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Medir para mejorar

Yucatán y Mérida están haciendo bien las cosas en materia de competitividad, aunque queda mucha tarea pendiente, según el IMCO

Los esfuerzos comienzan a rendir frutos, pero queda mucho trabajo por hacer para que la competitividad de Yucatán escale posiciones en el mapa nacional.

Así lo manifiesta el informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que mide la capacidad de las entidades federativas del país para forjar, atraer y retener talento e inversiones que detonen la productividad y el bienestar de sus habitantes.

El Índice de Competitividad Estatal (ICE) del IMCO es uno de los estudios más reconocidos en el país sobre estos temas, comenta Amenoffis Acosta Ríos, al continuar la presentación de la metodología que aplican reconocidas organizaciones que se encargan de medir la competitividad de los países, estados, municipios y ciudades.

El ICE está compuesto por 98 indicadores, categorizados en 10 subíndices, y dos variables ancla. El análisis muestra los avances y retrocesos en cada uno de los subíndices e indicadores de las 32 entidades federativas, explica el director del Centro para la Competitividad de Yucatán (CCY).

A buen ritmo

“En la tabla general Yucatán ha estado avanzando, pasó en dos años del lugar 19 al 14”, dice. “Ya está por encima de entidades como Guanajuato y Morelos, por arriba de la media nacional, es hoy incluso más competitivo que Puebla, que cuenta con un importante clúster automotriz”.

Sin embargo, aclara, sigue detrás de estados con los que compite directamente por la inversión, como Querétaro y Aguascalientes.

Al director del CCY el lugar 14 le parece bueno, sobre todo si se considera que la entidad se encuentra en la zona más rezagada del país. “Esa descripción ya no aplica a Yucatán, que es un estado renovado, competitivo, que se ha convertido en un buen sitio para invertir. Va en el 14, pero la tendencia es hacia arriba, creo que al final de esta administración, si las cosas que se están planeando suceden, estará mejor ubicado, habrá avanzado varios lugares”.

De colores

El IMCO pinta al país de seis colores, según el grado de competitividad de cada estado, que va desde el alto al muy bajo. Así, basta una ojeada para darse cuenta de cuáles son las entidades con una competitividad adecuada, cuáles sobresalen, cuáles están a media tabla y cuáles están reprobados.

“Una buena noticia es que Yucatán ya está en el grupo de competitividad media alta. Nuestra aspiración debe ser alcanzar al siguiente pelotón, formado por Querétaro, Nuevo León y Aguascalientes, para de allí tratar de igualar a la Ciudad de México, única entidad con una competitividad sobresaliente”.

Habría que destacar, apunta Eduardo Corona Espinosa, director de Coparmex Mérida, la buena posición de las tres entidades de la Península, situadas en el nivel de competitividad media alta.

Los estados menos competitivos, según el IMCO, son Veracruz, Michoacán, Oaxaca, Guerrero (nivel bajo) y Chiapas (muy bajo).

Los subíndices que mide el estudio son, entre otros, derecho, economía, sistema político, gobierno eficiente y eficaz, innovación y satisfacción, sociedad incluyente, relaciones internacionales y medio ambiente.

Yucatán destaca por generar un ambiente de seguridad para el ciudadano, por el dinamismo de su economía y por la sana competencia política. “Se percibe que hay estado de derecho, una economía estable, un gobierno razonablemente eficiente y eficaz, incluso un naciente ambiente de innovación, es decir, allá vamos, la idea es seguir avanzando”.

Sus principales debilidades se encuentran en la dificultad para relacionarse de manera responsable con los recursos naturales y la falta de aprovechamiento de las relaciones internacionales para elevar su competitividad.

“Los temas que se están trabajando en la actual administración, que habían sido tradicionalmente relegados, atienden ese tipo de necesidades”, comenta Acosta. “Por ejemplo, en relaciones internacionales son evidentes los esfuerzos que se están haciendo para atraer inversión extranjera”.

La protección del medio ambiente también se ha vuelto un tema prioritario, como muestra está la prohibición de las bolsas de plástico y popotes, la siembra de árboles…

Ránking de ciudades

El IMCO también elabora un Índice de Competitividad Urbana, en el cual identifica, a partir de 120 indicadores agrupados en 10 subíndices, las principales ventanas de oportunidad en la mejora de los servicios públicos en 73 de las principales ciudades del país. De acuerdo con el instituto, una ciudad competitiva es una ciudad que maximiza la productividad y el bienestar de sus habitantes.

Para elaborar el índice, el IMCO forma cuatro grupos, de acuerdo con el tamaño de la población. Mérida, con una competitividad media alta, está en el 5o. lugar entre las 15 urbes mexicanas con más de un millón de habitantes. “Este resultado es muy bueno. Las últimas tres administraciones municipales, debe reconocerse, han hecho un buen trabajo, se ve un avance en distintos sectores”, señala Amenoffis.

