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Los narcos, en ''convivencia''

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Por lo menos tres cárteles operan en territorio yucateco

Por los menos tres de las 19 organizaciones delictivas de alto impacto identificadas en el país por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda operan en Yucatán, aunque ninguna de ellas ejerce el predominio, advierte un informe de este organismo.

Se trata de los cárteles del Pacífico (o de Sinaloa), del Golfo y Los Zetas.

Empero, estudiosos del tema del narcotráfico, consultados en Ciudad de México por Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, sostienen que el Cártel del Golfo y Los Zetas ya no existen como organizaciones nacionales: están atomizados, divididos en muchos grupos y frecuentemente enfrentados entre sí.

Lo poco que quedaría del Cártel del Golfo en el estado estaría a cargo de un grupo derivado de esa organización llamado “Los Pelones”, que actúa en Quintana Roo y Yucatán, “aunque también éste se encuentra muy diezmado”, afirma Elías Razur Antonio, director del Observatorio Mexicano sobre las Drogas.

En el caso de Los Zetas, los integrantes que aún quedan activos responden órdenes del Cártel del Noroeste, fundado por los hermanos Treviño Morales en Nuevo León y Tamaulipas.

Otros cárteles

El informe de la UIF sobre la presencia geográfica de las principales organizaciones delictivas, dado a conocer en septiembre, no considera al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como grupo con presencia en Yucatán.

Los expertos consultados por Central 9, por el contrario, sí lo consideran.

Según Razur Antonio, en el estado conviven, junto a estas tres organizaciones delictivas, otras mucho más pequeñas, de carácter local, como una con vínculos en Oaxaca, especializada en la venta de marihuana.

El mapa de la delincuencia organizada en México aparece en el texto de la “Evaluación Nacional de Riesgos 2019-2020”, elaborado por la UIF.

Durante la presentación de ese documento, en Palacio Nacional, en la conferencia mañanera del 21 de septiembre, el titular de ese organismo, Santiago Nieto Castillo, llamó la atención sobre la corrupción detectada en la administración de los puertos marítimos y las aduanas de toda la República.

A su decir, en muchos de esos lugares se permite el tráfico de drogas y el lavado de dinero. Mencionó a Yucatán como un ejemplo de eso.

De acuerdo con el funcionario, para frenar estas irregularidades la UIF denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) al director anterior de la Aduana de Progreso y a un empresario pesquero de ese lugar, por presunto lavado de dinero y tráfico de drogas.

En ambos casos, según datos confirmados por Central 9, la Fiscalía giró órdenes de aprehensión en contra de esos dos personajes, que se ampararon para evitar su detención.

El mapa de la UIF sobre la delincuencia organizada indica que Los Zetas y los cárteles del Golfo y del Pacífico no solo actúan en Yucatán, sino también en Quintana Roo, donde compiten con el CJNG. En Campeche únicamente hay presencia de Los Zetas y el Cártel del Pacífico.

En su informe, la UIF añade que en el caso de Yucatán, de las tres organizaciones delictivas enlistadas ninguna tiene preeminencia (ventaja) sobre otras.

Esto se debe a que, salvo el Cártel del Pacífico y el CJNG, las demás organizaciones delictivas consideradas por la UIF ya desaparecieron y sus integrantes se pulverizaron en múltiples agrupaciones, sin alguna afiliación, explica Razur Antonio.

En Yucatán, por ejemplo, Los Zetas que cobraron mucha relevancia hace más de 10 años —a sus integrantes se le atribuye la decapitación de 12 personas en Mérida en 2008— tienen poca presencia en el estado, a pesar de lo que dice la UIF, señala Razur Antonio.

“Sus miembros, en todo caso, actúan como células delictivas independientes que rinden cuentas al Cártel del Noroeste, dirigido por Juan Gerardo Treviño Chávez”.

“Éste es familiar de Miguel Ángel Treviño Morales, ‘el Zeta 40’, líder de ese grupo hasta su detención en 2013, fecha que marcó el inicio de la debacle de Los Zetas”. (Continuará).— HERNÁN CASARES CÁMARA

Según el entrevistado, en Mérida, en 2012, la Policía estatal detuvo al hombre fuerte de Los Zetas en la Península: Mateo Gabriel Domínguez Bouloy, quien supervisaba las operaciones de narcomenudeo en Cozumel y Cancún aunque vivía en la capital yucateca, desde donde coordinaba sus operaciones.

Domínguez Bouloy, junto con “el Zeta 40” y el hermano de éste, Omar Treviño Morales, permanecían recluidos en el penal de alta seguridad de Puente Grande en Jalisco, por lo menos hasta antes de su clausura hace unos días, dice Razur Antonio.

Aunque no hay información actualizada, se sabe que muchos de los socios de la red manejada por Domínguez en la Península continúan trabajando para el Cártel del Noroeste, en Quintana Roo y Yucatán.

Un destacado elemento de esta organización, Moisés Escamilla May (alias “El Gordo May”), oriundo de Escárcega y jefe de Los Zetas en Cancún cuando ocurrió la decapitación de 12 personas en Yucatán en agosto de 2008, falleció en mayo pasado en la enfermería del penal de Puente Grande, víctima de Covid.

Escamilla fue acusado de participar en esos asesinatos y cumplía una condena de 37 años de cárcel.

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