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Liderazgo femenino: ¿Quién es mejor líder: la mujer o el hombre?

Más que diferenciar entre modelos de liderazgo femenino y masculino, hay que distinguir entre buen y mal liderazgo, señala una especialista

Cada vez son más las mujeres que, afortunadamente, llevan la voz cantante en sus ámbitos profesionales: lo mismo en el arte y la ciencia que en la política, la banca y la empresa.

Y decimos por fortuna porque las mujeres, si bien no son perfectas, son tan capaces o más que los hombres —aunque estemos acostumbrados a pensar que el liderazgo es un asunto particularmente masculino— y su presencia en las altas esferas aporta talento y diversidad a las organizaciones, un valor que, según se dice, conduce al crecimiento.

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Hay quienes afirman que el liderazgo femenino es muy diferente que el de los hombres, pero esta tesis no la defiende Daniela Rodríguez Rivera, responsable de Innovación de una de las más importantes empresas yucatecas, quien, lejos de ver una diferencia tajante, asume una postura integradora y constructiva.

Más que diferenciar entre modelos de liderazgo femenino y masculino, dice, habría que distinguir entre buen y mal liderazgo, independientemente del sexo.

Imagen ilustrativa tomada de mujeremprende.com.mx
Imagen ilustrativa tomada de mujeremprende.com.mx

Desde luego que por naturaleza, por obvias diferencias biológicas, las mujeres tienen algunas características particulares, como, por ejemplo, una sensibilidad hacia el tema humano más natural que la que puedan tener sus colegas varones, continúa.

“Sin embargo, un liderazgo se construye a partir de la personalidad de cada uno”.

“Puede haber mujeres que no tengan esa capacidad afectiva tan a flor de piel y hombres que sean sumamente empáticos”.

“Esto es, el buen liderazgo tiene más un trasfondo de personalidad, de estilo individual, que de roles sexuales”.

El factor humano

Ahora bien, si hubiera que hablar de un rasgo diferencial del liderazgo femenino Daniela escogería precisamente esa orientación hacia las personas, la tendencia a comprender el factor humano en los grupos de trabajo.

El desarrollo de equipos y el cumplimiento de los objetivos son los retos diarios de un líder, pero no pueden pasarse por alto las necesidades de cada persona, su interés en alcanzar metas individuales, indica.

O sea, hay que ir en busca del objetivo común, pero identificando las aspiraciones de cada integrante, aunque esto es algo que también tiene que hacer un hombre: un líder necesita tener esta empatía para conducir un equipo, explica.

Cosas de hombres

Tradicionalmente, el liderazgo se ha identificado como asunto masculino, porque los hombres, se piensa, tienden a ser más determinados, dominantes, independientes, competitivos…

Tampoco en esto está de acuerdo Daniela y tampoco cree que el hombre sea más competitivo por naturaleza, sino como resultado de comportamientos atávicos que está costando trabajo erradicar.

“Hasta hace poco, nuestra sociedad, nuestras familias, ponían al hombre al frente de todo”.

“Cuando veo mujeres que ocupan puestos de liderazgo pienso en el cambio que se ha ido generando en los últimos años en el seno familiar, donde las hijas están teniendo las mismas oportunidades de estudio, de preparación, que sus hermanos varones, cosa que antes no pasaba”.

Cambio de mentalidad

Hay un cambio de mentalidad, considera. No hay que darle más vueltas, el tema tiene que ver con lo social y no con otra cosa:

“La razón por la que hoy más mujeres tienen acceso a posiciones de liderazgo con resultados similares o mejores que las de un hombre es porque han tenido oportunidad de prepararse, de salir de casa”.

“Pueden parecer cosas elementales, pero realmente el ascenso femenino responde a eso, a que anteriormente el lugar de la mujer estaba en la casa y hoy puede ir a la universidad”.

Más oportunidades

Y aunque el liderazgo femenino siga siendo una asignatura pendiente, Daniela aclara que en su caso ha disfrutado de las mismas oportunidades que los hombres, tanto en su familia como en el mundo laboral.

“Cada vez se abren más puertas, pero las mujeres tienen que preocuparse por estar preparadas para aprovecharlas, desarrollar las cualidades de liderazgo, algo que no tiene nada que ver con el género”, indica.

Y respecto a la presunta desventaja que supone ser mujer en el mundo empresarial, señala que aunque no deja de ser cierto en algunos casos, en otros podría parecer un tópico más.

Insiste en que a fin de cuentas depende de cada una prepararse, ser tenaz, nunca darse por vencida.

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“Depende de tu actitud y de tus ganas. En mi círculo me doy cuenta que cada vez somos más mujeres empoderadas y eso para mí es una muestra tangible de que no hay un tema de desventaja, pero que hay que querer las cosas, romper con los paradigmas”.

“Ya hay toda una generación, digamos de los millennials para acá, en la que no se puede hablar de desventajas por cuestión de género”.

