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Manual anticrisis

El Centro para la Competitividad de Yucatán propone a las empresas un compendio de medidas para mitigar el impacto de la pandemia en sus operaciones y su economía

La nueva entrega del Centro para la Competitividad de Yucatán (CCY) es completamente distinta a las anteriores, tan atípica y urgente como la situación que estamos viviendo.

La pandemia del coronavirus amenaza la salud de miles de personas, pero también con provocar una destrucción masiva de empresas. Ante esta doble emergencia –sanitaria y económica- el centro de estudios económicos de Coparmex Mérida ofrece un compendio de recomendaciones y recursos orientados a gestionar las empresas durante estos momentos de incertidumbre. Un manual de resistencia.

El documento, presentado por el presidente del Centro Empresarial, Fernando Ponce Díaz; el director del CCY, Amenoffis Acosta Ríos, y el director del sindicato patronal, Eduardo Espinosa Corona, consta de cinco apartados:

En el primero, se recuerda al empresariado yucateco que, en medio de estos retos inesperados, tiene una responsabilidad con la comunidad.

En el segundo se hacen recomendaciones para cuidar la salud de colaboradores, clientes y en general de todos los que están implicados en la empresa.

El tercero aborda un tema del que ya se hablaba antes, pero que con la crisis ha cobrado especial relevancia: el “Home Office”, la posibilidad de trabajar desde casa para evitar que la actividad de la empresa se interrumpa.

En la cuarta parte se sugieren medidas para gestionar las crisis y favorecer la continuidad de los negocios.

Y por último, se reflexiona sobre las competencias de liderazgo para tiempos de crisis. “Directores y empresarios tendrán que someterse a un estándar de liderazgo diferente, algo que en otros lugares es una práctica común, pero que en México apenas se está dando a conocer”, comenta Acosta Ríos.

La responsabilidad social

De entrada, el CCY señala que el tema de la responsabilidad social no es una novedad ni una ocurrencia. Desde su fundación hace más de 90 años, recuerda, Coparmex alineó su declaración de principios a la búsqueda del bien común y la justicia, al respeto a la dignidad de las personas, la solidaridad y la subsidiaridad.

“Creemos en una economía de mercado, pero con responsabilidad social”, señala Ponce Díaz. “Proponemos a los empresarios yucatecos que no sólo velemos por la prosperidad de las empresas, sino por el bienestar de la comunidad, es decir, tenemos una doble responsabilidad”.

Evidentemente la salud es la prioridad en estos momentos, la pandemia de coronavirus es una dolorosa realidad, no se vale estar jugando, dice Acosta Ríos. El primer llamado entonces, no sólo a los empresarios sino a la ciudadanía, es atender las indicaciones de las autoridades, porque tienen más información que nosotros y porque con base en ella están tomando decisiones.

“Es increíble que el gobernador del Estado pida que nos quedemos en casa y en vez de escucharlo la gente salga al cine”, considera el director del CCY.

Recomendaciones directas  

Dentro de la empresa hay cuatro recomendaciones muy concretas:

Establecer filtros sanitarios. No es una invitación a usar gel, sino a implementar mecanismos para una comprobación rápida de la condición de salud de los colaboradores a su llegada a la empresa.

Permanecer en casa si hay síntomas del Covid-19  (temperatura, tos, estornudos, dificultad para respirar). Esta indicación es para todos, aunque se un colaborador muy importante o estratégico.

Abandonar inmediatamente el centro de trabajo quien presente allí alguno de los síntomas.

Reforzar los hábitos de higiene del personal. Exhortarlos aque sigan los principios básicos de prevención, como  el estornudo de cortesía, el lavado frecuente de manos, uso de gel antibacterial…

Son protocolos muy sencillos, dice Acosta Ríos. En cuanto a la información hay que tener cuidado y no aceptar ni difundir versiones dudosas o de medios no serios. Como suele ocurrir en estas ocasiones, no todas las noticias son ciertas ni responden a criterios científicos, sino que proliferan los chismes y las “fake news” que desorientan a la población. La información oficial es la más importante.

Uno de los mensajes más emotivos, que se ha hecho famoso en Italia y España, dos de los países más afectados por la pandemia, está enfocado en los jóvenes: “A nuestros abuelos les pidieron que fueran a la guerra. A nosotros sólo nos piden que nos quedemos en casa. Quédate”.

Sería prudente recordar a la población las siete medidas básicas propuestas por la Organización Mundial de la Salud para reducir el riesgo de contraer el nuevo coronavirus.

