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“Lo maté, no es la primera vez que lo hago”: homicida de chofer

En montes entre Euán y Ekmul, de Tixkokob, fue encontrado el cuerpo de Édgar Armando González Meneses (Mauricio Can)
En montes entre Euán y Ekmul, de Tixkokob, fue encontrado el cuerpo de Édgar Armando González Meneses (Mauricio Can)

MÉRIDA.— “Lo maté, no es la primera vez que lo hago, no pasa nada”, le habría dicho V. M. M. P. a quien lo acompañaba después de matar de un balazo y abandonar el cuerpo del joven E.A.G.M., chofer de una plataforma de transporte privado.

Este viernes, el autor material del crimen fue presentado ante la juez primero de control del segundo distrito judicial con sede en Kanasín, luego de ser detenido en un parque del oriente de la ciudad.

Ayer, la misma juez imputó al detenido por los delitos de homicidio calificado, robo cometido con violencia y robo de vehículo automotor.

La otra persona que participó en el crimen fue clave para la detención de
V. M. M. P., quien al parecer trabajaba para una red de asaltantes cuyo modus operandi es solicitar viajes largos y de esa manera poder robar vehículos registrados en plataformas digitales.

Dos testigos claves

En la audiencia de imputación se presentaron dos testimoniales claves, uno de ello fue del copartícipe del crimen. Éste, de identidad reservada, por cuenta propia, se habría presentado a la Fiscalía General del Estado para indicar en dónde estaba el cuerpo y cómo fue asesinado el chofer.

Según su declaración, conoció a V. M. M. P. a través de la redes sociales, al ver un anuncio de préstamos económicos. Así comenzó a tener contacto con el imputado, quien después le propuso “un bisne”, por lo que en varias ocasiones quedaron de verse en diversos lugares de la ciudad, pero, según el testigo, nunca lograban concretar el encuentro.

Tenía tiempo en el “bisne”

A mediados de abril, según el testimonial, V. M. M. P contactó al testigo y le dijo que se dedica a la venta de autos robados, por lo que le podía ayudar con su situación económica, pero el testigo no aceptaba trabajar con él.

El ahora imputado le habría explicado al testigo que lo único que tenía que hacer era darse de alta como chofer en alguna plataforma digital de servicio de taxi, una vez que le entreguen los autos él se los daba a
V. M. M. P y éste se encargaba de venderlos; o pedían lo servicios, llevaban a los choferes a lugares alejados y ahí los asaltaban.

El testigo protegido indicó en su declaración que V. M. M. P aseguró que no era la primera vez que lo hacía, pues desde hace un tiempo era su forma de trabajo.

Testimonio de un afectado

Al menos uno de esos choferes afectados también declaró ante la FGE, acudió por voluntad propia a la dependencia y dijo que el pasado 22 de abril aceptó la solicitud de un usuario con nombre “Franklin Ricalde”, quien solicitó un traslado hacia Tekantó.

Al llegar por su cliente, abordaron su vehículo dos hombres, uno de ellos se puso de copiloto y el otro se sentó en la parte de atrás. A la altura de Euán, el que iba atrás le pidió al chofer que se detenga, pues tenía ganas de ir al baño. Apenas comenzaba a detenerse cuando el mismo sujeto, quien dijo ser “Franklin” sacó una pistola y se la puso en la cabeza al chofer, luego con una cuerda comenzó a estrangularlo mientras el otro sujeto lo lastimaba con un objeto que le daba toques eléctricos. Finalmente los tres bajaron del auto, pero en un momento dado el chofer del auto logró liberarse de los asaltantes y se internó al monte por cuatro horas, hasta que después salió a la carretera a buscar ayuda.

Relato del crimen

El homicidio de E.A.G.M ocurrió de forma muy similar, según relató el implicado que testificó.

El 3 de mayo, el testigo quedó de verse con V. M. M. P , y se vieron en el centro de Mérida y ahí el imputado le explicó cómo es que robaba autos para vender.