Está arriba de zonas metropolitanas como Monterrey, Guadalajara, Toluca y La Laguna en la lista encabezada por el Valle de México, Ciudad Juárez, Querétaro y Puebla-Tlaxcala. “La competitividad de la ciudad es atractiva y forma con la del Estado una mezcla interesante”, dice.

“Vale la pena resaltar esto, porque entre tanta noticia negativa en los medios, entre tantas señales de que estamos en problemas como país, como Estado y como sociedad, hay que difundir lo bueno, que a diferencia de otros lugares, en Yucatán hay condiciones para invertir”.

De nuevo destaca la Península en las listas del IMCO. Cancún encabeza a las ciudades de 500,000 a 1.000,000 de habitantes; Campeche está en segundo lugar de las de 250,000 a 500,000 y Chetumal marcha en tercero entre las de menos de 250,000 habitantes.

En el análisis de cada subíndice, Mérida destaca por su seguridad pública y jurídica, por su relación responsable con los recursos naturales y por el dinamismo de su economía. Las áreas de oportunidad se observan en el aprovechamiento de relaciones internacionales para elevar la productividad y, curiosamente, en el sistema político, un subíndice que incorpora indicadores sobre corrupción, participación electoral y libertades civiles.

“Pasa igual que con el Estado, una de las áreas de oportunidad de la capital está en las relaciones internacionales. Es cierto que se han hecho cosas buenas, como ser dos veces Capital Americana de la Cultura, lo que da exposición internacional, pero también es cierto que ahora el enfoque debe estar en las relaciones vinculadas con las inversiones y los negocios”.

Ahora bien, apunta el director del CCY, si se lee la prensa de los últimos 60 días, se ven ese tipo de acciones del gobierno, tanto estatal como municipal. “¿Qué tan eficientes van a ser?, lo sabremos con el paso del tiempo, pero ya estamos en la agenda de la competitividad, algo bueno”.

Acosta Ríos hace notar que hay decisiones políticas que mueven la competitividad de manera importante. Por ejemplo, señala, en transparencia Mérida pasó del lugar 97 al 1° en unos cuantos años con trabajo y medidas que abonaron a la rendición de cuentas, como la instalación del Consejo Consultivo del Presupuesto. “Son acciones políticas que impactan en los indicadores, le cambian la cara a Yucatán y lo hacen atractivo para los inversionistas”.

En lo que se refiere a la retención de empresas extranjeras —indicador sumamente importante—, de 2013 a 2018 Yucatán no logró mantener ni a la mitad de los negocios con inversión foránea. “Pero esto es un problema nacional, no calificaría si Yucatán lo está haciendo bien o mal, es una tendencia en el país, el comportamiento es el mismo en todos los estados”.

“Ocurre como con el talento: hay que trabajar no sólo en la atracción, sino en la retención y el acompañamiento, lo que en algunos indicadores se llama ‘servicios de negocios’, es decir, los servicios que se le pueden ofrecer a una empresa para que se sostenga, para ayudarla a quedarse, como servicios de consultoría, estudios de calidad, etc.”, comenta.

Yucatán también comienza a crecer en lo que respecta al capital humano disponible, esto es, el porcentaje de la población de 25 años o más con educación superior, normal o técnica. “Aunque el alza es todavía marginal, el número seguirá moviéndose como parte de los preparativos que está haciendo el gobierno. Lo importante es que darse cuenta de que los estados que atraen más inversión tienen este indicativo en alza”, apunta Amenoffis.

Otros puntos en los que la entidad puntea bien son en número de investigadores y en patentes solicitadas ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), que lleva una tendencia positiva. “Dos comentarios: ¿Cómo está el Estado con respecto al resto del país? Se ve bien. ¿Cómo está México con respecto al mundo? No pinta”.

Yucatán también se muestra como un estado competitivo para la apertura de un negocio, rubro en el que está en el cuarto lugar, sólo abajo de Nuevo León, Puebla y Sinaloa. Sus números son mejores que los de la media nacional, pero no le alcanzan para ubicarse dentro del promedio de la OCDE.

“Lo que buscamos con este reporte es abrir la conversación sobre la importancia de medir, de poder construir información, de saber que si alguien pregunta qué debe medirse no hay que descubrir el hilo negro: tenemos muchas referencias internacionales y nacionales. Muchos indicadores ya existen, otros hay que construirlos, ya sea entre nosotros o contratando a alguna institución, pero es necesario medir… más aún si las cosas, como esperamos, siguen mejorando”.— Mario S. Durán Yabur

Mediciones Informes

Existen varios organismos reconocidos que se encargan de medir la competitividad.

De más prestigio

Los principales índices de competitividad mundiales son elaborados por el Foro Económico (WEF), el Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD) y el Banco Mundial (Doing Business). En México, destaca el del IMCO.

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