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Legislando en la oscuridad

Búsqueda de transparencia ante la opacidad

Antonio Salgado Borge (*)

El Congreso de Yucatán decidió esta semana no adaptar las leyes locales para garantizar el pleno reconocimiento al matrimonio igualitario en el estado. Las dipu- tadas y diputados que nos representan, y que por ende tendrían que rendir cuentas de sus acciones y de sus posturas, decidieron que en este caso su voto fuera secreto. En este artículo argumentaré que de la oscuridad en el Congreso se deriva la necesidad de que la ciudadanía analice a fondo lo ocurrido en busca de transparentar aquello que algunos legisladores buscaron hacer opaco.

Es difícil recordar alguna ocasión anterior en que lo que ocurre en el Congreso local hubiera sido tan seguido y tan debatido por tantas personas en Yucatán. Sin embargo, justo cuando debía lucirse y aprovechar su momento estelar, y precisamente cuando tenía más miradas encima, el Congreso de Yucatán decidió que su voto sería secreto. El mecanismo de voto secreto —o voto por cédula— empleado el miércoles pasado existe supuestamente para nombrar a integrantes de instituciones autónomas —algo que ha sido criticado en su momento en este espacio—. Lo que resulta inaudito es la forma en que nuestros legisladores, valiéndose de la ambigüedad normativa, tomaron “prestado” este mecanismo para cubrirse las espaldas en el caso del matrimonio igualitario.

Enrique Castillo Ruz (PRI), presidente de la mesa directiva del Congreso, reveló de manera inadvertida el verdadero motivo de este mecanismo cuando dijo que debía proteger a las dipu- tadas y diputados de la “presión social”, como si fuera malo que quienes nos representan tengan que cuidarse de rendir cuentas y de no enojar a sus representados. El voto secreto es mezquino y antidemocrático. Por ende, los aplausos de los opositores al matrimonio igualitario cuando se anunció esta determinación es, en los hechos, un aplauso a la antidemocracia. Por ponerlo de otra forma, esta semana lo que se votó secretamente fue si se reconocía plenamente un derecho específico al que se oponen algunas personas; pero la puerta abierta el miércoles al aprobar el anonimato es giratoria: ¿qué garantiza que el mismo mecanismo no será utilizado en el futuro, pero en sentido inverso, para rechazar una iniciativa promovida por los sectores más conservadores?

El voto secreto de nuestros diputados es inaceptable y ha sido un escándalo cubierto por medios como “sinembargo.mx”, “Animal Político” o “Proceso”. Incluso la prensa internacional, como CNN en español, ha considerado importante criticar este hecho. Ante lo opaco o antidemocrático del mecanismo elegido por el Congreso, la ciudadanía cuenta con dos opciones disponibles. La primera es encogerse de hombros y aceptar que quienes propusieron este sistema se han salido con la suya; es decir, que lograron evadir la responsabilidad derivada del sentido de su voto. La segunda es intentar reconstruir lo ocurrido con los indicios o evidencias disponibles. Dado que lo primero es conformista y abre la puerta a la perpetuación de practicas antidemocráticas, me parece que no queda más que tomar la segunda de estas dos opciones. Si quienes nos representan no quieren hipótesis o análisis reconstructivos, entonces tendrían que haberlo pensado mejor y actuado de manera transparente desde el principio.

Dicho lo anterior, iniciemos intentando dilucidar quiénes estaban a favor del voto secreto y por qué. Sabemos que Rosa Adriana Díaz Lizama del (PAN), la cara más visible de la posición antiderechos en el Congreso, estuvo a favor de la votación por cédula, pues intervino para pedir enfáticamente que se mantuviera este formato. Esto no es todo, apenas había iniciado el proceso y Rosa Adriana pidió de nuevo la palabra para solicitar que se expulse a los fotoperiodistas ubicados en los costados del recinto para evitar que se tomaran registros del sentido del voto de cada diputado. El sentido del voto de la legisladora era sobradamente conocido de antemano y esta diputada plurinominal posteriormente mostró su “papelito” al público. ¿Por qué entonces defendió a capa y espada la secrecía del voto? Existen dos opciones disponibles. (a) Para ocultar el sentido del voto de sus compañeros de bancada o (b) para ocultar el sentido del voto de sus aliados en la causa antiderechos.

Ahora bien, es muy probable que la bancada del PAN hubiera llegado decidida a votar contra el matrimonio igualitario. Sabemos que al menos otro dipu- tado panista, Miguel Rodríguez, votó en sentido antiderechos, pues mostró su voto al público; es decir, que dos de los cinco panistas presentes mostraron su voto en contra. Abona a la lectura de voto en bloque la ausencia de la diputada Kathia Bolio. Esta legisladora había expresado su posición proderechos en redes sociales, y su inasistencia puede leerse como un rechazo pusilánime a votar junto con el bloque coordinado por Rosa Adriana Díaz Lizama.

