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Lucha contra tres asesinos

En la actualidad se emprenden continuas campañas para medir la presión arterial en las personas

El papel social, clave para mitigar antiguos males

El hecho de que la obesidad, la diabetes y la hipertensión arterial sean un azote de la población desde hace muchas décadas no significa que se esté ante una batalla perdida, dicen especialistas.

Manuel Eduardo Cortés Ancona, jefe de Especialidades Médicas del Hospital Regional del Issste, indica que la sociedad no solo puede participar activamente en la solución de esos graves problemas de salud sino que su papel es fundamental.

Ese papel, apunta, es educar —“o tal vez es mejor decir enseñar de nuevo”— a los responsables de transmitir el mensaje a las nuevas generaciones, pero educar de tal forma que éstas de verdad aprendan lo que harán en el futuro.

“Si los padres y los maestros de las escuelas no participan activamente en un cambio benéfico, esos problemas serán mayores y dañarán a la sociedad por sus efectos en la salud de sus integrantes y el costo de su atención”, previene.

Hace unos días publicamos que obesidad, diabetes e hipertensión arterial son tres epidemias que en estas fechas cobran nueva relevancia porque dejan a quienes las padecen en un grado de vulnerabilidad mayor ante el coronavirus Covid-19.

En los tres casos, las estadísticas de la Secretaría de Salud muestran un crecimiento en los diagnósticos de las instituciones públicas de Yucatán.

En esa primera entrega, el médico internista Cortés Ancona señaló que los registros de esos padecimientos han aumentado en décadas recientes por varios factores, entre los que citó el desequilibrio entre la cantidad y el tipo de alimentos que ingiere una persona y el gasto de energía corporal.

Al ampliar sus conceptos, el jefe de Especialidades Médicas del Hospital Regional del Issste insiste en que la familia y la escuela deben poner énfasis en los niños en evitar todo lo que favorezca la ganancia de peso, así como el tabaquismo y el alto consumo de bebidas etílicas.

“El problema es que si los padres ya tienen costumbres arraigadas no pueden enseñar a sus hijos a estar activos y a comer alimentos más recomendables”, continúa. “Así, los hijos van a aprender algo no bueno de sus progenitores”.

El médico recalca que la escuela es el segundo hogar, pero el hogar debe ser la primera escuela y, por lo tanto, los padres tienen que enseñar la primera parte de este proceso, que considere incluso el respeto al maestro.

También dice que la obesidad está muy ligada a hipertensión arterial y diabetes, pero estas últimas pueden tener distintos orígenes.

Por ejemplo, explica, hay personas que fuman muchos cigarrillos y no hacen ejercicio físico. Aunque no comen en grandes cantidades, quizás beben mucho alcohol y la combinación con la inactividad física las lleva a la hipertensión.

Precisa que eso no quiere decir que todos los que fuman o beben mucho son susceptibles de esas enfermedades, pues se puede ver a una persona de cien años de edad que durante ochenta fue fumador, y otra que murió a los 50 y solo fumó cigarrillos durante diez años.

“Diversos hábitos, como la alimentación con mucha grasa, especialmente saturada, y el tabaquismo y la obesidad favorecen la elevación de las cifras de hipertensión arterial”, subraya.

Sin embargo, señala que la hipertensión puede ser observada en familias que la han padecido por generaciones, lo que indica que sí hay casos de predisposición hereditaria.

En cuanto a la diabetes, indica que principalmente el exceso de peso favorece la disminución de la efectividad de la insulina —por resistencia a su acción con paulatina disminución de su secreción (síntesis, producción)—, lo cual da lugar a un aumento de los niveles de glucosa.

“Esto tiene un efecto tóxico, negativo, en la salud, con complicaciones agudas y crónicas que afectan diversas funciones y pueden llevar a la muerte”, advierte.

El doctor Cortés Ancona puntualiza que si bien hay familias con muchos integrantes que presentan la enfermedad por alteraciones en genes o cromosomas, frecuentemente la diabetes es asociada con sobrepeso y obesidad.

En el caso específico de la obesidad reitera que desde la infancia se puede apreciar un número significativo de individuos con tendencia a la acumulación de grasa, muchas veces porque se gasta menos energía que la que se ingiere o porque hay alteración de la microbiota intestinal (población de microbios que habitan en el intestino).

“En tiempos recientes, el estilo de vida con los nuevos hábitos que favorecen menor actividad física y los alimentos de preparación e ingesta ‘rápidos’ han sido determinantes en el aumento de los casos de sobrepeso y obesidad”, añade.

Sostiene que hay casos en que las alteraciones endocrinológicas y metabólicas o —como en la diabetes y la hipertensión— factores hereditarios tienen un papel determinante en la aparición de la obesidad.

Aun así, considera que es bajo el número de personas que padecerán esas enfermedades por carga genética exclusivamente.

“Hemos visto que en los casos de muchos familiares con esos padecimientos por lo general existen otros factores de riesgo heredados, como hipercolesterolemia (elevación de la cantidad de colesterol en la sangre) familiar heterocigota, o adquiridos, como obesidad, tabaquismo, etilismo moderado o intenso y sedentarismo, entre los más frecuentes”.

“Por ello, quienes tienen tales antecedentes deben mantener una dieta sana con mucha verdura de hoja, no fumar, no beber mucho alcohol, hacer ejercicio y reducir las situaciones de estrés”.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Efectos emocionales

El doctor Manuel Eduardo Cortés Ancona habla también de efectos del Covid-19.

Tensión y temor

“La pandemia del SARS-Cov 2.0 genera mucha tensión porque la gente no pueden realizar sus actividades productivas y de relación social por el temor del contagio y del riesgo para la vida de muchas personas que contraigan la virosis”.

Exposición al riesgo

“Muchos, sabemos, no pueden mantener a sus familias y deben salir a buscar el sustento, lo que favorece la exposición al agente. Ese sustento, por la misma situación, puede no ser suficiente para la alimentación y las medidas preventivas”.

Salarios y encierro

“Hay angustia en gran cantidad de gente que no recibe sus salarios como debe ser. También angustia en muchos por estar encerrados y no ver a sus familiares, por no saber qué está pasando realmente”.

Lo que genera el estrés

“El estrés, en su forma negativa como en esta situación, da lugar a cambios hormonales, con aumento de la cortisona o de la adrenalina, que afectan el funcionamiento del organismo y ocasionan otras alteraciones emocionales que modifica la conducta y actitudes. Por ejemplo, se come mucho o se tiene mucho miedo a infectarse”.

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