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“Vídeo de caricatura”

El investigador Luis Ramírez Carrillo al momento de exponer su postura y dudas sobre el Tren Maya

Muchas dudas del Tren Maya están todavía al aire

“La ruta del gigante”. Así llamaron los organizadores al foro académico “Costos y beneficios del megaproyecto del Tren Maya”, en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán. Pero más bien fue un “choque de sociólogos gigantes” por el contraste de los análisis que hicieron de esta obra ferroviaria, que sigue sin convencer a la sociedad yucateca por su escasa información disponible para consulta.

El coordinador del enlace territorial del Tren Maya en Yucatán, Aarón Rosado Castillo, expuso con cierto triunfalismo el proyecto ferroviario que impulsa el presidente Andrés Manuel López Obrador en la Península de Yucatán, con el argumento de que “será el gran detonador del turismo y la economía de esta región”.

Para demostrar sus ventajas y el gran impacto que tendrá en el futuro, Rosado Castillo comparó el Tren Maya con el proyecto Cancún, en Quintana Roo, que de ser una playa desolada hoy es un polo turístico mundial; con el Puerto de Altura de Progreso, que permite mayores exportaciones de Yucatán, y con un edificio de 15 pisos conectados por un elevador, que permite que toda la torre tenga inversiones diversas y servicios de calidad.

Pero los argumentos del funcionario no convencieron a los más de 200 asistentes, entre académicos, investigadores, universitarios y ciudadanos interesados en conocer de fondo el proyecto. Una universitaria le señaló que Cancún no es el mejor modelo de desarrollo turístico y se puede ver con los problemas que tiene, con la afectación del medio ambiente y el despojo de tierras. “Los inversionistas privados son dueños de todo Cancún y la gente de la región sigue siendo pobre”, le dijo.

Menos convenció a los doctores en sociología e investigadores Luis Alfonso Ramírez Carrillo, de la Uady, y Ricardo López Santillán, de la UNAM. Este último de plano afirmó que el proyecto “sólo es un bonito vídeo de caricatura” y duda de la viabilidad del Tren Maya desde que supo que la locomotora consumiría diésel.

“Tren de los años 70…”

“Acabo de escuchar que podría ser un tren de diésel… perdón, pero en el siglo XXI tiene que ser una máquina eléctrica por los costos ambientales y por la velocidad”, dijo el doctor López Santillán. “Van a poner un tren de los años 70 en vías del siglo XXI, o estamos en una especie de proyecto anacrónico. Ahí sí yo empiezo a dudar de la viabilidad. Las máquinas indiscutiblemente tienen que ser modernas y eléctricas”, consideró.

El doctor Luis Alfonso Ramírez parodió sobre la posibilidad de que en viaje de tren los pasajeros vean la riqueza natural de la selva peninsular. “Por la velocidad no podrán ver nada”, dijo. “Si quieren ver un jaguar o un ocelote vivo, mejor vayan al tren de El Centenario”.

El doctor Ramírez Carrillo, investigador de la Unidad de Ciencias Sociales “Hideyo Noguchi” de la Uady y crítico del proyecto, se llevó sonoros aplausos al grado de que su colega, Ricardo López, también doctor en sociología y premiado investigador del Cephcis de la UNAM, reconoció que la mayor parte de la concurrencia no estaba de acuerdo con el plan.

El doctor Ramírez Carrillo dijo que analizó el proyecto con base en la información disponible del Gobierno de la República en internet y lo que ha escuchado y leído de sus promotores, y de plano ve imposible que este proyecto pueda acabar con la pobreza de la región.

“El concepto intermodal del Tren Maya, transporte de pasajeros y carga, no es compatible porque si es de carga retrasará el recorrido. Los 50,000 yucatecos que viajan a Quintana Roo por cuestiones de trabajo, no van a tomar una combi para ir a Valladolid a abordar el Tren Maya, porque ellos tienen un sistema de transporte directo de sus pueblos a sus obras; la afluencia de turismo de playa que son gente de ingresos medios y la población local no es suficiente para hacer rentable el tren, por lo que seguramente tendrá bajo aforo y para mantener la operación del ferrocarril tendrá que recibir subsidios”.

