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La situación de la economía yucateca, un reto sin precedente

La situación de la economía yucateca, paralizada por la epidemia de coronavirus, es ya insostenible, señala un estudio del CCY.— El pico

Con el inicio del retorno gradual a las actividades económicas y cotidianas —pese a que todavía no se sabe con certeza cuál será el alcance de esta crisis—, resulta conveniente poner sobre la mesa los posibles escenarios de la recuperación.

Ese es precisamente el objetivo de la nueva entrega del Centro para la Competitividad de Yucatán (CCY): aportar datos para conocer mejor la situación, entender la dimensión inicial de los desafíos y poder así dirigir con más precisión las estrategias y los esfuerzos colectivos para reemprender de la mejor manera el camino al crecimiento.

Un vistazo general

De entrada, el CCY recuerda que la pandemia del coronavirus tiene a la economía mundial en terapia intensiva. Seis de los 10 indicadores del Reporte Situacional de Tendencias y Riesgos Globales (Global Crisis Index) están al rojo vivo, por encima del nivel que enciende los botones de alarma en los mercados internacionales, las grandes compañías y los bancos centrales.

Las consecuencias económicas inmediatas del Covid-19 dominan las percepciones de riesgos del Reporte. El peligro mayor, la posibilidad de que se alarguen las condiciones adversas, está en un nivel muy alto. Hay poco más que decir en este aspecto, señala Amenoffis Acosta Ríos, director del CCY: la economía mundial vive la mayor contracción de su actividad —producción, empleo, consumo y comercio— en varias décadas “y evidentemente México y Yucatán no escapan a esta situación”.

Impacto en México

Los efectos negativos de la crisis en el empleo del país son devastadores, recuerda el informe del CCY. La semana pasada, el Inegi dio a conocer que en abril el coronavirus sacó a 12.5 millones de mexicanos del mercado laboral (la mayor parte en la economía informal)… y falta todavía contabilizar mayo.

Para dimensionar el daño, el CCY recuerda que en enero y febrero de 2020 México generó al día 3,202 puestos de trabajo, pero en los últimos tres meses, se destruyeron 11,500 diarios, según datos del IMSS.

Situación en Yucatán

En Yucatán, el covid-19 dejará sin empleo a unos 80,000 yucatecos, como admitió en fechas recientes el gobernador. “En su entrega anterior, el CCY indicó que 142,000 puestos de trabajo estaban en peligro por la epidemia, pues bien, 80,000 ya no los podemos defender”, apunta Acosta Ríos.

Y los daños tienden al alza. En una encuesta de Coparmex Mérida, se preguntó a los empresarios si habían tenido que despedir empleados: 38% respondió afirmativamente, 44% dijo que no, pero que estaba batallando para evitarlo, y sólo 9% indicó que no tenía ningún problema al respecto.

“Coparmex nacional ha señalado repetidamente que, así como contamos enfermos y fallecidos, la economía ya está empezando a contabilizar empleos destruidos y empresas muertas”, dice Amenoffis.

Un dato para contrastar: se crearon 87,000 empleos en Yucatán en 2019, en lo que ha sido el mejor año en ese rubro. Esto es, comenta Acosta, el fenómeno pandémico está poniendo en riesgo los esfuerzos de todo un año —o de varios, si la emergencia se prolonga— en uno de los indicadores económicos más sensibles, como es la creación de empleo.

La caída

La economía mexicana ya andaba mal antes del coronavirus, pero la pandemia agravó la situación y los pronósticos de varias instituciones financieras apuntan a un desplome del PIB que va del -7 al -10%, ubicándose entre las caídas más drásticas a nivel global.

Las predicciones varían de país en país por la expectativa de los analistas en torno a la habilidad del gobierno para establecer medidas anticíclicas que mitiguen el impacto. “Como en México no se ve nada así, evidentemente el pronóstico es más pesimista”.

El PIB de Yucatán

En Yucatán no hay proyecciones oficiales. “Si especulamos un poco, encontramos una referencia buena y una mala. La buena es que en los últimos cinco años el desempeño de la economía yucateca ha sido mejor que la media nacional, lo que lleva a pensar que la caída puede no ser tan profunda”, indica el reporte.

La mala es que los sectores más afectados por la crisis del coronavirus son precisamente los de mayor relevancia en la economía de Yucatán: comercio, servicios, turismo, transporte y construcción. “El covid-19 dispara con puntería de francotirador contra economías como la de Yucatán”, dice Amenoffis.

Desidia

Es indiscutible que se necesitan medidas de estímulo fiscal para estabilizar la macroeconomía. Los gobiernos de todo el mundo desarrollado prometieron brindar alivio económico —y muchos ya lo están haciendo—, para salir de la situación.

Sin embargo, México es la nota discordante. El documento señala que de los países del G20, Japón estableció un plan de ayuda fiscal a sus empresas equivalente al 21% de su PIB; Argentina, que es un país quebrado, destinará el 4%; Estados Unidos, el 11%, y Canadá, el 8%. Las medidas del gobierno mexicano llegan 0.7%.

“Se dice por ahí que es mucha la necedad de los empresarios en que les condonen impuestos. La realidad es que nunca han pedido eso, sino que se les difiera el pago de las tributaciones”, aclara el director del CCY. “Hay que recordar que el sistema tributario mexicano exige pagos provisionales que no se existen en otros países, los cuales cortan el flujo de efectivo de las empresas, les quita recursos que podrían ser utilizados para evitar la bancarrota”.

Los países protegen a sus empresas porque de ellas obtienen recursos mediante el cobro de impuestos. De ahí que los paquetes completos de ayuda –incluye otros tipos de incentivos además de los fiscales- alcancen cifras significativas: el programa de Alemania, por ejemplo, corresponde el 60% de su PIB. El paquete completo de México sigue en 0.7%.