“Me urge un auto, tú sólo apóyame, yo hago la chamba”, le dijo V. M. M. P.

“Se ve fácil, ¿cómo le vamos a hacer”?, le preguntó el testigo a su “empleador”, quien le explicó de nueva cuenta que iban a pedir un servicio y cuando estén fuera de la ciudad asaltarían al chofer y le quitarían el auto.

“Traigo una trona, pero es solo para asustar”, dijo V. M. M. P al testigo, a quien le reiteró que el trabajo ya lo había hecho antes y que no pasaba nada.

Finalmente solicitaron el servicio hacia Hubilá, comisaría de Ekmul; el imputado mostró su celular a su acompañante y éste pudo observar que V. M. M. P usaba el nombre de “Franklin Ricalde” para cometer los ilícitos.

Cinco minutos después llegó E.A.G. M. al mando de su auto Beat color rojo. El imputado le explicó la ruta a seguir y uso las mismas tácticas que con el otro chofer. En la carretera Euán-Ekmul pidió al chofer que se detenga porque necesitaba ir al baño. Cuando el chofer se detuvo, V. M. M. P sacó el arma y se la puso en la cabeza, luego los tres bajaron del vehículo y el acusado llevó al chofer hacia el monte, sin dejar de apuntarle en la cabeza, mientras lo hacía le pidió a su “ayudante” que se llevara el auto a dar una vuelta y después regresara.

“Ese no era el plan”

Cuando volvió, relató el testimonial, ya el imputado estaba en la orilla de la carretera esperándolo. Al abordar el auto se dio una plática entre ellos dos.

—¿Qué hiciste con el chofer? —preguntó el testigo.

—Lo maté, no es la primera vez que lo hago, no pasa nada —respondió el imputado.

—¡No mames, cabrón, ese no era el plan! —reclamó el que ahora manejaba el auto.

—No seas maricón, si rajas te chingo —recibió como respuesta.

Así se encaminaron a Mérida, donde el imputado comenzó a llamar por teléfono con una mujer a quien le dijo “ya está, jefa, está todo tranquilo”, pasaron a comprar unas hamburguesas a Tixkokob y de ahí se dirigieron a Mérida.

Según lo relatado, el acusado de homicidio trató de convencer a su “chalan” de ir a conocer a la mujer, jefa del imputado, pero éste se negó, por lo que se bajó del auto en el fraccionamiento Villas Oriente y ahí solicitó otro servicio de auto para irse a su casa.

De ahí, según testificó, no volvió a saber nada de V. M. M. P hasta el día siguiente, cuando éste le envió un mensaje de Whatsapp para indicarle que le iba a pasar un dinero apenas venda el auto, el cual estaba resguardado en una casa de Acanceh, propiedad de la señora M.R.P.C.

Confesó el crimen

El día 8 de mayo el testigo no pudo más y acudió a declarar, indicando el lugar donde estaría el cuerpo del joven y el lugar donde estaría el auto, ya que V. M. M. P le había explicado cómo llegar.

Se realizaron las diligencias correspondientes y la policía dio con el cuerpo del joven y el vehículo, en el cual estaba el arma homicida, una pistola Mendoza K-62 calibre 22 y una mochila que en su interior tenía una boleta de empeños, lugar donde el presunto homicida empeñó el celular del joven asesinado y una copia de su credencial de elector con su verdadero nombre.

Hoy el acusado de homicidio calificado fue presentado ante la juez de control, la cual le imputó los delitos y le fijó, como medida cautelar, la prisión preventiva por lo que dure el proceso.

Finalmente fijó el miércoles 22, a las 10 de la mañana, como fecha para la finalización de la audiencia de vinculación a proceso, ya que el imputado solicitó el plazo de 144 horas para presentar pruebas a su favor; en relación al testigo, según la Fiscalía, aún se le investiga por lo hechos. — Gabriel Chan

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