Objetivos compatibles

Por supuesto que es posible cuidar la salud y la productividad al mismo tiempo, asegura el presidente de Coparmex. Los objetivos no son incompatibles. Pese a que hay quienes piensen que por ocuparse de la salud las empresas van a quebrar o que una organización que sigue trabajando no está cuidando la salud, puede haber un protocolo en el que tomar precauciones sea viable con un ambiente productivo y competitivo.

Hay muchos formatos: están el “Home Office”, los turnos escalonados, los protocolos de tamaño de juntas y otras buenas prácticas que permiten proteger la salud y seguir operando, lo que es de vital importancia, no hay que olvidar que muchos negocios tienen también una razón social de existir, brindan un servicio a la comunidad.

“Es un tema de conciencia: cuidar la integridad física de las personas a toda costa, pero también proteger a las empresas y actuar de manera más flexible, no podemos entrar en estos espacios de crisis con una camisa de fuerza, porque ni la organización ni los colaboradores podrían salir adelante”,  advierte Acosta Ríos.

Solidaridad financiera

Todos tenemos que entender que estamos en un entorno nuevo, desconocido, señala Ponce Díaz. El presidente francés Emanuelle Macron declaró que “estamos en guerra, no hay que tomar las cosas a la ligera”, al anunciar medidas de choque inéditas para mitigar el impacto de la epidemia en la economía francesa y en la vida de sus ciudadanos.

 “No quiero ser tan dramático, estamos en México, pero así como estamos protegiendo la salud de las personas, tenemos que cuidar las fuentes de empleo. A nadie le conviene el cierre de las fuentes de trabajo, ni a la autoridad, ni a la comunidad ni a los colaboradores”, dice.

En ese sentido, Coparmex ha propuesto al gobierno federal medidas concretas para hacer frente a los efectos económicos del Covid-19, las cuales pueden resumirse en seis peticiones de solidaridad “que podrían evitar la pérdida de empleos y activar nuestra economía”:

1. Acelerar los procesos de devolución de impuestos, en particular del Impuesto al Valor Agregado (IVA). A muchas organizaciones que presentaron su declaración el año pasado todavía no les devuelven su IVA y empiezan a tener problemas de liquidez en su flujo de caja.

2. Suspensión temporal de pagos provisionales de impuesto sobre la renta (propio y retenido por sueldos), particularmente en el sector aéreo, turismo, logística y transporte. “Es evidente que las empresas tienen un problema de flujo de efectivo, de liquidez. Y el dinero que pueden usar para pagar y defender las fuentes de empleo, viene la autoridad diciendo ‘págame mi ISR, no me importan los trabajadores’. No es congruente desde la mirada social”.

3. Suspensión temporal de actos de fiscalización. “No es momento de estar distraídos, de atender una auditoría, ni para la autoridad ni para las empresas. No estamos diciendo que le den carta blanca a nadie, pero en la coyuntura actual hay que direccionar los recursos a la emergencia”.

4. Establecer estímulos fiscales temporales que favorezcan el empleo y la inversión. “Hay muchos ejemplos internacionales, Singapur sin duda es el benchmark de los ejemplos internacionales en esta materia, el martes pasado el presidente Macron otorgó en Francia seis medidas similares a las solicitadas en México por Coparmex, Trump está haciendo valer algunas de estas medidas… lo que pedimos es que también en México estimule la inversión, sobre todo porque hay que recordar que sin el coronavirus el país ya tenía problemas de crecimiento”.

5. Suspender de manera temporal el IEPS a gasolinas y diesel. “Eso daría un respiro, tomando en consideración lo que se gasta en combustibles”.

6. Mejorar la disponibilidad de la financiación y acceso a créditos por parte de instituciones como Nacional Financiera (Nafinsa) o el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext). “El lunes pasado, la comunidad europea abrió su proceso para fondear empresas emergentes y ahorita todo proyecto relacionado con el coronavirus tiene prioridad, todos los demás quedan en segundo plano, y se le asigna el dinero cuando mucho en cinco días, eso es agilidad”.

