en un camión de redilas porque no había carros alegóricos. Te cobraban dos pesos por el paseo que se realizaba desde San Juan y pasaba por varias colonias y se armaba una guerra de huevos podridos y pedradas”, platica Eleazar.

Los reyes de la tercera edad Eleazar Efraín Ambrosio Toro y reina Magdalena Nájera Pozo, quienes invitan a su coronación este domingo 16 en el parque “Iches Burgos” de la colonia Chuburna.
Fayne Pat Alberto y Manuel Benjamín Cervera Bojórquez, reyes infantiles del Carnaval de Mérida. Tendrán su coronación este sábado 15 en el parque de la Colonia Dolores Otero.

Tras esas experiencias, le da gusto que todo eso haya “quedado en el olvido” y ahora se pueda disfrutar de un ambiente completamente familiar.

Magdalena no iba al carnaval de niña pero cuando creció y tuvo hijos ella se encargaba de disfrazarlos para ir a los desfiles.

“Fue una gran experiencia en familia”, dijo. Para ella, ser la reina del carnaval era una ilusión muy grande pues en los desfiles solía ver con admiración a las jóvenes en los carros alegóricos y ya con 66 años de edad pensó que eso ya no era para ella. “Pensaba que ya nunca lo iba a lograr, porque yo ya voy para abajo”, dice.

Incluso cuando acudió a la sesión de fotos con sus trajes carnavalescos, ni siquiera podía creer que era ella, cuenta que no dejaba de verse porque es un momento que nunca imaginó.

Efraín Ambrosio de 73 años aún recuerda cuando hace 55 años fue el “Rey Feo” de la escuela “Santiago Meneses” y a los 9 años de edad su hermana le enseñó a bailar ritmos como el “Cha cha, cha” y “Rock and roll”. “Ahora que vuelvo a ser rey feo puedo decir que representar a Mérida como rey es lo mejor que me ha pasado, me siento muy orgulloso. Me encanta la música, soy bastante alegre y he sido bailarín todo el tiempo”.

Aunque ahora siente que va a “arrancarse la cabeza” cada vez que se quita los penachos, está seguro de que es una experiencia que vale la pena y espera ser recompensado con una fotografía junto a Maribel Guardia, quien será una de las invitadas para los desfiles. “Me daría mucho gusto conocerla porque siempre me ha caído bien y antes que los gusanos se coman estos ojos tienen que disfrutar”, dice Efraín para desatar la risa de su compañera.

Magdalena se siente feliz de ser el orgullo de sus hijos, nietos y bisnietos quienes le piden acompañarla en las actividades del carnaval.

Ambos toman clases de canto, música, baile y pintura en el Centro Renacer del Ayuntamiento. “Somos muy activos, nos gusta hacer de todo y yo creo que por eso estamos aquí y espero que representemos dignamente al carnaval”, añade Efraín, a quien le gusta mucho tocar la guitarra y el órgano, aunque no lo hace de forma frecuente pues no tiene uno en casa.

“Yo tengo un puestecito en el Centenario donde vendó todo lo que hago como mis pinturas y tejidos”, dice Magdalena, quien tiene 4 hijos, 10 nietos y 5 bisnietos pero vive sola. Mientras que Efraín trabajaba como empacador en un súper pero se retiró porque padece diabetes y le ocasionaba mucho cansancio estar parado. Se dedica a cuidar a su esposa con la que lleva 50 años casado y tiene dos hijos, cinco nietas y una bisnieta. “Todavía no hay un varón que me represente”, dice mientras ríe.

Efraín y Magdalena son un verdadero ejemplo de alegría, se ríen de todo y ven en la música la solución a las “caras largas” de otras personas. “Yo mi música no la dejo, donde vaya me pongo a bailar. Cuando salgo de casa me tiro un litro de aceite y que digan lo que quieran de mí, no me importan las críticas porque yo así estoy feliz”, dice Magdalena.

Para ellos, la clave es mantenerse activos sin importar la edad que uno tenga, es por eso que se sienten agradecidos con espacios como Renacer, donde se ofrecen actividades para las personas de la tercera edad. “Nos ayuda bastante en nuestra vida diaria, porque cuando no tienes nada que hacer se te olvidan las cosas y te deprimes”, explica Efraín.

“Mi meta ha sido no quedarme en casa, porque si estás acostada todo el día te enfermas; mis clases me dan energía y aunque tengo 66 años estoy feliz con eso porque son años bien vividitos”, añade Magdalena. Otro aspecto que la hace mantenerse positiva es que en su vida no hay rencor ni envidias pues suele ser una buena persona.

Efraín asegura que el secreto de su energía es que siempre ha sido deportista. De joven competía en 400 metros planos y salto de longitud. Además, jugaba béisbol, fútbol y voleibol y solía correr más de cinco kilómetros al día. “Ya no estoy para eso así que ahora me dedico a pasear, bailar y gozar el tiempo que me queda de vida”.

Su consejo es “tomar la vida como venga”. “Si Dios te permitió dar este paso que es la tercera edad, tienes que vivirla al máximo de lo que puedas. Ocupar tu mente en algo positivo y no dejarse. Esperamos que nuestra alegría los contagie y se den la oportunidad de disfrutar no solo el carnaval sino la vida misma”.

La misma energía

Igual de carismáticos, alegres y energéticos son los reyes infantiles Fayne Pat Alberto y Manuel Benjamín Cervera Bojórquez, quienes ven como un gran logro portar la corona.

Fayne inició con el baile desde los tres años de edad, luego tuvo clases de canto, locución, teatro, gimnasia, ballet y jazz y desde que tiene memoria ha participado en comparsas de su escuela. “Siempre he participado con distintas academias y el año pasado cuando terminó el desfile le dije a mi mamá que quería ser la reina del carnaval, por eso me estuve preparando mucho más con el baile”, platica.

En cambio, Manuel Benjamín se dedica por completo a los deportes con clases de fútbol, natación y béisbol; nunca había sido parte de una comparsa pero la mayoría de su familia ha bailado en distintos carnavales y tiene amigos que han sido reyes, por lo que quería vivirlo en carne propia. “Mi familia es súper carnavalera, mis tías bailan y van a los carnavales. A los desfiles voy con mis primos y todos nos disfrazamos; soy el primero que realmente está en un show del carnaval oficial y me siento muy orgulloso por eso”, dice.

Para ellos, ha sido difícil ya que además de los compromisos como reyes tienen que cumplir con sus escuelas, aunque han recibido el apoyo de sus maestros. “Me dejan mucha tarea, pero siempre la hago rápido para ir a los ensayos. Mis maestros saben que estoy metida en esto y son comprensivos”, añade Fayne.

Manuel lo ve como un gran sacrificio, pues por el momento dejó sus clases deportivas para dedicarse al 100% al carnaval y su escuela. Además, está mentalizado a que cuando regrese tendrá que “esforzarse el doble para volver a tener condición”.

Están seguros que pararse en un escenario o en un carro alegórico no es nada fácil y que las personas tienen que hacerlo alguna vez en sus vidas para descubrir cómo se siente.

“Se siente mucha presión al saber que la gente está esperando muchísimo de ti y tienes que dar lo mejor en todo momento”, dice Manuel. Es por eso que ambos están ensayando “lo necesario” para contribuir en la gran fiesta y algarabía que promete el carnaval de Mérida.— Gloria Montero Leal

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