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Las carencias en el sistema de luz de la Península

Uno de los mayores problemas de la CFE es la antigüedad de las centrales

Tres focos de alerta

Segunda de tres entregas de un trabajo elaborado por el ingeniero Juan de Dios Bustos Torres, exfuncionario jubilado de la Comisión Federal de Electricidad y profesor de Termodinámica del Instituto Tecnológico de Mérida:

Ahora abundaré sobre las causas principales de la situación actual del sistema eléctrico peninsular, que son tres:

1) La falta de suministro del gas natural.

2) El deterioro de las centrales de la CFE debido a la antigüedad de estos equipos y a que en el sexenio pasado se les cortó o redujo el presupuesto para su mantenimiento.

3) La falta de inversiones públicas y privadas para construir nuevas centrales de ciclo combinado que sustituyan a las centrales antiguas.

Sobre la primera causa, que es el desabasto de gas natural, se trata de una situación que se ha tenido desde hace varios años, pues la operación de la tres centrales privadas con gas es limitada, por lo que se ha mencionado sobre el accidente de la plataforma marina Abkatun en 2016 y por la declinación natural de los pozos de gas que ha obligado a Pemex a inyectarles bióxido de carbono a presión, pero esto contamina al metano o gas natural y en ocasiones no puede utilizarse en las turbinas de gas por riesgo de daños. Por eso actualmente solo hay gas para producir 315 megawatts en lugar de los 1,261 MW.

Una probable solución es que después de muchos retrasos en la construcción del gasoducto marino Texas- Tuxpan, hace pocos días entró en operación y hay disponibilidad de mayores flujos de gas, pero como ya se mencionó en el Diario, hay que construir un gasoducto de 20 km y una estación de compresión en Cempoala, Tabasco (proyecto que está suspendido por malos manejos de la administración anterior), para conectar este nuevo gasoducto con el de Mayakán, que transporta el gas a la Península y requiere una inversión de mil millones de pesos.

Es urgente acelerar estos proyectos para que en unos 6 meses se terminen y se disponga del gas necesario. Esta es la mayor prioridad y es de carácter urgente para que las tres grandes centrales privadas de la Península dispongan del gas continuamente, y entreguen toda su potencia y se elimine el gran riesgo actual de restricciones frecuentes en las ciudades, industrias y servicios turísticos de la Península de Yucatán.

Otras posibles opciones de mediano plazo es traer el gas natural comprimido o licuado llamado LNG por barco, en contenedores esféricos o boyas como se hace con éxito en otros países, como Panamá y República Dominicana, que llevan este gas desde Bolivia y lo usan en sus centrales de ciclo combinado y para sus industria.

En nuestro caso se podría descargar en puntos cercanos al ducto Mayakán, por ejemplo en Seybaplaya, que requeriría de un ducto corto de unos 4 km, o descargar las boyas en Progreso pero se requeriría de un ducto de unos 40 km para conectar con Mayakán en Mérida, lo cual representa una inversión fuerte y tardaría tal vez un año.

Sisal es otra posibilidad. En este punto la iniciativa privada yucateca podría coparticipar con el gobierno, para contar con gas para sus industrias y construir una red de distribución de gas para consumo comercial y residencial. Se sabe que ya hay empresarios interesados en construir estas redes.

El gas natural es más barato que el gas butano porque éste requiere de un proceso químico para producirlo.

Equipos antiguos

Con respecto a la segunda causa, sobre el estado del parque de generación propiedad de la CFE, que tiene una capacidad en la Península en conjunto de 858 MW, el problema principal es la antigüedad de las centrales, que han sobrepasado su vida útil económica, aunque algunas aún pueden operar con una confiabilidad aceptable.

La central termoeléctrica o CT Lerma, de una capacidad actual de 112 MW, tiene una antigüedad de 43 años. La CT Mérida II, de 168 MW, tiene una antigüedad de 38 años y las centrales de Valladolid CT y de Ciclo Combinado, con una capacidad de 295 MW, tienen 30 años de servicio.

Las otras 6 centrales de tipo turbogas o CTG, que están instaladas en Chetumal, Cancún, Ciudad del Carmen, Cozumel y Mérida, también son muy antiguas. Como ejemplo, en la CTG Ciudad del Carmen hay una turbina de gas de 14 MW, que inició su operación en 1968 y de la que el suscrito fue el primer superintendente. Esa turbina estuvo operando hasta el año pasado tras ¡50 años! de dar un buen servicio.