Ocho consideraciones

Ante este panorama de incertidumbre, el CCY sugiere ocho preguntas que deben responder los responsables de estructurar un plan de contingencia que permita hacer frente a la Covid-19

  1. ¿Cómo protegemos la salud dentro de las instalaciones? “Afuera la autoridad está haciéndose cargo, pero adentro del centro de trabajo es responsabilidad total de las organizaciones garantizar la salud de los colaboradores. Pueden establecerse medidas como horarios especiales de trabajo, retirar a la gente vulnerable -adultos mayores, mujeres embarazadas-, cancelar las juntas…”
  2.  ¿Cuándo debemos inhibir la asistencia de colaboradores o externos a la empresa? “Tienes una junta… ¿es necesaria, se puede tomar en videoconferencia, o con una llamada de teléfono?”
  3. Mantener claras las políticas de pago y beneficios sociales, y sostenerlos en medida de lo posible. “Hay que explicar a la gente qué pasa con sus beneficios sociales, el empresario tiene que mantener muy claro cuál es el escenario que se está viviendo y cualquier decisión hay que ponerla sobre la mesa para tener una conversación transparente y activa, porque si no, generamos incertidumbre. Ya bastante incertidumbre hay por lo que está pasando como para que además generemos incertidumbre con lo que puede pasar”.
  4.   ¿Estamos preparados para trabajar en formato remoto? “Primero hay que organizarse, hacer un inventario de lo que se necesita, antes de poner en marcha la modalidad del trabajo remoto. Algunas compañías tienen muy restringidas sus comunicaciones y afuera el colaborador no tiene acceso al sistema, es un tema de seguridad industrial, pero al parecer se tendrá que pensar si se modifica ese tipo de políticas mientras dure la emergencia”.. ¿Tenemos un sistema de comunicación eficiente con nuestra fuerza laboral?  ¿Funciona incluso si están fuera de las instalaciones? ¿Cuáles son los formatos: digitales, no digitales?
  5. ¿Debemos revisar nuestras políticas de viaje?
  6. ¿Debemos cancelar o posponer reuniones, juntas, eventos? “En el Centro Empresarial, por ejemplo, está todo puesto en pausa y lo que resta de marzo y hasta el 20 abril no habrá juntas”.
  7. ¿Los líderes están adecuadamente capacitados para sostener a sus equipos en ambientes de contingencia? “De entrada, no es lo mismo ponerse de acuerdo frente a frente que vía telefónica o por WhatsApp. Otra cuestión es cómo está el líder en el tema emocional… ¿está nervioso? ¿Cuál es el contenido de sus conversaciones?, sobre todo para cuidar esa otra la salud de la que no se está hablando mucho: la salud mental”.

La “otra” salud

Es que además del riesgo epidemiológico, la sociedad en su conjunto está sometida a un elevado grado de estrés, continúa el director del CCY. Muchas de las cosas que están ocurriendo actualmente tienen un contenido psicológico que tanto las empresas como las autoridades deben cuidar.

“Las empresas y las autoridades debemos hacernos cargo de cuál es el nivel de bienestar que estamos generando o si al contrario estamos provocando una psicosis. Tenemos que hablar con mucha responsabilidad, con mucha prudencia y con mucha precisión. Si no tenemos un dato debemos contestar ‘no lo sé, lo voy a verificar’, pero no hablar sobre las rodillas,  porque estamos afectando el estado de ánimo de la población. Todos debemos tener espíritu de responsabilidad”.

En Yucatán tendemos a decir que tenemos uno de los más altos niveles de calidad de vida del país o del mundo, pues eso también lo tenemos que proteger, apunta Ponce Díaz.

A principio de año se habló mucho sobre la famosa NOM 035, que consiste en la identificación y evaluación de los factores de riesgo psicosocial en el trabajo. “Cuando alguien pregunta ¿qué es un riesgo psicosocial? Es esto que está pasando, la gente está con niveles de estrés muy altos y las organizaciones tenemos que estar preparadas para mejorar el bienestar de las personas que trabajan con nosotros”.

El documento propone una técnica usada por muchas organizaciones para mejorar el bienestar individual. Son cuatro pasos muy sencillos:

a) Declarar que tengo ansiedad. Se vale decir “le tengo miedo al coronavirus”… Y a medida que lo verbalizo empiezo a sentirme un poco más tranquilo. Cuando no lo verbalizo me lo estoy comiendo todo.

b) Redefinir las cosas de una manera más positiva. “Oye, es que te vas a recluir 15 días en tu casa”… “No. Voy a gozar de mis hijos”. Podemos decidir cuál es la realidad que queremos habitar.

c) Ponernos objetivos muy concretos. “Ahora que voy a estar en la casa me propongo bajar dos kilitos porque voy a poder controlar mi dieta, no tengo el pretexto de que como en la calle”. Es decir, hay que ponernos objetivos, de lo contrario se abandona a uno mismo. Lo otro es que hay que tener un plan de mitigación: no saludar de mano, usar gel antibacterial, no acercarse mucho a los demás… hay que ser cuidadoso, hay que ser consciente de lo que está pasando.

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