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Lacerante indiferencia

Foto: Megamedia

Como sociedad no estamos preparados para hacer frente al fenómeno del envejecimiento en México, subraya una investigadora de la Uady.— Paliativos del gobierno, no soluciones

La investigadora Gina Villagómez Valdés es enfática: “El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos sociales a los que menos importancia se le ha dado en el país”.

“Los gobiernos en todos los niveles han centrado la mayor parte de sus esfuerzos en lo que se denomina transferencias formales, es decir, en apoyos materiales como despensas, lentes, sillas de ruedas o apoyo económico, pero son acciones que no resuelven ni planean a futuro, no prevén, son paliativas, de tal forma que en muy pocos años las condiciones de vida de la gente mayor se verán muy afectadas”, indica la profesora investigadora del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Niguchi” de la Uady

Como sociedad, subraya, no estamos preparados para hacer frente al fenómeno del envejecimiento en México.

“Para diseñadores de política pública el objetivo es la vejez, no el envejecimiento como fenómeno de largo plazo”, agrega. “Con ello quiero señalar que se otorgan apoyos para remediar, más bien para paliar, y no para prevenir. Ese es el problema principal. No se está preparando al país para vivir la vejez”.

En días pasados publicamos la primera parte de amplia entrevista con la doctora Villagómez Valdez, con motivo de las estadísticas oficiales que confirman el rápido envejecimiento de la población de Yucatán, como en todo el país.

Plan más agresivo

Al continuar la plática, la académica expone que un ejemplo de prevención para la vejez son las políticas públicas de salud: prevención de diabetes, obesidad, hipertensión, etcétera, pero insiste en que se debe trabajar con más fuerza para lograr un cambio en las nuevas generaciones de la gente mayor.

“Eso debe trabajarse desde la niñez”, abunda. “Hasta ahora se está comenzando a hacer, pero debe ser un plan más agresivo. Eso es solo un ejemplo. Una parte importante de la población adulta mayor no tiene acceso a prestaciones de seguridad social, servicios de salud o servicios básicos. En la mayoría de los casos esta vulnerabilidad no radica solo en la edad, sino en una generalizada precariedad de los dispositivos de protección establecidos por los gobiernos.

Esa situación, continúa, significa que hay una fuerte desigualdad y una escasa respuesta a las necesidades de este grupo social por parte de la política pública.

“Se sigue pensando que los asuntos de los mayores son responsabilidad de la familia y no del gobierno o de la solidaridad colectiva”, apunta. “El impacto de la gente mayor en condiciones vulnerables resultará una fuerte carga para el sistema económico del país”.

Mujeres vulnerables

Otro aspecto importante que se debe considerar, de acuerdo con la doctora en Antropología Social, son las diferencias de género.

“Las mujeres viven más años que los hombres y en muchos casos quedan viviendo solas en sus hogares, lo que las hace más vulnerables al abandono emocional, al fraude, al robo o despojo”, enfatiza.

Sobre este punto, la entevistada también señala lo siguiente:

—No son suficientes las estructuras dispuestas por el gobierno para atender a la gente mayor, especialmente si es mujer, maya, anciana, en municipios alejados y con altos índices de edad.

—Al vivir más y en condiciones más vulnerables, es preciso tener acciones de gobierno particulares para el cuidado de la última etapa de la mujer, especialmente si no tiene familia o es pobre.

—Las mujeres tuvieron poco o nulo acceso a un trabajo formal a lo largo de su vida. Por eso depende de pensiones de viudez o de su propio trabajo para sobrevivir.

—Las mujeres quedan a merced del apoyo de los hijos, quienes muchas veces las integran a sus familias porque son las nuevas madres de los nietos, a quienes tienen que atender duplicando su trabajo generacional. Esta situación se agravará en el futuro si tomamos en cuenta las cifras presentadas por Conapo (Consejo Nacional de Población, sobre el aumento de la población adulta a paso cada vez más veloz).

—Las mujeres son presa más fácil para el fraude o el despojo, incluso de sus propios hijos o familiares.

—A pesar de su edad, las mujeres apoyan a sus descendientes, les proporcionan parte de su vivienda en zonas rurales, comparten sus apoyos de gobierno y hacen trabajo doméstico para ellos.

En cuanto a los cambios que se deben realizar, la investigadora del “Hideyo Noguchi” hace notar que las diferencias regionales son marcadas: no es lo mismo vivir en centros urbanos con servicios médicos, de socialización y comerciales cercanos que en comunidades alejadas de lo básico, como centros de salud.

“Deben considerarse las diferencias étnicas, tomando en cuenta la cultura del pueblo maya, donde debe existir apoyo en su propia lengua y tomando en cuenta sus costumbres ancestrales”, dice.

También señala que se debe dejar de utilizar a los adultos mayores como botín electoral, solo cuando se requiere su voto.

Además, prosigue, es preciso fortalecer el sistema de sanción a los delitos cometidos contra la gente mayor. A la fecha no hay un sistema especializado en tercera edad para atender sus demandas particulares, como sí existe para los grupos de adolescentes y de mujeres.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Yucatán Comparación

Yucatán está sobre la media nacional en índice de edad, recuerda Gina Villagómez.

Las políticas públicas

El mayor número de adultos mayores se centraliza en algunos municipios donde es necesario focalizar políticas y acciones de gobierno de acuerdo con sus condiciones, señala la investigadora.

Sistema limitado

También considera que el sistema de cuidado es cada vez más limitado, tanto por parte de autoridades como de la familia.

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