En países avanzados después de 30 años estos equipos son dados de baja y reciclados para construir nuevos equipos. Los equipos térmicos, como calderas, turbinas de vapor y de gas, operan a altas temperaturas y presiones y están sujetos continuamente a variaciones de cargas que dan lugar a dilataciones y contracciones de los metales y esto causa fatigas termomecánicas que originan esporádicamente deformaciones, grietas y roturas en los metales, como los tubos de calderas, además de desgastes por el paso continuo de los flujos de vapor aire y gas, que dan lugar a paros por fallas o por mantenimientos correctivos para inspeccionar, corregir o cambiar elementos.

Es de destacar que operar con confiabilidad más años de la vida útil de estas centrales ha sido posible en gran parte por el buen trabajo del personal técnico de operación y mantenimiento de las centrales, la mayoría ingenieros y técnicos de esta Península, a lo largo de estos años, y muy pocas veces ha habido fallas por errores humanos.

Paros

La situación de los equipos se deterioró más porque en el ultimo sexenio se decidió que había que parar la mayor parte de las centrales argumentando su antigüedad y bajas eficiencias, lo cual era cierto, pero no se tomó en cuenta ni el problema del desbasto del gas para las centrales mayores, ni se hizo un plan para construir nuevas centrales que sustituyeran a las antiguas y entonces se cortó el presupuesto para los mantenimientos de las centrales y aumentaron las fallas, de tal manera que actualmente de los 858 MW, solo se tienen disponibles 441 MW por parte de CFE.

Otro aspecto que en mi apreciación personal afectó a las centrales de la CFE es que, como es sabido, en el sexenio pasado se promulgó la reforma energética y en cuanto a la CFE esto se tradujo en abrir la generación a la participación privada, para que construyeran y operaran centrales con un esquema parecido al que ya existía desde 2001 y que dio lugar a la construcción de 20 grandes centrales de ciclo combinado, de las cuales tres se instalaron en la Península.

Así que bajo el esquema de privatización, se decidió parar las centrales antiguas para ser substituidas por centrales nuevas y por ello se redujo o cortó el presupuesto para mantenimiento de las CT Lerma y Mérida II y también a las centrales de CFE en Valladolid y de las centrales turbogas, pues se pensaban darlas de baja.

Así se llegó a la situación actual en que las centrales privadas no pueden generar por la falta de gas y las centrales de la CFE no ofrecen buena confiabilidad por la falta de mantenimiento y por su antigüedad, y se depende principalmente de la potencia aportada por el enlace, pero al fallar éste, como ya ocurrió en abril y mayo pasados, ocurrieron los apagones que pusieron de manifiesto la precaria situación del sistema eléctrico y que obligan a tomar medidas urgentes para fortalecerlo.

Abandono

Este panorama de abandono es el que encontró la nueva administración de la CFE, por lo que decidió recuperar las unidades con falla, haciendo fluir los recursos económicos para el mantenimiento.

Como ejemplo, la Unidad 2 de la CT Mérida II, de 84 MW, tuvo una severa falla en la turbina en febrero de 2018 y se mantuvo en esta condición varios meses porque había la opción de dar de baja la unidad, pero la nueva administración ha decidido recuperarla, proporcionando los recursos necesarios y esta unidad deberá estar disponible en julio próximo.

Lo mismo se está haciendo con otras unidades actualmente indisponibles, para que se pueda contar este mismo año con los 858 MW, en lugar de los 441 MW actuales, lo que dará mayor capacidad y confiabilidad al sistema peninsular.

La tercera causa de la situación actual es la falta de construcción de centrales de gran capacidad y de alta eficiencia que utilicen gas natural como los ciclos combinados, ya que la última gran central que la CFE construyo fue la de Valladolid en 1989, o sea hace 30 años.

Energía La Península

El sistema peninsular de energía tiene carencias que se traducen en riesgos de fallas.

Privatización

En el año 2000 el gobierno permitió la privatización parcial y se construyeron las 3 centrales de ciclo combinado en la Península.

En seis años

En 2001 entró en servicio la Central Mérida III, de 484 MW. En 2004, la central Campeche, de 252 MW. La central Valladolid Potencia, de 525 MW, ha sido la última construcción y entró en servicio en 2007.

Núcleo

Esta tres centrales constituyen el núcleo principal de generación de nuestro sistema, con 1261 MW. Son centrales modernas y de alta eficiencia que usan gas natural de menor contaminación, pero ahora solo se pueden disponer 315 MW, por la falta de gas natural.

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