Mujeres en un mundo de hombres

Daniela dice también que no se ha topado con hombres que rechacen el liderazgo de una mujer y se nieguen a cooperar.

Lo atribuye, según su experiencia, a que los colaboradores valoran más en un líder, sea hombre o mujer, que esté preparado, que sea claro de ideas, capaz de compartir la información que necesitan para trabajar y que esté comprometido con el interés común.

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“Y estos valores aplican tanto para una mujer como para un hombre”.

“Lo que todos buscamos en un líder es que podamos aprender algo que nos haga ser mejores en nuestra vida personal y en el plano profesional. Y eso con lo que único que tiene que ver es con la experiencia y capacidad del que conduce al equipo”.

El Síndrome del Impostor

La joven ejecutiva, licenciada en Administración con una especialización en Mercadotecnia, habla también sobre el Síndrome del Impostor, un trastorno que afecta a muchas mujeres que alcanzan puestos de liderazgo, al que llegan como pidiendo perdón. Para ella, es un asunto de confianza en sí mismas.

“Nunca me sentí así porque cuando llegué a la gerencia de Mercadotecnia —su puesto anterior— sabía que me enfrentaba a un reto muy grande”.

Imagen ilustrativa tomada de revistamujerdenegocios.com
Imagen ilustrativa tomada de revistamujerdenegocios.com

“Lo vi como una oportunidad para poner en práctica lo que había estado haciendo como asesora en la empresa de consultoría para empresas para la que trabajaba”.

“Por primera vez estaba del otro lado del escritorio y podía ejecutar lo que yo misma aconsejaba a los demás que hicieran”.

La colaboración

Que el empoderamiento de la mujer haya comenzado a ser una realidad significa un cambio irreversible, importante, opina.

“Pero no es un empoderamiento que venga de afuera”, aclara.

“Estoy convencida de que viene de la preparación y del deseo de ser mejor en todos los aspectos de la vida, de la aspiración de trabajar para una gran empresa o en otro país. El deseo de superación te da el empoderamiento”.

Estamos llegando al día en que al líder se le califique por su preparación, talento y capacidad, más allá de su género, por sus cualidades, tanto las innatas como las que ha podido aprender y desarrollar a través de la práctica, subraya.

Colaboración, factor indispensable

La profesional indica que en la actualidad una habilidad indispensable en la gestión empresarial es la colaboración.

Explica que antes se entendía todo a través del desarrollo individual, pero hoy en día los mejores líderes son los que logran trabajar de manera multidisciplinaria.

“Ya no es aquello de ‘yo soy responsable de este objetivo y mi equipo trabaja en función de alcanzarlo’”.

Cualidad que cobra mayor fuerza

“Ahora un buen líder es aquel que es capaz de hacer que su grupo colabore con otros de manera coordinada a fin de que juntos formen un gran equipo multidisciplinario en pos de un propósito común”.

Que se valoren más estas cualidades colaborativas no es algo nuevo, pero sí está cobrando cada vez más fuerza, añade.

Antes la organización por funciones era lo natural, si te enfocabas en que tu equipo fuera funcional y lograbas resultados eras un buen líder, hoy se requiere mucho más.

Características de un buen líder

Por último, Daniela enumera destrezas que debe poseer un buen líder —hombre o mujer— para alcanzar el éxito:

  • Habilidad de gestión de equipos multidisciplinarios. La colaboración está tomando mucha fuerza, un líder debe poder trabajar con otro líder de equipo sumando a una gran causa común.
  • Capacidad de comunicación. En la medida en que un líder sea capaz de compartir información, el equipo va a dar mejores resultados. Esto no quiere decir que seas un libro abierto, por supuesto que siempre habrá información reservada, pero hay que tener la sensibilidad para saber qué sí y qué no deben saber tus colaboradores para poder realizar su trabajo.
  • Conocimientos y experiencia. Un buen líder debe ser una referencia, un punto de apoyo para su equipo y para las generaciones que vienen atrás, por tanto, estar preparado y actualizado es indispensable.
  • Compromiso. Esto es algo que ha sido de toda la vida.
  • Inteligencia emocional. Una habilidad que tiene que estar sí o sí, señala. Se refiere a la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Esto es, no significa ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas hacia estados positivos.
  • Capacidad de adaptación y de innovación. No solamente el que sobrevive, sino el que da mejores resultados es el líder que puede adaptarse y cambiar según lo exigen las circunstancias. Ser capaz de dar un golpe de timón cuando es necesario habla de un buen líder.

No es guerra entre mujeres y hombres

El liderazgo femenino es necesario en los equipos, en las organizaciones y en la sociedad. Sin embargo, hay que tener cuidado de no confundirlo con una guerra contra los hombres.

Como señala Daniela, se necesitan líderes de ambos géneros para que se complementen.

“Desde luego que hay cuestiones que nos diferencian, porque la suma de los dos es el equilibrio natural”.

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