“La velocidad del tren que será de unos 160 kilómetros por hora hace pensar que será un ferrocarril de mediana velocidad por las distancias cortas entre una población y otra no alcanzará la velocidad ni rentabilidad”, puntualizó el investigador.

Punto de conflicto

Y lo más grave que ve el doctor Ramírez Carrillo es la intención de unir Bacalar, Quintana Roo, con Calakmul, Campeche, para colonizarlo, porque no solo afectarán una importante reserva ecológica, sino que la vía férrea podría ser un punto de conflicto porque la gente podría bloquearla por algún motivo, “y más aún podría convertirse en la segunda ‘Bestia’ (en referencia al ferrocarril de Chiapas) que utilicen los migrantes centroamericanos”.

Cuando empezó su intervención en el foro, el doctor López Santillán aclaró que a él no le gusta describir escenarios apocalípticos, pero tampoco utilizaría un lenguaje triunfalista y optimista como lo hizo el maestro Aarón Rosado, “que está bien, porque él promociona esa obra gubernamental”.

López Santillán apoyó la postura de su colega Ramírez Carrillo de que la ruta del Tren Maya no debe entrar a Calakmul porque a su parecer es un espacio intocable por su importancia ambiental. “Voy a hacer una especie de balance de claroscuros sobre la ventaja de construir una infraestructura y los focos amarillos que esto implica”, advirtió.

“La ventaja de la infraestructura de transporte es que promueve el desarrollo social y la generación de bienestar, y tiene impacto económico. A partir de los tras-lados por medio del transporte masivo como aviones, trenes, barcos y camiones de pasajeros hay desarrollo en una región, no hay evidencia que lo contradiga. Genera más servicios, más flujo humano, más empleo, más consumo y no veo por qué Yucatán tiene que ser la excepción a todo esto.

“El transporte masivo de carga y de pasajeros en tren implica menos tiempo y menos dinero y esto implica menos traslados para recorridos cortos, esto contra lo que dice mi colega y querido amigo Luis Alfonso. El tren es menos contaminante, requiere menos gasto que los aviones, autos y camiones en traslados cortos; los ferrocarriles regionales siguen siendo exitosos en Europa, aunque ciertamente en algunos casos son deficitarios”, prosiguió.

Focos amarillos

El doctor López Santillán también mencionó algunos focos amarillos del Tren Maya, como el respeto a la naturaleza y la cultura de las comunidades que están en el trazo, el costo ambiental elevadísimo si el tren entra a Calakmul y concretan un desarrollo turístico en esta reserva. “No se ha explicado muy bien por qué el Tren Maya lo desarrolla Fonatur y no la SCT, que es la especialista en infraestructura de transporte… ¿por qué no hacen una infraestructura inteligente y conectan a Villahermosa y a Progreso para facilitar la carga de contenedores?”, preguntó, al señalar algunas inconsistencias.— JOAQUÍN CHAN C.

Foro sobre el Tren Maya Voces a favor y en contra

Hubo ponentes que se oponen al proyecto del Tren Maya, y también quienes lo apoyan.

Población afectada

El doctor Aurelio Sánchez Suárez, investigador de la Unidad de Ciencias Sociales de la Uady se refirió a la afectación de la población indígena maya.

No a la deforestación

La directora de la Junta Intermunicipal Biocultural del Puuc, Minnet Medina García, opinó que no se debe romper la cadena de reservas ecológicas para no afectar a las especies silvestres que viven en el monte y tampoco debe seguir la deforestación en Yucatán.

Urge reactivar la economía

“El Estado pierde de 20,000 a 25,000 hectáreas forestales al año. También son necesarias políticas públicas sustentables para reactivar la economía de los pueblos que viven en la ruta”.

Ofrece mayor sustento

Eduardo Reyes, representante de la empresa PWC, que realiza los estudios de costos-beneficio del proyecto, afirmó que cuando tengan toda la información habrá más elementos para sustentarlo.

Dispuestos a hacer cambios

Aarón Rosado argumentó que precisamente escuchan las sugerencias para definir el proyecto, e incluso están dispuestos a realizar algún cambio a la propuesta de Fonatur.

Cartón de Tony: FELICIDAD EXPRESS