“El gobierno federal no está ayudando en nada, no está haciendo nada”, apunta Fernando Ponce Díaz, presidente de Coparmex.

El caso local

En Yucatán la gente se pregunta todavía si era necesario aquel crédito que buscaba el gobierno estatal, negado por los diputados, para hacer reflotar la economía. El informe del CCY pone las cosas en perspectiva: el primer crédito de $1,500 millones —que sí fue autorizado— equivale al 0.1% del PIB estatal, cuyo valor es de $263,000 millones. Si a ese 0.1 se le suma el 0.7 de ayuda federal, llega al 0.8%, “insuficiente para una intervención macroecómica del tamaño que se necesita”.

¿Vamos de salida?

De acuerdo con una proyección del científico Youyang Gu, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), quien se ha vuelto una referencia mundial por lo atinado de sus predicciones, en México la pandemia alcanzará su pico entre finales de julio y principios de agosto, y comenzará su descenso a mediados de septiembre.

De hecho, las proyecciones de Gu señalan que el punto más alto de la curva de muertes diarias en México ocurriría el 10 de agosto, mientras que el pico de infecciones nuevas estimadas sería el 22 de julio.

Esto quiere decir que es muy probable que el semáforo se mantenga en rojo todo ese tiempo. Y si las restricciones a la actividad económica continúan como hasta hoy, las consecuencias podrían ser muy graves para las empresas y los trabajadores.

“En resumen, compartimos la preocupación sanitaria de la autoridad, pero considerando que esta pesadilla está lejos de terminar, creemos que lo que corresponde es actuar de acuerdo con esa realidad”, señala Ponce Díaz. “El coronavirus no se va a ir pronto, necesitamos entonces aprender a convivir con tranquilidad con esta realidad, no podemos seguir con esta parálisis”.— D.Y.

Cuando se dice que la crisis está golpeando a los empresarios, la gente piensa en Slim, Azcárraga, Salinas Pliego, Bailleres… “pero la verdad de las cosas es que, además de que ninguno de esos megamillonarios vive aquí, la inmensa mayoría de las empresas yucatecas son y medianas, viven al día y tienen uno o dos colaboradores”, apunta el director del CCY.

“Y más todavía, los principales afectados son los miles de yucatecos que se pueden quedar sin trabajo, sin su forma de sustento”, abunda. “El 82% de todos los empleos en la entidad es generado precisamente por esas empresas micros, pequeñas y medianas que están en riesgo”.

“Esto hay que aclarárselo muy bien al gobierno federal. Nadie está pidiendo que rescate a Slim, lo que se está solicitando es ayudar a salvar las fuentes de empleo de los ciudadanos”.

Ese es el tamaño del reto que tenemos.

En estos momentos, el empresario yucateco está siendo solidario, pero su apoyo está supeditado a su flujo de efectivo, que está a punto de agotarse. El mismo sondeo de Coparmex revela que a muchos, el 17%, se les acabó el dinero la semana pasada, a otro 17% se le termina el próximo lunes 15 y al 12% el día 30. Menos de la mitad (el 49%) dijo que seguirá operando después de junio, con problemas, pero sin cerrar.

El oxígeno que queda es muy poco… De hecho muchas empresas ya bajaron la cortina definitivamente.

¿Medir qué?

De acuerdo con los economistas, la recuperación puede seguir tres caminos, descritos con letras del abecedario: “V”, “U” y “L”.

El escenario más dinámico es en “V”, pero desafortunadamente en el caso de México es también el menos factible. Se habla de recuperación en forma de “U” cuando los indicadores económicos tardan más tiempo en llegar a los niveles a los que se encontraban antes de la recesión. “Lo menos malo sería esta opción”, dice Acosta Ríos.

Por último, está el escenario en “L”, el más dramático y menos deseado. La caída suele ser drástica y la recuperación tan lenta que puede tardar varios años.

Si se quisiera intuir cómo se verá Yucatán dentro de dos años, habría que considerar qué camino seguirá la reactivación: si es en “V”, estará mejor de lo que hoy está. Si es en “U”, apenas estaríamos llegando a como estábamos hace un año. Y si, desafortunadamente, es en “L”, habría un retroceso de cinco o más años y en ese caso habría un número muy importante de personas –al menos 80,000, en palabras del gobernador- buscando trabajo sin encontrarlo, comenta.

Las políticas públicas definitivamente inciden en cómo se da esta curva, concretamente en tres factores: primero, en la mitigación del daño. Por ejemplo, vemos como el gobierno del Estado están tratando de achicar el agua, mientas al federal no le importa que el barco se hunda.

Segundo, en la duración, podemos estar confinados un mes, tres, cinco, un año… las políticas públicas hacen que la recuperación sea más ágil o más lenta.

Tercero, la dirección. Con sus decisiones, el gobierno señala la ruta de la recuperación y qué sectores lo van a hacer.

“Ya vimos la magnitud de la crisis y nos dicen que se prolongará por lo menos hasta agosto. Si a estas dos variables las cruzamos con los días de liquidez de las empresas, las consecuencias en los empleos y en el bienestar de las familias serían terribles. No hay que ser adivino para saberlo”, concluye.

CCY Empleo

El empleo ha sido una de las principales víctimas colaterales de la emergencia de salud.

Sin sustento

El CCY recuerda que, según datos del gobierno, la parálisis económica derivada de la epidemia dejará a unos 80,000 yucatecos sin empleo.

En el país

12.5 millones de mexicanos quedaron fuera del mercado laboral en abril.

Locatarios del mercado Lucas de Gálvez mantienen precios

Hay 15.6 casos de Covid-19 por cada 100 mil mexicanos