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Médico revela el temor y sacrificios por atender casos de Covid-19

Una gran cantidad de gente esperando su autobús en el paradero de la calle 61 con 54 de Mérida. Un médico lamenta que mucha gente aún niegue lo peligroso e incluso la existencia del Covid-19 (Foto de Ramón Celis)
Una gran cantidad de gente esperando su autobús en el paradero de la calle 61 con 54 de Mérida. Un médico lamenta que mucha gente aún niegue lo peligroso e incluso la existencia del Covid-19 (Foto de Ramón Celis)

''Egoísta e increíble'' que haya gente que aún niegue la enfermedad

“Es muy egoísta e increíble que a seis meses de la pandemia siga habiendo negación, siga habiendo mala actitud, siga habiendo pacientes que aun ingresados digan que no tienen Covid”, lamenta el médico internista Mario Arturo Peniche Pavía.

El doctor Peniche es responsable del área Covid-19 del Centro Médico Pensiones, donde en marzo pasado se atendió a la primera paciente grave del nuevo coronavirus: la yucateca diagnosticada en Canadá.

Mario Arturo Peniche Pavía, médico internista responsable del área Covid-19 del Centro Médico Pensiones
Mario Arturo Peniche Pavía, médico internista responsable del área Covid-19 del Centro Médico Pensiones

El ingreso de la mujer hizo que más de la mitad de los doctores que la atendieron se pusieran en cuarentena, lo que llevó al entrevistado a atenderla a pesar del miedo natural por tratarse del primer caso en Yucatán de una nueva enfermedad que había causado muchas muertes en el mundo.

“De allí empezamos con la paciente y nos dio gusto porque pudimos estar desde el inicio de su atención, que luego concluyó en el Seguro Social".

"La paciente se recuperó y hoy en día sigue siendo mi paciente. Evidentemente me da mucho gusto verla recuperada”.

A ese caso le siguieron otros y a la fecha ya atendió a muchos con la enfermedad, pese a que principio se planteó que las clínicas privadas serían solo centros de recepción.

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"Por el incremento de casos y la dificultad de ingresar en hospitales públicos hizo que las clínicas habilitaran covitarios", indica.

“El Centro Médico Pensiones fue multiplicando la atención. Si había dos camas se llenaban, poníamos cuatros y se llenaban… y así fue aumentando hasta tener un mayor número de camas según la demanda de pacientes”.

Separarse de su familia, difícil decisión

Por esas fechas el doctor tomó la difícil decisión de separarse de su familia para evitar riesgos de contagio.

Casi tres meses vivimos separados. Mi esposa, que es pediatra, tuvo que dejar de ejercer prácticamente en marzo, abril y mayo y dedicarse a las niñas, tengo dos, una de 3 y una de 1 año, que son la luz de mi vida".

"Llegar y besarlas y abrazarlas es lo mejor que me ha pasado. No verlas tres meses fue doloroso, un sacrificio enorme”.

Pero al ver que la pandemia no tenía fin y que, según su experiencia, se mantendría hasta el segundo trimestre de 2021, si ya se cuenta con vacunas, le dijo a su familia:

“No puedo estar yo sin ustedes y las niñas no pueden estar sin papá un año, y así volvimos a estar juntos, pero cuando llego a casa tengo un sitio especial para desinfectarme, bañarme, cambiarme y ya después veo a la familia".

"En junio volvimos a estar juntos y esperando que no nos toque”.

Un reto atender los casos

Fue precisamente en junio cuando la cifra de casos nuevos al día rebasó los 100.

El doctor señala que la atención se volvió un reto pues el Covid-19 era una enfermedad joven, de la "cual todavía no había ni hay expertos".

“Somos médicos que nos dedicamos a la atención de pacientes graves, de pacientes críticos y nos entrenamos con otras patologías muy parecidas, como influenza Ah1n1, histoplasmosis o neumonías graves".

"Gracias a ese entrenamiento, a los conceptos teóricos y a estar muy pendientes de la literatura médica mundial y las complicaciones que van saliendo podemos manejar el Covid”.

Medidas de protección

Para entonces todos los hospitales tenían medidas de protección: "chemís" desechable, un overol encima, tres pares de guantes, dos pares de botas, mascarillas con filtros especiales para mayor protección, caretas…

“Toda la protección debida y recomendada por la OMS”.

En ese sentido, indica que médicos, enfermeras y todo el personal del covitario estaba protegido, pero la situación cambió cuando se desbordó el padecimiento y comenzaron a llegar "pacientes con Covid que no tenían etiqueta de Covid".

“Llegaron pacientes con una fractura, con un hematoma en el cráneo, con cualquier patología y tenían Covid, incluso llegaron embarazadas con el virus".

Origen del contagio de muchos

"Atendimos mujeres en trabajo de parto con Covid. Y por eso muchos se contagiaron porque, obviamente, el personal de salud tiene un equipo de protección en áreas donde hay pacientes con el coronavirus, pero en otras no, además de que algunos trabajaban en otras instituciones”.

El doctor Peniche comenta que a diario en su consultorio se filtran dos o tres pacientes con Covid-19 que siguen sin escuchar las recomendaciones que se dan en noticieros y las redes sociales: si tiene síntomas, reportarlo y aislarse.

“Pero ellos siguen yendo a consultar con el médico de la farmacia, siguen sacando citas, siguen haciendo cosas no esenciales y evidentemente la cadena de contagios no se rompe”.

Lamenta que a estas alturas siga habiendo negación o mala de actitud de algunas personas, incluso pacientes y familiares.

“Es complicado porque muchos siguen pensando que no les tocará, sino hasta que les toca a ellos o alguien de su entorno y allí todo cambia”.

México, sin cultura de prevención

También lamenta que la gente no haya tenido nunca una cultura de prevención.

“México ha tenido muchísimos problemas por problemas de prevención siempre. Y esta enfermedad solo desnuda lo mal que llevamos las cosas por siempre, lo mal que nos alimentamos, lo mal de nuestro estilo de vida".

“La desinformación también es un mal porque vemos que todo mundo hace lo que quiere, sigue una instrucción de redes sociales, escucha que una tía recomienda dióxido de cloro…"

"No hay respeto hacia las instituciones y las entidades de salud. A mí todavía en la consulta me cuestionan".

"Realmente es complicado y difícil hacerle ver a la gente la realidad del Covid-19”.

Todos los días se sufre

Y es que la enfermedad es tan real que todos los días se sufre.

“He visto el sufrimiento en diversas formas, todos los días. Sería injusto para mí medir quién ya sufrió más o tuvo la pérdida más dura. Creo que todas las pérdidas, los golpes, todos los sufrimientos no pueden ser medidos”.

“Evidentemente como doctor te involucras más con algunos que con otros. Hemos tenido éxitos, pero siempre contamos y nos duele más cuando llevamos la cuenta de quienes no han salido".

"Son los que siempre han estado en nuestras cabezas (…), hemos tenido casos muy tristes, en lo personal vi gente que está mal, grave, que no la puedo atender y eso me duele más".

"Digamos que como centro de atención privada no puedo ver a todos los pacientes que quisiera".

Mueren sin estar con sus familias

"Tuve pacientes míos de años que fallecieron en otras clínicas, todo eso es triste y más cuando te das cuenta que no pudo estar con su familia en sus últimos momentos. Tratamos de ser sensibles con eso”.

Por ello, recomienda a todas las personas que sigan las medidas sanitarias, por ejemplo, al llegar a casa bañarse y cambiarse de ropa y zapatos antes de estar en áreas comunes.

“Algo importante que considero es que hay que proteger a toda la familia, no solo la familia nuclear”, concluye.

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