Es importante señalar aquí que la posición de la coordinadora de la bancada del PAN no sería entendible sin el aval del gobernador Mauricio Vila. En primer lugar, porque en Yucatán el gobernador es, en los hechos, el poder tras la bancada de su partido. Este formato, por antidemocrático que resulte, es real en todo el país y no es exclusivo del PRI —actualmente Morena y el PAN funcionan de la misma manera—. A ello tenemos que sumar que el control del grupo de Vila sobre su partido es de sobra conocido. Finalmente, aun en un escenario realmente democrático, si el gobernador hubiera estado interesado en que en Yucatán se respeten los derechos de todas las personas, bien habría podido utilizar su fuerza mediática o política para hacérselo saber a quienes integran la bancada de su partido.

Pero el PAN no habría podido lograr su objetivo por sí mismo. Este partido cuenta con seis diputados, de los cuales el miércoles solo asistieron cinco. Para lograr los 15 votos en contra obtenidos el miércoles, el PAN necesitaba de cuando menos 10 votos adicionales de los 19 dipu- tados no panistas asistentes. Sabemos que Fátima Perera (Morena) —mostró su voto— definitivamente no estuvo en esta lista. A ello hay que sumar a quienes expresaron su postura proderechos abiertamente —las dos de MC, uno del PRD y el uno de Nueva Alianza—. Por ende, el conjunto disponible se reduce a 14. De estos 14, tres eran de Morena, a cuyos diputados su comité estatal habría instruido mediante una carta filtrada a votar a favor de este derecho —la fuente es confiable—. Por ende, los 14 disponibles para votar en contra se convierten en 11, de los cuales 10 eran priistas.

Ahora bien, hay indicadores importantes de que el PRI pudo haber respaldado el voto secreto y votado en bloque contra el matrimonio igualitario. El primero es el silencio que tanto su coordinador de bancada como las diputadas y diputados que la integran guardaron durante toda la sesión; nadie se opuso al método de votación ni argumentó nada que indicara el sentido de su voto. El segundo es la confianza desbordada de Rosa Adriana Díaz de contar con los votos en la bolsa para lograr su objetivo. La coordinadora panista compartió, pocas horas antes de la votación, una imagen de Santa Claus sobre la que escribió lo siguiente: “Y que se me aparece Santa Claus en plena primavera. Dirá Jo Jo Jo, O Ja Ja Ja?” (sic). La coordinadora de los diputados del PAN no pudo evitar celebrar de manera anticipada, en analogía a la llegada de “Santa Claus” y sus regalos, el resultado de una votación que todavía no ocurría. Esta actitud se suma a la lista de indicios que apuntan hacia un acuerdo previo y, si atendemos a lo considerado anteriormente, un arreglo firme requería de al menos nueve de los 10 votos priistas.

Finalmente, el vídeo de la sesión, consultado en el canal de Youtube de Diario de Yucatán, ofrece indicios sutiles que llaman la atención. En el minuto 48:20, justo cuando Milagros Romero defiende enfáticamente la igualdad de derechos, Rosa Adriana Díaz Lizama se levanta de su asiento y deja la sala por la puerta derecha. Un minuto después, minuto 49:30, Felipe Cervera toma su celular y recibe o hace una llamada. Cervera cuelga al minuto 49:55. Un segundo después de que cuelga Cervera, en perfecta sincronía, Rosa Adriana Díaz Lizama regresa al cuarto por la misma puerta por la que salió.

Además, al minuto 54:50, cuando Silvia López estaba en tribuna exigiendo enérgicamente que el voto fuera transparente, Felipe Cervera deja el salón —lo que refleja o un desinterés absoluto o la preocupación por lo que señalaba el discurso—. Al minuto 56:40, la puerta se abre y Cervera regresa. Entonces, la diputada en la mesa directiva le dice algo a un asistente, quien de inmediato se dirige a la curul de Cervera, intercambia con él unas palabras y regresa a la mesa. Finalmente, Enrique Castillo, presidente de la mesa, decide mantener el formato de votación secreta.

La hipótesis aquí desarrollada implica que ni el método de votación secreta ni el rechazo al matrimonio igualitario habrían sido posibles sin la alianza entre el PRI y el PAN, y sin el aval implícito o explícito del gobernador Mauricio Vila. Quienes coordinan estos partidos en el Congreso buscaron el miércoles dos objetivos: bloquear el pleno reconocimiento al matrimonio igualitario y evadir la responsabilidad de dar cuentas en un entorno cada vez más progresista.

El primer objetivo lo sostuvieron con alfileres, pues el bloqueo se produjo tan sólo a corto plazo; considerando las reacciones del público, es evidente que las modificaciones legales se darán muy pronto. El segundo objetivo, la evasión de la responsabilidad, fue un rotundo fracaso. Una revisión de la reacción en redes sociales ante lo ocurrido indica que la sensación general entre el creciente número de personas más jóvenes y más liberales es de indignación y genuino repudio ante la forma y el fondo de lo ocurrido; personas jóvenes más politizadas y solidarizadas que nunca a partir de este evento con las causas proderechos; individuos que comparten una narrativa fundamentada que implica que el costo político más grande debe ser cargado por Cervera, Díaz Lizama, sus bancadas y los partidos que representan.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

Antonio Salgado Borge

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

 

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