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López Obrador debe poner fin a los desatinos

Gustavo de Hoyos Walther y José Antonio Loret de Mola Gómory

Es hora de rectificar

Gustavo de Hoyos Walther no puede ocultar su preocupación por el “comienzo errático del sexenio” provocado, dice, por las decisiones precipitadas del presidente y la falta de preparación e inexperiencia de muchos de sus secretarios de Estado.

Demasiados frentes abiertos para tan pocos días —la cancelación del nuevo aeropuerto, la polémica por el Tren Maya, la guerra contra el “huachicoleo” y la crisis de abasto de combustible, la reducción de salarios, el despido masivo de burócratas, el desmantelamiento de instituciones autónomas, la centralización del poder, el distanciamiento con el sector privado, la polarización del país y un largo etcétera— no son precisamente una invitación al optimismo, señala el líder nacional de la Coparmex en la segunda parte de la entrevista con el Diario.

De la lucha contra la corrupción, critica que no se ha hecho nada hasta ahora, aunque en el caso de las acusaciones de desvío de recursos públicos contra el gobierno de Rolando Zapata Bello desestima las evidencias presentadas con el argumento de que “fue un buen gobernador y Yucatán está bien”.

¿Hacia dónde se dirige el país?

El presidente tiene que comenzar a hacer una evaluación, al menos espero que la haga al cumplir sus primeros 100 días, para saber qué funcionarios están cumpliendo y quienes no, qué programas están funcionando y cuáles no… y a partir de esa reflexión, empezar a corregir, a realizar ajustes. Hemos visto episodios donde queda claro que un funcionario o no tiene información en el momento adecuado o le plantea un nombramiento que después tiene que ser retirado por una sospecha de corrupción. El presidente está quedando mal por esas decisiones, pero es que además la omnipresencia de estar en todos los focos, en todas las decisiones, da como resultado que errores que en otra circunstancia podrían ser de un nivel inferior sean fallas del presidente, porque él ha asumido el protagonismo de cada uno de esos actos.

¿Cómo ha sido la relación del nuevo gobierno con el sector privado?

No generalizaría. En algunos secretarios de Estado hemos encontrado personas correctas, abiertas al diálogo, respetuosas, con gran sencillez y calidad humana y en otros incompetencia, falta de experiencia. De éstos no tenemos queja alguna de sus virtudes humanas, simplemente nos preocupa que no estén tomando las mejores decisiones.

¿Qué ha visto en el tema del combate la corrupción?

Puedo asegurar que el presidente es un hombre honrado, no tengo ninguna duda, podría afirmar también que tiene un compromiso personal, de convicción, en contra de la corrupción. Sin embargo, estamos bastante sorprendidos por el nulo apoyo que se le han dado a los mecanismos institucionales para combatirla. Hay mucha retórica contra la corrupción y es pieza de todos los discursos, estribillo de todos los momentos de la vida pública federal, pero el instrumento por definición para combatirla —el Sistema Nacional Anticorrupción— no ha sesionado porque no hay disposición de los funcionarios del gobierno. Entonces, más allá de saber que el presidente es un hombre honesto se requieren conductas de gobierno para que esto no sea una vivencia personal sino que permee en toda la comunidad.

¿Qué opina de las acusaciones de corrupción en Yucatán?

Hay que suponer menos y saber más. Con evidencias de Data Coparmex, una de las mediciones que hacemos periódicamente, podemos decir que Yucatán es de los estados en mejores condiciones. Y la verdad es que con todos sus “asegunes”, que los puede haber, nuestros indicadores arrojaron que la gestión del anterior gobernador estuvo por encima de todos los gobernadores del país. Desde luego que hay temas que han sido motivo de crítica —y los ha señalado el presidente local de Coparmex cuando ha sido el caso—, pero vemos un estado donde los niveles de inseguridad son bajos, vemos estabilidad razonable en la planta laboral y están llegando más inversiones. Yucatán va por buen camino.

Una de las preocupaciones de Coparmex es la educación. ¿Avala usted la cancelación de la reforma educativa y la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, el INEE?

Para empezar, somos devotos de la evaluación, en todos los ámbitos. Y el INEE fue un mecanismo impulsado desde el sector privado para asegurarnos que la educación pública tuviera criterios de medición de clase mundial, no manipulables. Es una institución joven, sin embargo ya la están aniquilando y nos parece un gran error borrar el vehículo que tenemos para asegurar la calidad. Respecto a la “antirreforma educativa”, porque eso es, una contrarreforma, entiendo que en los próximos días será presentada la iniciativa que, por lo que ha trascendido, tiene varios elementos que nos preocupan mucho: el tema de las autonomías universitarias, el de las certificaciones para el reconocimiento de la validez de los estudios en las universidades, nos inquietan mucho los sistemas de selección, evaluación y permanencia de los maestros de educación primaria…

Hablamos de un asunto vital para México…

Desde luego. Es un tema de alta sensibilidad para nosotros porque tiene que ver con el futuro del país. No estamos diciendo que la ley no pueda modificarse o no pueda hacerse una nueva, lo que no queremos es que desaparezca la medición del aprendizaje de los alumnos y la evaluación de los maestros a fin de saber su pertinencia para dar clases. Y no queremos que desaparezca tampoco el sistema de promoción hacia las posiciones de maestro, director, inspector con base en el mérito y regresar al esquema de favores y cuotas sindicales. Si se cambia la ley o no, no importa, lo vital es que esos temas que son torales no se deterioren.

Para finalizar y a manera de síntesis ¿cuáles son, en su opinión, los tres retos más urgentes del país en estos momentos?

Primero, fortalecer el Estado de Derecho, sin duda alguna. Segundo, preservar y fortalecer la estabilidad macroeconómica —ahí están los temas del presupuesto y todo lo demás— y tercero, preservar las instituciones que fortalecen la democracia: federalismo, división de poderes y autonomías. Creo que esos son los temas más relevantes.— Mario S. Durán Yabur

 

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